Félix Acosta
¡Hola! Te esperaba. Y quisiera decirte cómo empezó todo. Estaba en el jardín de casa una noche, hace muchas páginas... Con los ojos en las estrellas mecía mis sueños reposando sobre una silla de madera de lápiz, permitiendo a mi imaginación partir en otra de sus fugas habituales. Apoyaba los pies descalzos sobre el brocal abierto de un frasco de tinta cuando un leve aleteo me hizo comprender que un cuento me acechaba oculto entre las sombras del tupido follaje de innumerables manuscritos. Agucé la vista tratando de identificar su género pero me distrajo un poema que no cesaba de volar rodeando la lámpara del porche. Desde lejos la brisa traía aroma de novelas y las estrellas escribían en código Morse ininteligibles cartas de amor incandescente. Algunas nubes de papel se acercaban perezosamente desplayando crónicas, mientras pétalos tiernos y pétalos secos susurraban a su modo la partitura del viento y el discurso de la eternidad. Sobre el oscuro horizonte fugaces relámpagos jugaban con ensayos de terribles tempestades y frases estruendosas... Entonces comencé la recolección. Atiborré un estante con poemas en formaldehído y mantengo las paredes de mi sala repletas de relatos disecados, incluso he intuido otros textos aguardando su tiempo y espacio para venir al mundo, tan llenos de incertidumbre que hasta temo abrirles mis sentidos. Ansioso como soy quisiera continuar mi coleccionismo y por falta de espacio he de ir lanzando al mundo mis hijos dilectos. Me ha nacido la certeza de que conmigo ya han cumplido y he de librarlos a su suerte. ¿Te gustaría llevarte algunos? Pues aquí los estoy dejando, pasa, eres bienvenido. http://www.wix.com/felacos/control
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