Jorge II
Jorge, hijo de Jorge, nacido hace tan poco que aún puede hacer trabajos pesados (no es que alguna vez los haya hecho) en una jungla de cemento decorada con altos edificios y lujosas luces de neón. Mis obras en general son cuentos fantásticos donde se puede observar la variada influencia de Bradbury, Poe, Lovecraft, Doyle, Stoker, Dolina, etc.
Ăšltimas entradas por Jorge II
  • 31 oct 2012
    El dĂ­a que deje de existir
    Estaba en la parada del colectivo de la linea 60 como todos los dĂ­as, esperando volver a mi hogar despuĂ©s de una larga jornada. Aburrido comencĂ© a observar a los otros futuros pasajeros intentando hilvanar una historia de cada uno solo con lo que está a la vista: “mmm, ese debe ser abogado...
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  • 29 oct 2012
    P. Arca – Un trabajo para toda la eternidad – Cuarta parte
    Pablo siguiĂł deambulando por las oficinas, una llevaba a la otra, de ahĂ­ tenĂ­a que pasar por otra donde le daban un formulario para volver a la anterior y asĂ­ pasaron los dĂ­as (minutos segĂşn el reloj del gran salĂłn). Por fin en la oficina 745 del piso 23 le...
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  • 14 sep 2012
    P. Arca – Un trabajo para toda la eternidad – Tercera parte
    -Me querían a mí. ¡Como me querían! No se da una idea… Habían pasado, lo que en percepción de Pablo serian unos cuatro días, pero para el nefasto reloj había sido una hora y media, y había conseguido una silla. Junto a él, a su derecha, había una señora que...
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  • 10 sep 2012
    P. Arca – Un trabajo para toda la eternidad – Segunda parte
    Debía estar en una sala del edificio porque podía ver el techo o de afuera el edificio parecía más alto de lo que realmente era, aunque de ser una sala era enorme. Su superficie abarcaba varios campos de futbol y estaba abarrotada de gente. Había unas pocas sillas, todas ocupadas...
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  • 07 sep 2012
    P. Arca - Un trabajo para toda la eternidad - Primera parte
    Pablo estaba sentado en su mejor sillĂłn, ese de cuero marrĂłn que acomodĂł debidamente junto a la ventana para poder fumarse un cigarrillo sin llenar la casa de humo. ApoyĂł las piernas sobre la mesita de vidrio que tenia a un par de centĂ­metros, toda marcada por las incontables veces...
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  • 03 jul 2012
    El libro negro
    Era martes. No importa realmente la fecha, pero si quieren saber, digamos, un veinte de Abril. Eduardo descansaba en la cama que se encontraba en su habitaciĂłn. El cuarto del rincĂłn izquierdo, la tercera puerta por el pasillo de su gran departamento del barrio de Caballito. Reiteradas veces habĂ­a discutido...
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