Últimas entradas por lalenguasalvada
  • 13 nov 2012
    Recursos caninos
    Aquella mujer que esperaba conmigo el ascensor tenía los ojos tristes de un pequinés y yo —pendiente del ERE— un día de perros, así es que ni le cedí el paso ni saludé. Dentro de la cabina se giró recriminatoria, con cara de bulldog, para ladrame un «buenos días». Me acobardó, me...
  • 11 nov 2012
    Bacalao al pum-pum
    El revólver y la coartada para ese cliente habitual, previsible, están listos. En el hotelito el víajante Gálvez descuelga el teléfono para encargar cena. Se tumba vestido en la cama. Tal vez duerma. Algo después la luna moja de luz la fachada del edificio descubriendo a alguien vestido de blanco...
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  • 08 nov 2012
    Prozac
    Tic-tac. Si el despertador alojara en sus tripas a un tipo bigotudo y bonachón trabajando tras la esfera en hacer sonar la campana. O si la máquina de café escondiera una joven Cenicienta sin cesar ocupada en destilar esas gotas de amarga negrura para el desayuno. Entonces también sería imaginable...
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  • 03 nov 2012
    Aullidos
    Qué duda cabía de que con la luna llena pasaba malas noches. Sí, el pelo se le erizaba, le cambiaba; sudaba copiosamente. Los colmillos —sí también los colmillos— los notaba extraños. Le atormentaban las pesadillas, necesitaba aire libre, ¡deseaba aullar! Corrió desesperado, monte a través, sembrando el pánico. Rayando el...
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  • 31 oct 2012
    Isobaras
    De corazón y científicamente: así amaba al hombre del tiempo. Sus ojos azules, aquellos anuncios de anticiclones. Su viril presencia ante el mapa de isobaras. Tenía un plan. Era periodista. Fue fácil concertar con él una entrevista. Llegada la fecha, cambió las sábanas, escenificó un desorden perfecto en el apartamento,...
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  • 26 oct 2012
    El viaje
    Ese maravilloso viaje que le habían prometido se llamaba LSD. 30 microgramos y ¡a volar! No debía temer: no creaba adicción y sus cinco sentidos crecerían como gigantes. Al principio, no notó nada y se contentó con buscar al ritmo de la música una cerveza fría por el balcón del...
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  • 22 oct 2012
    Sentencia
    En la cena, de golpe, confesé haberla engañado una vez. Por mi parte era asunto zanjado, añadí apresurado. Ella se quedó muda, observándome. Su tenedor, en suspenso, apuntaba hacia una croqueta partida. Entrecerró los ojos calibrándome, como si nunca hasta entonces me hubiera visto. Miré para abajo. Un último resto...
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  • 14 oct 2012
    Negro, antimonárquico
    Estoy rodeado, prisionero. Han colocado antorchas sobre mi piel morena. Constantemente asoman sus rostros pálidos al mío, como si yo fuera un espejo. Me gritan ¡Chocolate! Luego prenden las antorchas, ¡quieren quemarme! Apagan las luces. Entonces oigo risitas ahogadas y entra uno para extinguir las llamas de un soplido. Le...
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  • 08 oct 2012
    Kilos
    Miró la aguja parada en el 75 y, del susto, bajó el pie derecho de la báscula. Si sus cálculos no fallaban, había engordado de nuevo. Demasiados kilos para un metro setenta de altura. Jamás tendría novio. Las dietas no funcionaban. Los chicos la eludían horrorizados. Una operación. ¡Podrían reducirla...
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  • 06 oct 2012
    Roble lacado
    Se despertó cuando oyó el portazo. Le acaban de dejar solo en casa. La nevera atiborrada de comida, el mueble bar a su disposición. ¿Qué va a tomar el señor?, se preguntó a sí mismo, zumbón, en voz alta ante el coñac, elevando con el mando el volumen de la música...
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  • 26 sep 2012
    En dos
    ¿Conocen el número de ilusionismo de la mujer partida en dos? Ese truco practicaba yo con mi señora, sin público, cuando —in media res— irrumpió la policía. Me acusan de hacer fallar el número. A saber: del susto solté la motosierra; me tiraron al suelo, me sacaron del sótano y...
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  • 24 sep 2012
    Reconocimiento
    El recién ascendido inspector Revilla aplastó con rabia la colilla recordando a Vélez, su antecesor, asesinado a sangre fría. Ahora él estaba al mando, ocupando el puesto de sus sueños, pero debía supervisar la rueda de identificación que bien podía fallar. Entró y observó a la testigo, la cara pegada...
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  • 21 sep 2012
    Plan de pensiones
    Las armas cargadas, el coche a la puerta del banco. Los relojes sincronizados. Dos tiros al aire y en un minuto salimos corriendo con el botín. Un golpe perfecto. Del coche saltamos a una boca de metro y de allí a todas las primeras portadas. Éramos anónimamente famosos. Éramos ricos....
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  • 19 sep 2012
    Siglo XXI
    En la escuela, la profe contaba que no debíamos hacer caso de sábanas blancas. Tampoco prestar atención a mitos como el arrastrar de cadenas. O el ulular por angostos pasillos sobre gentes aterrorizadas. Patrañas. No debíamos dejarnos impresionar por leyendas recurrentes sobre velas misteriosamente apagadas. Ni hacer caso del efecto...
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  • 17 sep 2012
    Variaciones Diabelli
    Microhomenaje a Ludwig van Beethoven (1770 - 1827)   A mí y a otros cincuenta fotógrafos nos pidieron un trabajo sobre la pobreza para publicar una antología. Rechacé el encargo, pero cuatro años después, terminé enviando todo un reportaje de treinta y tres retratos sobre el tema. Necesité ayuda. Revelado y...
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  • 13 sep 2012
    Molestias
    ¿De dónde vendrían esos pinchacitos en el oído? Hacía días que sentía esas intrigantes molestias. Debería consultar con un otorrino, pero no lo hacía porque, de pronto, se le pasaban. Aún así deseaba conocer su origen. Para pensar en otra cosa, decidió poner música y resolver un crucigrama. Agarró lápiz...
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  • 12 sep 2012
    Atajos
    Volvíamos de enterrar a Camilo, mi tío abuelo. Ãbamos demasiado rápido entre la niebla y seguí recto donde había curva. Nuestro coche dio dos vueltas de campana ladera abajo. —¿Estás bien, Laura? —pregunté escupiendo sangre. —Mejor que tú —respondió irónica—. ¿Te imaginas? Casi nos matamos volviendo de un entierro, ¡vaya!...
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  • 06 sep 2012
    AAS
    «Aspirina, como el medicamento». No. No estaba en la lista de acreditados al congreso farmacéutico, pero alguien dando ese nombre con esa cara blanca, redonda y limpia no podía mentir. Le alcancé una credencial. La rellenó con letra casi infantil: Aspirina Pérez. A media tarde intervino en un incendiado debate...
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  • 31 ago 2012
    Mazapán
    El prestidigitador escondía siempre un par de ases en la manga y una debilidad desmedida por el alcohol. Fuera del escenario, su truco más valioso consistía en hacer aparecer una rosa, que solía entregar a cambio de una noche acompañado. Cuando la mujer entró en el bar, el ilusionista, enseguida...
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  • 27 ago 2012
    Microhomenaje a Pavese: vendrá la noche
    Césare Pavese (9 sept. 1908 – 27 agosto 1950) Vendrá la noche y cerrarás los ojos. En la habitación de un hotel donde las gentes pasan noches fugaces antes de partir con la luz del día a otros destinos. Vendrá la noche y te echarás en la cama, la luz apagada, las...
  • 24 ago 2012
    In fraganti
    Al observar por el ojo de la cerradura la realidad —resumida en los pantalones de él enrollados en los tobillos, el traqueteo de la cama y ella jadeando, clavándole las uñas en la espalda— me superó. Aunque objetara que la pilló en dessous, se trataba de una traición indecente tras dos...
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  • 22 ago 2012
    Un golpe de suerte
    Se dicen bobadas como que las mujeres al suicidarnos solo queremos llamar la atención. Yo la llamé, y mucho, pero realmente me tiré desde el quinto y, además, de cabeza. En mi locura no miré hacia abajo para evitar aplastar a alguien, pero, ¡para qué!, si yo misma no me...
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  • 10 ago 2012
    No era la nariz de Gogol
    Desde el principio me llamó la atención su nariz. Creo que, primero vi su nariz y luego la vi a ella, sentada en el banco del parque, las piernas cómodamente cruzadas, un libro en la mano. Yo paseaba con unos cuentos de Gogol en el bolsillo y aproveché para sentarme...
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  • 09 ago 2012
    Falgaria.com
    «—’Bolívar’, me decía… —Sí, ‘Volivar’ —se escribe exactamente al revés de lo que se piensa. Mi nombre es Volivar —hizo una pausa para dar más significado a sus palabras. Luego carraspeó— con uves y sin acento y vengo por lo del anuncio. —¿Está seguro? Volivar apretó los puños por debajo...
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  • 07 ago 2012
    Puente aéreo
    «Le estoy vendiendo seguridad. Un agente de una empresa al uso le diría que los robos son algo puramente estadístico y que, tanto usted como él, saben que a las estadísticas hay que hacerlas un caso relativo, pero cuando llega a casa, la ve patas arriba y que le han...
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  • 26 jul 2012
    Estaba muy bien dotado
    El concurso literario de relatos cortos estaba tan bien dotado como un buen actor porno. La cuantía del premio era una cifra larga como la escalera empinada que llevaba al clímax de la fama. Las bases, más estrictas que una dómina enfundada en látex, resultaban suaves a un tiempo: permitían el...
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  • 17 jul 2012
    El banquero anarquista de Pessoa
    Fernando Pessoa (1888-1935) El tiempo, que fluye con paso caprichoso, unas veces rápido y otras lento, tiene un discurrir objetivo marcado por los calendarios y otro subjetivo, al ritmo de ese músculo que casi todos llevamos en el pecho. Es por eso que al leer El Banquero anarquista de Pessoa, publicado en...
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  • 15 jul 2012
    La muerte verde
    No era verdad que la muerte verde pudiera llegar de repente, paralizándote allí donde estuvieras. Aquello no podía ser cierto. La radio bajo la manta mentía. Mis padres guardaban silencio, en la habitación al final del pasillo, ese túnel por recorrer, de paredes iluminadas al capricho del televisor. No se...
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  • 02 jul 2012
    La primera vez
    La primera vez fue inolvidable como un flechazo. Sus ojos, su mirada nocturna en un pasillo del metro. Ella acechaba nerviosa por si aparecía alguien. Fue algo rápido. Un intercambio veloz. Al principio él pensó que se trataba de una broma, que esa chica guapa de melena ondulada y tenis...
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  • 25 jun 2012
    Primer día sin lácteos
    Desde que el médico le prohibiera tomar productos lácteos, todo se convirtió en leche para él, todo era blanco, lácteo. Al despertar, tomó conciencia del nuevo día, arrastrando perezoso la mirada por el techo pintado del color de la leche. Se levantó, corrió perezoso las cortinas blancas de la ducha...
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  • 21 jun 2012
    Γνῶθι σεαυτόν (conócete a ti mismo)
    Empecé a coleccionar cromos a los cinco años; luego fueron sellos. A los doce, una pasión desaforada por la numismática brotó en mí con gran fuerza. A los trece reunía chapitas que se prendían de las solapas con mensajes alegres, estúpidos o publicitarios. Setecientos veintiséis pines después, me pasé a...
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  • 20 jun 2012
    John Cheever, un relato corto ejemplar: Clancy en la torre de Babel
    La vida es un puzle por completar. Unas veces encajamos sus piezas con cuidado, otras según llegan, al desgaire, y así vamos cubriendo el tablero de nuestros días. Morir no es poner la última pieza. Es estar harto de acoplarlas o andar mordiéndose los puños por falta de tiempo para...
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  • 19 jun 2012
    No respirar
    Acepté, confiaba en mis fuerzas: dos minutos sin respirar.¡Hecho!Los muchachos me hicieron corro y pusieron sus relojes a punto.Todos apostaban que no lo lograría. Ocho contra uno. Saqué los billetes (un mes de trabajo en el taller) y los coloqué bajo una piedra, a mi lado. Tomé aire, me tapé la...
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  • 16 jun 2012
    El inconsciente sí trabaja
    Horarios, nómina, jefe…¡al carajo! De un manotazo derribé el despertador y seguí durmiendo con la almohada sobre la cara. Hasta que oí el timbre de la puerta, acompañado de sonoros puñetazos. Corrí en pijama y abrí de golpe, el pelo revuelto, los ojos legañosos, pujando por reconocer aquella silueta enmarcada...
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  • 07 jun 2012
    El albacea
    Ese maldito papel me quemaba en las manos. Una nota manuscrita casi ininteligible, guiada por una mano enferma y avalada ante notario como revocación de anteriores últimas voluntades. En funciones de albacea, yo había roto más corazones que un don Juan y demolido cientos de castillos en el aire. Pero...
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  • 31 may 2012
    Sucinto Gómez, micropanfletista
    Deprimido y furioso por no lograr publicar, el microcuentista Sucinto Gómez, se buscó un enemigo de envergadura. Nadie medra sin hacerse enemigos, pensó. Y la emprendió contra los voluminosos libros que abarrotaban el mercado. Contra esos modernos testigos inútiles de la anodina época actual y contra sus no menos despreciables autores....
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  • 25 may 2012
    Brañaganda, de David Monteagudo
    No apaguen las luces, que vamos a hablar del hombre lobo. David Monteagudo, Viveiro (1962), un moderno creador de suspense (véase por ejemplo su novela Fin) de sonrisa franca y generosa calva, no parece, a simple vista, ser el lobishome (el hombre lobo gallego) de Brañaganda, la aldea ficticia de la Galicia profunda donde se...
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  • 24 may 2012
    Soga, papel y boli
    Una soga tiene muchas posibilidades. Aquí el grosor y la flexibilidad son importantes, fundamentales para solucionar el problema. Su longitud no es, sin embargo, excesivamente relevante. Toda soga que se precie debería alcanzar los centímetros necesarios. Si no, deja de ser una soga para convertirse en un mero trozo de...
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  • 22 may 2012
    Impulso
    Robar una cartera. ¡Qué estupidez! Sin embargo, esa esquinita de cuero sobresale del bolsillo del pantalón abandonado sobre la toalla de baño. Una toalla grande, de rayas blancas y amarillas. El sol está en lo más alto y la playa, extrañamente poco concurrida. Si se agachara como para alcanzar las...
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  • 16 may 2012
    UVI móvil
    Una guardia perra. Cinco avisos: dos tráficos y tres paradas cardíacas. Balance: dolor de cabeza, falta de sueño y deseos de darle un puñetazo a ese bombero arrogante. No llegas a meterte en la cama, caes dormida sobre la colcha nada más apagar los teléfonos. Despiertas doce horas después con...
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  • 10 may 2012
    De tú a tú
    Arqueó una ceja y bastó para que el hombre al otro lado de la ventanilla presentara los duplicados correspondientes, debidamente fotocopiados y compulsados. La fugaz sonrisa de satisfacción del funcionario, alivió al solicitante. Este comenzó a tamborilear nervioso con los dedos sobre el mostrador, hasta que el otro levantó la...
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  • 08 may 2012
    A ti que lees mi blog
    No sé por qué, pero presiento que puedes ser mi príncipe azul. Ese que siempre quise que me hiciera la corte para negarle a la primera todo lo que deseo darle a la segunda. Para pararte los pies con una zancadilla certera que te haga morder el polvo y probar...
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  • 07 may 2012
    Se busca alma
    El anciano me ve abrir el ordenador al salir del café y me espeta teatral: el ser virtual, ¿dónde estará su alma? Le contesto que la mía la dejo siempre en el servidor de google, lista para ser recuperada fuera de las horas de laborables, con un par de clics. Él no escucha...
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  • 05 may 2012
    Queremos lo mejor para ella
    El escritor novel deseaba un final feliz para su historia. Claro, que la protagonista, mal divorciada y depresiva, no ayudaba demasiado. Su personaje, que bebía sin freno al salir de un trabajo mal remunerado y oprimente, se merecía un fin sin relamido príncipe azul o lotería milagrosamente liberadora. Tampoco contaba...
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  • 04 may 2012
    Muerte baldía
    Fuimos a enterrarlo a su pueblo. Al llegar, tañían las campanas. Nadie en las calles. El viento lanzaba con violencia la arena del suelo contra las fachadas resecas. Puertas y ventanas cerradas a cal y canto; selladas contra el sol del mediodía, una bola de fuego sobre el ocre del...
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  • 30 abr 2012
    Vértigo
    Microhomenaje a Alfred Hitchcock (1899-1980) Dejé caer la miel de la cuchara sobre la superficie redonda del yogur y, ¡vaya!, el azar había moldeado en ella el rostro de Alfred Hitchcock. Con la primera cucharada deshice, sin más, parte de su papada. Pronto habría olvidado la anécdota, si mi mujer...
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  • 27 abr 2012
    Golpe
    Me choco con el jubilado de la corbata, pero él incluso agradece que le sujete antes de caer al suelo. Tengo prisa, así es que esbozo una disculpa y corro al metro. Pobre anciano. Vaya golpe, en medio de este calor. Y él, con esa cojera, sin apenas poder moverse....
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  • 19 abr 2012
    Desesperación real
    Salimos de safari al amanecer. Abatir elefantes no es sencillo. Son más rápidos de lo que parecen. Requiere templanza, paciencia y saber elegir el momento. En estos menesteres Maquiavelo puede ser tu mejor consejero. Yo solía llevar un Príncipe en la guantera. Esperamos horas hasta que levanté el fusil por...
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  • 17 abr 2012
    Zapatos rojos
    La joven semidesnuda, acorralada entre la marquesina del bus y el borracho, no mueve un músculo. La débil luz de la parada apenas penetra en la oscuridad lluviosa de la noche. Frente a la muchacha indefensa, el hombre se ha soltado el cinturón. Sobre sus zapatos rojos de punta caen...
  • 16 abr 2012
    Dra. Borrás
    La doctora Borrás supo aunar desde un principio trabajo y vida privada. Era un portento. Había traído cinco hijos al mundo y, además, contaba con tiempo para presidir con éxito una asociación benéfica. En su clínica de reproducción asistida veía de todo. Y entre ese todo, siempre se hacía con...
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  • 29 mar 2012
    Consejo de Ministros
    El ministro de Exteriores cedió la palabra al de Interior. El Padre de la Patria presidía silencioso tras sus gafas oscuras, luciendo sobre su anciano pecho las condecoraciones de tantos años. Acabado el último punto del orden del día, el vetusto prócer seguía sin despegar los labios. Una palabra suya...
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  • 26 mar 2012
    No te asuste mi oscuridad ni mi nombre
    El martes, una colega vestida de Muerte se me apareció de golpe entre bambalinas. Declamaba: «débil mortal, no te asuste…». No solo no me asusté, sino que interrumpí su verso, despidiéndome con guasa de la oculta encapuchada. Así es la vida del actor: hoy portas corona, mañana fonendo o, por...
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  • 20 mar 2012
    Aires de guerra
    Mejor te largas ya —me espetó tras la servilleta—, pero una cosa te advierto —un trozo de espinaca ocultaba parte de su colmillo—: que la casa me la quedo yo. Y a los chicos, ni tocarlos. Resopló exasperada y las llamas de las velas se estremecieron. Entonces se acercó a nuestra mesa un violinista...
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  • 15 mar 2012
    Oferta infalible (no apto para curiosos)
    —Jódeme —repite Micky saboreando la palabra, como si tuviera vida. El hombre de detrás del mostrador aprieta de nuevo el botón y Micky mueve obediente sus labios de plástico como si masticara: —Jódeme. —No está mal, pero, ¿no podría decir algo mejor? —pregunta el encargado. Se hace un silencio en...
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  • 08 mar 2012
    Sanatorio
    Veo junto a su reloj unos números grabados en su piel: 1-0. Paso al siguiente mostrador. La mujer con las sílabadas na-da maquilladas en sus párpados estampa el sello en mi documento. Por fin me acerco al hombre que, sonriente, me espera junto a la entrada. En sus dientes relampaguea...
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  • 26 feb 2012
    Sin escapatoria
    «Y no intentes escabullirte, que no te va a servir de nada. Llámame». Apartó la vista del papel para marcar el número. Le temblaban las piernas y se sentía cobarde. Tuvo que sentarse. Era incapaz de dominar los nervios. La lengua actuaba como una esponja robándole la saliva. El pulso...
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  • 20 feb 2012
    Obstáculos
    La anciana se me acercó mostrando una sonrisa de labios profundamente combados, desdentada, opuesta a sus ojos serios, amenazantes, clavados en mí. Extendía la mano pidiendo limosna y era como si blandiera un cuchillo junto a mis costillas. Reculé. No llevaba cambio. Notaba su boca endiablada pegada a mi rostro,...
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  • 06 feb 2012
    Deseando relación estable
    Mediada la noche me levanto furtiva de la cama para espiar sus neveras. Me gusta observar sus estantes bajo la cálida luz de su amanecer portátil. Oír el runrún del motor arrancando, dándome una bienvenida gruñona y, sobre todo, comprobar el orden, la limpieza de las hueveras; la acertada disposición...
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  • 03 feb 2012
    Dejar todo en sus manos
    Por fin quietas. Había logrado una interpretación impecable. Bajó la cabeza y miró sus manos: blancas, inmóviles, descansando sobre los muslos como dos animales adiestrados, ajenas al aplauso. Tomó aire y estiró los brazos, descubriendo en su camisa dos gemelos brillantes bajo los focos. El público enmudeció. Los dedos bailaban...
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  • 23 ene 2012
    Un clásico del chantaje
    Su hijo volvía a casa. Se encontraba bien, aunque al teléfono sonara cansado. El rugido del mercedes aplastando la gravilla del jardín hizo titilar las arañas del saloncito donde le esperaban sus padres y el gato de Angora, en su cesta forrada de seda, abrió un ojo vigilante. Al volante...
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  • 19 ene 2012
    On parle français
    Miré fuera del compartimento y allí estaba ella, desconocida, apoyando su perfil esbelto en la ventanilla del pasillo. Miraba cómo el paisaje cambiaba a la velocidad del tren. Entre sus dedos sujetaba un Madame Bovary. Yo me apeé en Figueres. Ella debió de seguir hasta Francia sin saber que también...
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  • 17 ene 2012
    Un clásico: falta de pruebas
    Fíjese cuánto le querría que le abandoné para que se casara con la hija única de los terratenientes. Además de pobre, dejaba al amor de mi vida, sí señora. Pensaba solo en su bien al plantarle. Hasta hube de irme del pueblo, por el qué dirán. Cosas de juventud, ya...
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  • 13 ene 2012
    Matrimonio
    La acuarela del calendario –un bello rostro femenino– observaba mis idas y venidas de casa desde la página de febrero, agazapada entre la puerta y el perchero. El mes terminaba y era como si nos hubiéramos acostumbrado a mirarnos cuando salía o entraba, sin decirnos nada, como en un noviazgo...
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  • 09 ene 2012
    Baile del vientre
    –El pie izquierdo no me quiere hacer ni caso. Tomemos algo, que lo mío no es el baile. –Como quieras –respondió ella dócil y resignada. El pretendiente se infundió confianza con siete cócteles infernales. Siete mezclas terroríficas. Sonó de nuevo el pasodoble que dejaron antes sin terminar y él...
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  • 02 ene 2012
    Trilogía sucia de la Habana
    Entre la pornografía y la desesperación Tolstói sin guerra y sin paz, Dostoyevski sin crimen y sin castigo. Montalbán sin su Barrio Chino y Pedro Juan Gutiérrez (PJG) sin La Habana. Todos estos son impensables de similar calibre. El autor caribeño despliega su mundo cubano con la facilidad con la...
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  • 23 dic 2011
    Orgullo comercial
    – ¡El siguiente! Una clienta entregó su número. Apenas lo miró, el carnicero levantó una ceja y escuchó: – Tres cuartos de cadera. El fornido vendedor tomó una Nancy del estante y de un hachazo le sesgó la cadera; pesó y cobró. Otro cliente pidió unas manitas de Famosa y...
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  • 18 dic 2011
    Esos pequeños detalles
    Ya no tenía que pensar. Lo había adivinado. Con voz estentórea anunció: “Domingo Restrepo Alonso†y la sala del teatro se vino abajo con los aplausos. ¡Aquel hombre tenía la guía telefónica de Mexico D.F. en la cabeza! Entre vítores y bengalas el presentador corrió hacia él perseguido por un...
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  • 14 dic 2011
    El ruido de las cosas al caer de Juan Gabriel Vásquez
    El ruido de las cosas al caer Ed. Alfaguara Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) Glutamato monosódico para los ojos El glutamato monosódico potencia el sabor de las comidas. También se dice de él que produce una cierta adicción. Esta última afirmación es algo controvertida. En todo caso, el glutamato provoca...
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  • 11 dic 2011
    Frutos secos
    Tenía algo de ardilla, por el color de su pelo y por su pasión por los frutos secos. Hubiera dejado plantado a George Clooney por un par de pipas. El roce de la cáscara tersa de una castaña la encumbraba a estados próximos al éxtasis que ningún amante llegó nunca...
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  • 29 nov 2011
    Lavarse las manos con fuego
    Las llamas de la chimenea devoraban los documentos inculpatorios. Sudoroso, agobiado, se afanaba por avivar el fuego antes de que llegara la policía. Pasados unos minutos, llamaron a la puerta. Miró desconcertado hacia ella y luego a las llamas. De nuevo a la puerta. Un silencio de vértigo se rompió...
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  • 25 nov 2011
    Reto marinero
    El lobo de mar amusgaba los ojos por entre el humo de su pipa. Estaba a sus cosas, por eso no me veía. Llevaba la barba bien recortada, cana, como los cabellos que le sobresalían de la gorra de capitán, mordida por el salitre. Seguramente habría navegado por los mares...
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  • 23 nov 2011
    Lección de anatomía con moraleja para curiosos en menos de 101 palabras
    ¡Pasen y vean! Bienvenidos dentro de mi calavera. Por estos dos orificios podrán ver el mundo con mis ojos. ¡Sigan, sigan!, no se detengan. Un poco más abajo, por favor, ahí lo tienen: aspiren profundo y olerán los aromas de la vida. Pero, ¡sigan, sigan!, no se detengan, por favor....
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