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13 nov 2012
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11 nov 2012El revólver y la coartada para ese cliente habitual, previsible, están listos. En el hotelito el vÃajante Gálvez descuelga el teléfono para encargar cena. Se tumba vestido en la cama. Tal vez duerma. Algo después la luna moja de luz la fachada del edificio descubriendo a alguien vestido de blanco...Archivado en Microrrelatos
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08 nov 2012Tic-tac. Si el despertador alojara en sus tripas a un tipo bigotudo y bonachón trabajando tras la esfera en hacer sonar la campana. O si la máquina de café escondiera una joven Cenicienta sin cesar ocupada en destilar esas gotas de amarga negrura para el desayuno. Entonces también serÃa imaginable...Archivado en Microrrelatos
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03 nov 2012Qué duda cabÃa de que con la luna llena pasaba malas noches. SÃ, el pelo se le erizaba, le cambiaba; sudaba copiosamente. Los colmillos —sà también los colmillos— los notaba extraños. Le atormentaban las pesadillas, necesitaba aire libre, ¡deseaba aullar! Corrió desesperado, monte a través, sembrando el pánico. Rayando el...Archivado en Microrrelatos
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31 oct 2012De corazón y cientÃficamente: asà amaba al hombre del tiempo. Sus ojos azules, aquellos anuncios de anticiclones. Su viril presencia ante el mapa de isobaras. TenÃa un plan. Era periodista. Fue fácil concertar con él una entrevista. Llegada la fecha, cambió las sábanas, escenificó un desorden perfecto en el apartamento,...Archivado en Microrrelatos
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26 oct 2012Ese maravilloso viaje que le habÃan prometido se llamaba LSD. 30 microgramos y ¡a volar! No debÃa temer: no creaba adicción y sus cinco sentidos crecerÃan como gigantes. Al principio, no notó nada y se contentó con buscar al ritmo de la música una cerveza frÃa por el balcón del...Archivado en Microrrelatos
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22 oct 2012En la cena, de golpe, confesé haberla engañado una vez. Por mi parte era asunto zanjado, añadà apresurado. Ella se quedó muda, observándome. Su tenedor, en suspenso, apuntaba hacia una croqueta partida. Entrecerró los ojos calibrándome, como si nunca hasta entonces me hubiera visto. Miré para abajo. Un último resto...Archivado en Microrrelatos
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14 oct 2012Estoy rodeado, prisionero. Han colocado antorchas sobre mi piel morena. Constantemente asoman sus rostros pálidos al mÃo, como si yo fuera un espejo. Me gritan ¡Chocolate! Luego prenden las antorchas, ¡quieren quemarme! Apagan las luces. Entonces oigo risitas ahogadas y entra uno para extinguir las llamas de un soplido. Le...Archivado en Microrrelatos
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08 oct 2012Miró la aguja parada en el 75 y, del susto, bajó el pie derecho de la báscula. Si sus cálculos no fallaban, habÃa engordado de nuevo. Demasiados kilos para un metro setenta de altura. Jamás tendrÃa novio. Las dietas no funcionaban. Los chicos la eludÃan horrorizados. Una operación. ¡PodrÃan reducirla...Archivado en Microrrelatos
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06 oct 2012Se despertó cuando oyó el portazo. Le acaban de dejar solo en casa. La nevera atiborrada de comida, el mueble bar a su disposición. ¿Qué va a tomar el señor?, se preguntó a sà mismo, zumbón, en voz alta ante el coñac, elevando con el mando el volumen de la música...Archivado en Microrrelatos
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26 sep 2012¿Conocen el número de ilusionismo de la mujer partida en dos? Ese truco practicaba yo con mi señora, sin público, cuando —in media res— irrumpió la policÃa. Me acusan de hacer fallar el número. A saber: del susto solté la motosierra; me tiraron al suelo, me sacaron del sótano y...Archivado en Microrrelatos
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24 sep 2012El recién ascendido inspector Revilla aplastó con rabia la colilla recordando a Vélez, su antecesor, asesinado a sangre frÃa. Ahora él estaba al mando, ocupando el puesto de sus sueños, pero debÃa supervisar la rueda de identificación que bien podÃa fallar. Entró y observó a la testigo, la cara pegada...Archivado en Microrrelatos
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21 sep 2012Las armas cargadas, el coche a la puerta del banco. Los relojes sincronizados. Dos tiros al aire y en un minuto salimos corriendo con el botÃn. Un golpe perfecto. Del coche saltamos a una boca de metro y de allà a todas las primeras portadas. Éramos anónimamente famosos. Éramos ricos....Archivado en Microrrelatos
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19 sep 2012En la escuela, la profe contaba que no debÃamos hacer caso de sábanas blancas. Tampoco prestar atención a mitos como el arrastrar de cadenas. O el ulular por angostos pasillos sobre gentes aterrorizadas. Patrañas. No debÃamos dejarnos impresionar por leyendas recurrentes sobre velas misteriosamente apagadas. Ni hacer caso del efecto...Archivado en Microrrelatos
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17 sep 2012Microhomenaje a Ludwig van Beethoven (1770 - 1827) A mà y a otros cincuenta fotógrafos nos pidieron un trabajo sobre la pobreza para publicar una antologÃa. Rechacé el encargo, pero cuatro años después, terminé enviando todo un reportaje de treinta y tres retratos sobre el tema. Necesité ayuda. Revelado y...Archivado en Microrrelatos
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13 sep 2012¿De dónde vendrÃan esos pinchacitos en el oÃdo? HacÃa dÃas que sentÃa esas intrigantes molestias. DeberÃa consultar con un otorrino, pero no lo hacÃa porque, de pronto, se le pasaban. Aún asà deseaba conocer su origen. Para pensar en otra cosa, decidió poner música y resolver un crucigrama. Agarró lápiz...Archivado en Microrrelatos
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12 sep 2012VolvÃamos de enterrar a Camilo, mi tÃo abuelo. Ãbamos demasiado rápido entre la niebla y seguà recto donde habÃa curva. Nuestro coche dio dos vueltas de campana ladera abajo. —¿Estás bien, Laura? —pregunté escupiendo sangre. —Mejor que tú —respondió irónica—. ¿Te imaginas? Casi nos matamos volviendo de un entierro, ¡vaya!...Archivado en Microrrelatos
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06 sep 2012«Aspirina, como el medicamento». No. No estaba en la lista de acreditados al congreso farmacéutico, pero alguien dando ese nombre con esa cara blanca, redonda y limpia no podÃa mentir. Le alcancé una credencial. La rellenó con letra casi infantil: Aspirina Pérez. A media tarde intervino en un incendiado debate...Archivado en Microrrelatos
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31 ago 2012El prestidigitador escondÃa siempre un par de ases en la manga y una debilidad desmedida por el alcohol. Fuera del escenario, su truco más valioso consistÃa en hacer aparecer una rosa, que solÃa entregar a cambio de una noche acompañado. Cuando la mujer entró en el bar, el ilusionista, enseguida...Archivado en Microrrelatos
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27 ago 2012Césare Pavese (9 sept. 1908 – 27 agosto 1950) Vendrá la noche y cerrarás los ojos. En la habitación de un hotel donde las gentes pasan noches fugaces antes de partir con la luz del dÃa a otros destinos. Vendrá la noche y te echarás en la cama, la luz apagada, las...Archivado en Microrrelatos PoesÃa
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24 ago 2012Al observar por el ojo de la cerradura la realidad —resumida en los pantalones de él enrollados en los tobillos, el traqueteo de la cama y ella jadeando, clavándole las uñas en la espalda— me superó. Aunque objetara que la pilló en dessous, se trataba de una traición indecente tras dos...Archivado en Microrrelatos
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22 ago 2012Se dicen bobadas como que las mujeres al suicidarnos solo queremos llamar la atención. Yo la llamé, y mucho, pero realmente me tiré desde el quinto y, además, de cabeza. En mi locura no miré hacia abajo para evitar aplastar a alguien, pero, ¡para qué!, si yo misma no me...Archivado en Microrrelatos
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10 ago 2012Desde el principio me llamó la atención su nariz. Creo que, primero vi su nariz y luego la vi a ella, sentada en el banco del parque, las piernas cómodamente cruzadas, un libro en la mano. Yo paseaba con unos cuentos de Gogol en el bolsillo y aproveché para sentarme...Archivado en Cuentos
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09 ago 2012«—’BolÃvar’, me decÃa… —SÃ, ‘Volivar’ —se escribe exactamente al revés de lo que se piensa. Mi nombre es Volivar —hizo una pausa para dar más significado a sus palabras. Luego carraspeó— con uves y sin acento y vengo por lo del anuncio. —¿Está seguro? Volivar apretó los puños por debajo...Archivado en Cuentos
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07 ago 2012«Le estoy vendiendo seguridad. Un agente de una empresa al uso le dirÃa que los robos son algo puramente estadÃstico y que, tanto usted como él, saben que a las estadÃsticas hay que hacerlas un caso relativo, pero cuando llega a casa, la ve patas arriba y que le han...Archivado en Cuentos
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26 jul 2012El concurso literario de relatos cortos estaba tan bien dotado como un buen actor porno. La cuantÃa del premio era una cifra larga como la escalera empinada que llevaba al clÃmax de la fama. Las bases, más estrictas que una dómina enfundada en látex, resultaban suaves a un tiempo: permitÃan el...Archivado en Microrrelatos
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17 jul 2012Fernando Pessoa (1888-1935) El tiempo, que fluye con paso caprichoso, unas veces rápido y otras lento, tiene un discurrir objetivo marcado por los calendarios y otro subjetivo, al ritmo de ese músculo que casi todos llevamos en el pecho. Es por eso que al leer El Banquero anarquista de Pessoa, publicado en...Archivado en Libros
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15 jul 2012No era verdad que la muerte verde pudiera llegar de repente, paralizándote allà donde estuvieras. Aquello no podÃa ser cierto. La radio bajo la manta mentÃa. Mis padres guardaban silencio, en la habitación al final del pasillo, ese túnel por recorrer, de paredes iluminadas al capricho del televisor. No se...Archivado en Microrrelatos
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02 jul 2012La primera vez fue inolvidable como un flechazo. Sus ojos, su mirada nocturna en un pasillo del metro. Ella acechaba nerviosa por si aparecÃa alguien. Fue algo rápido. Un intercambio veloz. Al principio él pensó que se trataba de una broma, que esa chica guapa de melena ondulada y tenis...Archivado en Microrrelatos
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25 jun 2012Desde que el médico le prohibiera tomar productos lácteos, todo se convirtió en leche para él, todo era blanco, lácteo. Al despertar, tomó conciencia del nuevo dÃa, arrastrando perezoso la mirada por el techo pintado del color de la leche. Se levantó, corrió perezoso las cortinas blancas de la ducha...Archivado en Microrrelatos
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21 jun 2012Empecé a coleccionar cromos a los cinco años; luego fueron sellos. A los doce, una pasión desaforada por la numismática brotó en mà con gran fuerza. A los trece reunÃa chapitas que se prendÃan de las solapas con mensajes alegres, estúpidos o publicitarios. Setecientos veintiséis pines después, me pasé a...Archivado en Microrrelatos
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20 jun 2012La vida es un puzle por completar. Unas veces encajamos sus piezas con cuidado, otras según llegan, al desgaire, y asà vamos cubriendo el tablero de nuestros dÃas. Morir no es poner la última pieza. Es estar harto de acoplarlas o andar mordiéndose los puños por falta de tiempo para...Archivado en Libros
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19 jun 2012Acepté, confiaba en mis fuerzas: dos minutos sin respirar.¡Hecho!Los muchachos me hicieron corro y pusieron sus relojes a punto.Todos apostaban que no lo lograrÃa. Ocho contra uno. Saqué los billetes (un mes de trabajo en el taller) y los coloqué bajo una piedra, a mi lado. Tomé aire, me tapé la...Archivado en Microrrelatos
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16 jun 2012Horarios, nómina, jefe…¡al carajo! De un manotazo derribé el despertador y seguà durmiendo con la almohada sobre la cara. Hasta que oà el timbre de la puerta, acompañado de sonoros puñetazos. Corrà en pijama y abrà de golpe, el pelo revuelto, los ojos legañosos, pujando por reconocer aquella silueta enmarcada...Archivado en Microrrelatos
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07 jun 2012Ese maldito papel me quemaba en las manos. Una nota manuscrita casi ininteligible, guiada por una mano enferma y avalada ante notario como revocación de anteriores últimas voluntades. En funciones de albacea, yo habÃa roto más corazones que un don Juan y demolido cientos de castillos en el aire. Pero...Archivado en Microrrelatos
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31 may 2012Deprimido y furioso por no lograr publicar, el microcuentista Sucinto Gómez, se buscó un enemigo de envergadura. Nadie medra sin hacerse enemigos, pensó. Y la emprendió contra los voluminosos libros que abarrotaban el mercado. Contra esos modernos testigos inútiles de la anodina época actual y contra sus no menos despreciables autores....Archivado en Microrrelatos
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25 may 2012No apaguen las luces, que vamos a hablar del hombre lobo. David Monteagudo, Viveiro (1962), un moderno creador de suspense (véase por ejemplo su novela Fin) de sonrisa franca y generosa calva, no parece, a simple vista, ser el lobishome (el hombre lobo gallego) de Brañaganda, la aldea ficticia de la Galicia profunda donde se...Archivado en Libros
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24 may 2012Una soga tiene muchas posibilidades. Aquà el grosor y la flexibilidad son importantes, fundamentales para solucionar el problema. Su longitud no es, sin embargo, excesivamente relevante. Toda soga que se precie deberÃa alcanzar los centÃmetros necesarios. Si no, deja de ser una soga para convertirse en un mero trozo de...Archivado en Microrrelatos
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22 may 2012Robar una cartera. ¡Qué estupidez! Sin embargo, esa esquinita de cuero sobresale del bolsillo del pantalón abandonado sobre la toalla de baño. Una toalla grande, de rayas blancas y amarillas. El sol está en lo más alto y la playa, extrañamente poco concurrida. Si se agachara como para alcanzar las...Archivado en Microrrelatos
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16 may 2012Una guardia perra. Cinco avisos: dos tráficos y tres paradas cardÃacas. Balance: dolor de cabeza, falta de sueño y deseos de darle un puñetazo a ese bombero arrogante. No llegas a meterte en la cama, caes dormida sobre la colcha nada más apagar los teléfonos. Despiertas doce horas después con...Archivado en Microrrelatos
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10 may 2012Arqueó una ceja y bastó para que el hombre al otro lado de la ventanilla presentara los duplicados correspondientes, debidamente fotocopiados y compulsados. La fugaz sonrisa de satisfacción del funcionario, alivió al solicitante. Este comenzó a tamborilear nervioso con los dedos sobre el mostrador, hasta que el otro levantó la...Archivado en Microrrelatos
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08 may 2012No sé por qué, pero presiento que puedes ser mi prÃncipe azul. Ese que siempre quise que me hiciera la corte para negarle a la primera todo lo que deseo darle a la segunda. Para pararte los pies con una zancadilla certera que te haga morder el polvo y probar...Archivado en Microrrelatos
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07 may 2012El anciano me ve abrir el ordenador al salir del café y me espeta teatral: el ser virtual, ¿dónde estará su alma? Le contesto que la mÃa la dejo siempre en el servidor de google, lista para ser recuperada fuera de las horas de laborables, con un par de clics. Él no escucha...Archivado en Cuentos
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05 may 2012El escritor novel deseaba un final feliz para su historia. Claro, que la protagonista, mal divorciada y depresiva, no ayudaba demasiado. Su personaje, que bebÃa sin freno al salir de un trabajo mal remunerado y oprimente, se merecÃa un fin sin relamido prÃncipe azul o loterÃa milagrosamente liberadora. Tampoco contaba...Archivado en Microrrelatos
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04 may 2012Fuimos a enterrarlo a su pueblo. Al llegar, tañÃan las campanas. Nadie en las calles. El viento lanzaba con violencia la arena del suelo contra las fachadas resecas. Puertas y ventanas cerradas a cal y canto; selladas contra el sol del mediodÃa, una bola de fuego sobre el ocre del...Archivado en Microrrelatos
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30 abr 2012Microhomenaje a Alfred Hitchcock (1899-1980) Dejé caer la miel de la cuchara sobre la superficie redonda del yogur y, ¡vaya!, el azar habÃa moldeado en ella el rostro de Alfred Hitchcock. Con la primera cucharada deshice, sin más, parte de su papada. Pronto habrÃa olvidado la anécdota, si mi mujer...Archivado en Microrrelatos
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27 abr 2012Me choco con el jubilado de la corbata, pero él incluso agradece que le sujete antes de caer al suelo. Tengo prisa, asà es que esbozo una disculpa y corro al metro. Pobre anciano. Vaya golpe, en medio de este calor. Y él, con esa cojera, sin apenas poder moverse....Archivado en Microrrelatos
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19 abr 2012Salimos de safari al amanecer. Abatir elefantes no es sencillo. Son más rápidos de lo que parecen. Requiere templanza, paciencia y saber elegir el momento. En estos menesteres Maquiavelo puede ser tu mejor consejero. Yo solÃa llevar un PrÃncipe en la guantera. Esperamos horas hasta que levanté el fusil por...Archivado en Microrrelatos
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17 abr 2012
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16 abr 2012La doctora Borrás supo aunar desde un principio trabajo y vida privada. Era un portento. HabÃa traÃdo cinco hijos al mundo y, además, contaba con tiempo para presidir con éxito una asociación benéfica. En su clÃnica de reproducción asistida veÃa de todo. Y entre ese todo, siempre se hacÃa con...Archivado en Microrrelatos
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29 mar 2012El ministro de Exteriores cedió la palabra al de Interior. El Padre de la Patria presidÃa silencioso tras sus gafas oscuras, luciendo sobre su anciano pecho las condecoraciones de tantos años. Acabado el último punto del orden del dÃa, el vetusto prócer seguÃa sin despegar los labios. Una palabra suya...Archivado en Microrrelatos
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26 mar 2012El martes, una colega vestida de Muerte se me apareció de golpe entre bambalinas. Declamaba: «débil mortal, no te asuste…». No solo no me asusté, sino que interrumpà su verso, despidiéndome con guasa de la oculta encapuchada. Asà es la vida del actor: hoy portas corona, mañana fonendo o, por...Archivado en Microrrelatos
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20 mar 2012Mejor te largas ya —me espetó tras la servilleta—, pero una cosa te advierto —un trozo de espinaca ocultaba parte de su colmillo—: que la casa me la quedo yo. Y a los chicos, ni tocarlos. Resopló exasperada y las llamas de las velas se estremecieron. Entonces se acercó a nuestra mesa un violinista...Archivado en Microrrelatos
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15 mar 2012—Jódeme —repite Micky saboreando la palabra, como si tuviera vida. El hombre de detrás del mostrador aprieta de nuevo el botón y Micky mueve obediente sus labios de plástico como si masticara: —Jódeme. —No está mal, pero, ¿no podrÃa decir algo mejor? —pregunta el encargado. Se hace un silencio en...Archivado en Microrrelatos
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08 mar 2012Veo junto a su reloj unos números grabados en su piel: 1-0. Paso al siguiente mostrador. La mujer con las sÃlabadas na-da maquilladas en sus párpados estampa el sello en mi documento. Por fin me acerco al hombre que, sonriente, me espera junto a la entrada. En sus dientes relampaguea...Archivado en Microrrelatos
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26 feb 2012«Y no intentes escabullirte, que no te va a servir de nada. Llámame». Apartó la vista del papel para marcar el número. Le temblaban las piernas y se sentÃa cobarde. Tuvo que sentarse. Era incapaz de dominar los nervios. La lengua actuaba como una esponja robándole la saliva. El pulso...Archivado en Microrrelatos
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20 feb 2012La anciana se me acercó mostrando una sonrisa de labios profundamente combados, desdentada, opuesta a sus ojos serios, amenazantes, clavados en mÃ. ExtendÃa la mano pidiendo limosna y era como si blandiera un cuchillo junto a mis costillas. Reculé. No llevaba cambio. Notaba su boca endiablada pegada a mi rostro,...Archivado en Cuentos
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06 feb 2012Mediada la noche me levanto furtiva de la cama para espiar sus neveras. Me gusta observar sus estantes bajo la cálida luz de su amanecer portátil. OÃr el runrún del motor arrancando, dándome una bienvenida gruñona y, sobre todo, comprobar el orden, la limpieza de las hueveras; la acertada disposición...Archivado en Microrrelatos
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03 feb 2012Por fin quietas. HabÃa logrado una interpretación impecable. Bajó la cabeza y miró sus manos: blancas, inmóviles, descansando sobre los muslos como dos animales adiestrados, ajenas al aplauso. Tomó aire y estiró los brazos, descubriendo en su camisa dos gemelos brillantes bajo los focos. El público enmudeció. Los dedos bailaban...Archivado en Microrrelatos
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23 ene 2012Su hijo volvÃa a casa. Se encontraba bien, aunque al teléfono sonara cansado. El rugido del mercedes aplastando la gravilla del jardÃn hizo titilar las arañas del saloncito donde le esperaban sus padres y el gato de Angora, en su cesta forrada de seda, abrió un ojo vigilante. Al volante...Archivado en Microrrelatos
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19 ene 2012Miré fuera del compartimento y allà estaba ella, desconocida, apoyando su perfil esbelto en la ventanilla del pasillo. Miraba cómo el paisaje cambiaba a la velocidad del tren. Entre sus dedos sujetaba un Madame Bovary. Yo me apeé en Figueres. Ella debió de seguir hasta Francia sin saber que también...Archivado en Microrrelatos
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17 ene 2012FÃjese cuánto le querrÃa que le abandoné para que se casara con la hija única de los terratenientes. Además de pobre, dejaba al amor de mi vida, sà señora. Pensaba solo en su bien al plantarle. Hasta hube de irme del pueblo, por el qué dirán. Cosas de juventud, ya...Archivado en Microrrelatos
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13 ene 2012La acuarela del calendario –un bello rostro femenino– observaba mis idas y venidas de casa desde la página de febrero, agazapada entre la puerta y el perchero. El mes terminaba y era como si nos hubiéramos acostumbrado a mirarnos cuando salÃa o entraba, sin decirnos nada, como en un noviazgo...Archivado en Microrrelatos
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09 ene 2012–El pie izquierdo no me quiere hacer ni caso. Tomemos algo, que lo mÃo no es el baile. –Como quieras –respondió ella dócil y resignada. El pretendiente se infundió confianza con siete cócteles infernales. Siete mezclas terrorÃficas. Sonó de nuevo el pasodoble que dejaron antes sin terminar y él...Archivado en Microrrelatos
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02 ene 2012Entre la pornografÃa y la desesperación Tolstói sin guerra y sin paz, Dostoyevski sin crimen y sin castigo. Montalbán sin su Barrio Chino y Pedro Juan Gutiérrez (PJG) sin La Habana. Todos estos son impensables de similar calibre. El autor caribeño despliega su mundo cubano con la facilidad con la...Archivado en Libros
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23 dic 2011– ¡El siguiente! Una clienta entregó su número. Apenas lo miró, el carnicero levantó una ceja y escuchó: – Tres cuartos de cadera. El fornido vendedor tomó una Nancy del estante y de un hachazo le sesgó la cadera; pesó y cobró. Otro cliente pidió unas manitas de Famosa y...Archivado en Microrrelatos
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18 dic 2011Ya no tenÃa que pensar. Lo habÃa adivinado. Con voz estentórea anunció: “Domingo Restrepo Alonso†y la sala del teatro se vino abajo con los aplausos. ¡Aquel hombre tenÃa la guÃa telefónica de Mexico D.F. en la cabeza! Entre vÃtores y bengalas el presentador corrió hacia él perseguido por un...Archivado en Microrrelatos
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14 dic 2011El ruido de las cosas al caer Ed. Alfaguara Juan Gabriel Vásquez (Bogotá, 1973) Glutamato monosódico para los ojos El glutamato monosódico potencia el sabor de las comidas. También se dice de él que produce una cierta adicción. Esta última afirmación es algo controvertida. En todo caso, el glutamato provoca...Archivado en Libros
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11 dic 2011TenÃa algo de ardilla, por el color de su pelo y por su pasión por los frutos secos. Hubiera dejado plantado a George Clooney por un par de pipas. El roce de la cáscara tersa de una castaña la encumbraba a estados próximos al éxtasis que ningún amante llegó nunca...Archivado en Microrrelatos
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29 nov 2011Las llamas de la chimenea devoraban los documentos inculpatorios. Sudoroso, agobiado, se afanaba por avivar el fuego antes de que llegara la policÃa. Pasados unos minutos, llamaron a la puerta. Miró desconcertado hacia ella y luego a las llamas. De nuevo a la puerta. Un silencio de vértigo se rompió...Archivado en Microrrelatos
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25 nov 2011El lobo de mar amusgaba los ojos por entre el humo de su pipa. Estaba a sus cosas, por eso no me veÃa. Llevaba la barba bien recortada, cana, como los cabellos que le sobresalÃan de la gorra de capitán, mordida por el salitre. Seguramente habrÃa navegado por los mares...Archivado en Microrrelatos
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23 nov 2011¡Pasen y vean! Bienvenidos dentro de mi calavera. Por estos dos orificios podrán ver el mundo con mis ojos. ¡Sigan, sigan!, no se detengan. Un poco más abajo, por favor, ahà lo tienen: aspiren profundo y olerán los aromas de la vida. Pero, ¡sigan, sigan!, no se detengan, por favor....Archivado en Microrrelatos
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Gracias por los esfuerzos de leerme. En realidad creo que lo mejor de mi relato está en el comentario de mariav. Con eso sà que me he reÃdo yo tambiénBacalao al pum-pum
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Siento haberte hecho leerlo varias veces, pero condensar esta historia policiaca en menos de 101 palabras requiere algo de ayuda por parte del lector. Gracias a todos por el esfuerzo y a ti por la aclaración; me vale de mucho.Bacalao al pum-pum
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Vodkalimon: eso de los adjetivos calificativos suena a declaración de principios. Me agrada haberlos hecho tambalear duranteen unas lÃneas. Pero fundamentalmente no te escribo para agradecerte la lectura, sino para recomendarte (o recordarte) a un grande de prosa escueta: Raymond Carver... Probablemente ya le conozcas y será amigo de tus principios. Un saludo desde BerlÃnProzac
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Gracias, volivar, por tus siempre elocuentes comentarios. Empiezo deseándote suerte en lo personal y sobre mà poco más hay que contar: me dedico a escribir todo lo que puedo. En cuanto a mi nombre... En realidad no me llamo La Lengua Salvada, sino -y esto es una pista para que sepas de dónde viene- Die gerettete Zunge. Saliudos desde el otro lado del charco y gracias por leerme.Falgaria.com
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Pedro, ¿te has metido en mi ordenador? ¿Has mirado en mi papelera? ¡Genial! Borré el comentario del Lazarillo en el últmo segundo :)) Gracias por leermeSentencia
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Evitar que superen las 100 palabras es muy creativo y reconfortante cuando —no siempre— ves que hay margen (¡apenas cuatro palabras!) para aportar ornamento a la idea. Y Pulir, pulir, pulir... Muchas gracias por vuestros comentarios.En dos
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Gracias, Antonio, por tu comentario. Lo del "mensaje" que no está claro, lo sé. Se trata de un equilibrio (in)necesario para permitir diferentes lecturas. SaludosReconocimiento
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Como ya te dije, Volivar, mi relato se llama "Falgaria.com". Saludos a Irma también y discúlpame por comerte espacio con estos comentarios en el dedicado a tu relato, pero no querÃa dejar sin atender a VolivarVolivar (Jorge MartÃnez)
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Muy bonito, Irma. Me encanta, porque yo publiqué un relato (Falgaria.com) en el que aparecÃa Volivar, en agradecido homenaje por sus comentarios positivos. Creo que se quedó un tanto perplejo... En todo caso, la idea de que aparezca en nuestros textos me gusta, es como si creáramos un segundo Volivar, si bien el tuyo se ajusta más a la realidad. ¡Felicidades por tus versos!Volivar (Jorge MartÃnez)
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Gracias, Vmon, pero no sé si el mazapán me ha quedado un tanto dulzónMazapán
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Gracias a todos por preocuparos... de leerme. Aquà sigo, Enroque, por cierto, ¿hay alguien por ahà que entienda de nudos?Soga, papel y boli
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Genial! No solo tienes mi voto, también mi admiraciónEl olor de la muerte
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Tienes razón, nuestros golpes se encuentran. Pero no son dolorosos sino estimulantes.Y el tuyo es "el golpe". Me ha gustado mucho la eficacia de la descripción: algo que dura un instante recreado en un microrrelato. Bravo! Un saludoEl golpe
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Brillante. Una frase brillante, doctora Vigo. Nos ha dado a toda la clase una lección magistral de disección forense del microrrelato. Maneja usted el escalpelo muy bien, puede estar satisfecha. La próxima, por favor, en privado, ya sabe usted que estos estudiantes se marean ante tanta vÃscera. ¡Vaya!¿Qué me encuentro aquÃ? Hablando de vÃsceras: se ha dejado usted tres fuera, ¿no recuerda que el paciente no debÃa superar las 100 palabras? O, tal vez haya optado usted por deshacerse de las tres últimas y acabar el cuento con “Tuvoâ€. Si no es asà tendrá que abrir y coser de nuevo, doctora. Y rápido porque se nos acumula el trabajo: ya no son microcuentos, sino cadáveres de lectores. ¿No los ha visto apilados en la entrada? Creo que murieron de asfixia. Pudieron apoyarse en la “yâ€, pero no lo hicieron. Tampoco aprovecharon el siguiente inciso explicativo entre comas, una lástima. Se lo contaré a mi gato de Angora cuando llegue a casa. Mejor no. Mi gato de Angora no espera nada ni a nadie. Vaguea en su cesta y si algo le gusta se relame y si no, lo deja estar. Eso sÃ, a veces me da sabios consejos. El otro dÃa me recomendó hacerme con unas botellas de oxÃgeno para poder leer a Thomas (¿era Mann o Bernhard?, me temo que se referÃa a ambos). No se preocupe por la sangre, no es mala, se quita con jabón. ¿Alguien más quiere el bisturÃ? Un saludo, LalenguasalvadaUn clásico del chantaje
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Gracias por tu análisis, Julieta! Ya que fui yo el organizador del chantaje, me permitiré llevar la defensa del caso personalmente: -Colocar un punto en lugar de una conjunciónpodrÃa quedar más elegante, pero a mi modo de ver, la conjunción deja más claro que el despertar del gato sea una consecuencia de la entrada del coche. -Ciertamente, salvo que el coche se quede sin gasolina y lo tenga que empujar el chófer empleando la fuerza bruta, un chófer suele conducir y por lo tanto, su puesto está detrás del volante. Pero si quito al conductor del asiento no queda tan claro. Seguramente no se piense que le trae de la mano, pero tampoco molesta el decirlo. Tal vez, por haber comenzado la frase especificando la posición del conductor le imprima más relevancia de la necesaria... - En cuanto a cambiar gerundios por infinitivos: cierto, los infinitivos dan mayor agilidad a un texto, pero precisamente no buscaba velocidad ni gran brevedad. Mi lÃmite al comenzarlo eran 100 palabras y (si mi procesador de textos no me ha fallado) lo he conseguido. Una vez más, gracias por tomarte la molestia de analizar, Julieta. Lo importante es mejorar. Te agradezco que me leas con atención. Un abrazo desde BerlÃn y que tengas un dÃa genial. La defensa ya ha dicho bastante por ahora. (Tal vez haya algún testigo que quiera también opinar)Un clásico del chantaje
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