Aquella mañana habÃa despertado como otra cualquiera. Un suspiro de esperanza se negaba a llegar (voz rota). Mi cuarto, gris y oscuro continuaba ifreciéndome dolor y tristeza, amargura y temor. ¡Sin sueños ni esperanzas que podrÃa esperar! El dÃa iba a llegar, la muerte, viajera y compañera continuaba esperando su...
Archivado en Microrrelatos

