Dedos de martillo Sabor a polvareda Y en cada segundo La muerte que te acecha Caminas entre sombras Bañado en sudor Con las manos agrietadas Descubres el esplendor Rostro duro, corazón tierno Fuerte como la roca Que te cobijó en invierno Lágrimas contenidas Puños apretados Estuviste setenta dÃas Como macho...
Archivado en PoesÃa

