Amanece y en tus ojos no aparece aquel brillo dejaste de vivir un dÃa y aún no sabes cómo ha sucedido. Tus manos inseguras tiemblan mientras trabajan por un pedazo de tierra que no acaba de dar fruto, sigues y sigues luchando para nada, estás seguro. Como un martilleo constante,...
Archivado en PoesÃa
