Tras el resquicio WalterGerardoGreulach El rayo de luz calentó apenas un punto de su frente, si es que a eso pudiese llamársele así, y...
Realmente no estoy tan solo (¿Quién te dijo que te fuiste?) WalterGerardoGreulach A la negra y la María, las primeras “nenas” que conocí… El sulky rojo y blanco corría rápidamente por...
Sin retorno WalterGerardoGreulach Letanías de oportunidades perdidas, imágenes que cual flashes intentan alumbrar una mente ya indefensa. Sombras lúgubres que se entrecruzan...
El archivero de la humanidad WalterGerardoGreulach I Los años de mi vida se han ido marchitando en una insoportable vigilia. No hay nada nuevo, todo...
Quizá porque se me antojó creerle WalterGerardoGreulach Al Moncho Iturbe no era que le desagradara tanto la vida, solo le disgustaba la forma en que la vida...
Fue casi mi mejor sueño WalterGerardoGreulach Lo que ahora reflejan mis pupilas al alzar los párpados esta madrugada es un par de nalgas turgentes y un...
Los cien mil y un universos de Heriberto Andrada WalterGerardoGreulach Desde chiquito, allá en su Bowen natal, al Tito lo embelesó todo lo que estuviese relacionado con el azar. Con...
Sangre maldita WalterGerardoGreulach Siempre (desde niñito) tuve una tremenda curiosidad por conocer la historia de mis ancestros paternos. En cada ocasión que sacaba...
El libro de los estados de ánimo WalterGerardoGreulach Oscar Fritz Herztog retorna al terruño que lo acunó de niño, el primer atardecer de primavera, en el año doce...