Los abrazos duelen. Las lágrimas matan y la última mirada resucitará una melancolía eterna. Ojalá nunca os vayáis. Ojalá nunca tengáis que abandonar un país...
Apagué la televisión. Una vez más el telediario me estaba deprimiendo. No podía ver las noticias sin que me entraran unas ganas terribles de abandonar...