Libros.com y el crowdfunding editorial

Desde Falsaria queremos presentaros a Libros.com, una Red Social para lectores y plataforma de Crowdfunding editorial líder en España y América Latina.

La iniciativa es realmente interesante, pero ¿qué es el Crowdfunding editorial?

En realidad, aunque la palabra no nos suene demasiado, el crowdfunding —o financiación en masa— es la cooperación colectiva para la publicación de una obra, haciendo pequeñas aportaciones de dinero y en un lapso de tiempo determinado.

En Libros.com, la condición para la edición de un libro solo es posible si dicho proyecto alcanza una cantidad de dinero predeterminada en un margen de tiempo ya establecido de 45 días.

El sistema de Crowdfunding editorial permite, a través de Libros.com, la edición de un título sabiendo que las pérdidas, en el peor de los casos, serán cero. Esto permite incrementar el porcentaje destinado al autor y reducir al mínimo los costes de la edición de la obra.

Esta revolucionaria iniciativa en el panorama editorial pretende abrir el abanico de posibilidades tanto a los autores como a los futuros compradores. A los autores porque podemos ofrecer nuestra obra tanto en formato físico como en digital y a los compradores porque pueden contribuir con pequeñas aportaciones para que un libro se edite y, en función de lo aportado, obtener uno de los productos que se ofertarán de un mismo título. Read more…

Agentes Literarios

Las agencias literarias son las de intermediarias entre el autor y las editoriales. Su tarea es la de defender los derechos de autor, de buscar al editor adecuado, de revisar los contratos, etc. En la actualidad es muy difícil para cualquier autor, publicar en grandes o medianas editoriales sin la ayuda de un agente capacitado.

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Los talleres literarios como alternativa didáctica

Pocos asentimientos hay tan unánimes entre los docentes de todas las disciplinas como cuando se plantea la necesidad de que nuestros alumnos y alumnas dominen los recur-sos de la expresión escrita en grado suficiente para que, al menos, podamos leer con cla-ridad sus ejercicios. En ocasiones tales, nunca falta la mirada intencionada hacia los pro-fesores de Lengua y Literatura en busca de explicaciones sobre lo que está ocurriendo. Y el caso es que, desde una aparente posición de partida común -compartimos finalidades y contenidos generales-, sólo podemos ofrecer una disparidad de criterios notable en la selección de lo que enseñamos, en el énfasis sobre esto o aquello, en el enfoque, en el método, en las actividades, en la interacción con los alumnos y hasta en la manera de evaluar.

Y lo que es más relevante: pocos llevan a cabo su actividad docente convencidos de la validez -aunque siempre sea revisable- de su “modelo” de actuación. Los modos de enseñar recibidos en herencia, pensados para un bachillerato propedéutico, ya no satisfa-cen -por inútiles- a casi nadie, cuando ha cambiado tan radicalmente la composición del alumnado, sus motivaciones y hasta su vida cotidiana. Read more…

¿Qué es el ISBN?

Muchos autores nos preguntan a menudos qué es esa famosa sigla que aparece en los libros y que, por otra parte, nos obligan a tener si queremos comercializar nuestra obra. Aquí te dejamos algunas pistas.

Para empezar, ISBN significa “International Standard Book Number“, en español algo así como: Número Estándar Internacional de Libros. Es decir, es un identificador único para libros (algo así como su DNI, cada libro tiene uno distinto), previsto para uso comercial y fue creado, según parece, en el Reino Unido en 1966 por las librerías y papelerías británicas W. H. Smith y llamado originalmente Standard Book Numbering. Rápidamente fue adoptado como estándar internacional ISO 2108 en 1970.

Que no hay que confundir con aquel que se utiliza para publicaciones periódicas (revistas, periódicos) se usa el Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas (ISSN, International Standard Serial Number).

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Monografías de Escritores hispanoamericanos

Material biográfico sobre los grandes escritores las letras en lengua española. Producidos por expertos en la materia, esto espacio, desarrollado por el Centro Cultural Cervantes presentan los últimos estudios críticos sobre los autores en cuestión, perfiles que abarcan su vida y su obra, así como la repercusión de la misma. Se trata de subrayar la importancia de figuras tan variadas en su relevancia para la cultura en español como Jorge Luis Borges, Gabriel García Marquez, Miguel Delibes, Felisberto Hernández, Juan José Arreola, Enrique Jardiel Poncela, Álvaro Cunqueiro, Jacinto Verdaguer

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Cómo hacer un Taller Literario de Cuentos en la clase de Español como Lengua Extranjera.

Cómo hacer un Taller Literario de Cuentos en la clase de Español como Lengua Extranjera.

Pablo Juárez Morena

Centro Virtual Cervantes

 

Este trabajo ofrece el desarrollo práctico de los planteamientos teóricos expuestos en la ponencia presentada en ÁSELE 1996 con el título: «La enseñanza de la literatura en los cursos de lengua y civilización para extranjeros». Ambos trabajos son fruto de la Memoria de Máster de Enseñanza de Español como Lengua Extranjera de la Universidad de Alcalá de Henares. La idea principal es explicar el funcionamiento de las actividades que integran una unidad didáctica. En ella, el trabajo práctico y directo con textos y contenidos literarios posibilitan y ayudan a la adquisición del español por estudiantes extranjeros. Read more…

Cómo escribir un cuento

Si eres alguien con algo para decir, el cuento es el medio perfecto para hacerte escuchar, para darte a conocer o simplemente para expresar un sentimiento. Mientras que escribir una novela puede ser una tarea titánica y hecha para pocos, casi cualquiera puede embarcarse en la aventura de escribir un cuento. Por supuesto que esto no significa que sea sencillo, ni menos valioso un cuento que una novela. Con un poco de práctica, paciencia y pasión por la escritura los cuentos pueden ser letra a letra tan emocionantes como sus pares.

Algunas ideas para saber cómo escribir un cuento

 

  • Lee todos los cuentos que puedas. La mejor manera de conocer las formas de la escritura es leer a otros autores. Lee mucho, autores que te agraden, autores clásicos. Estudia sus diálogos, sus argumentos, las formas que se desarrollan en la escritura y sus personajes. Presta mucha atención a todo eso y si puedes anotar tus observaciones, mejor.
  • Busca y reúne ideas para tu cuento. Lleva contigo una pequeña libreta o anotador junto con una pluma para escribir las ideas que vayas teniendo en cualquier lugar. La inspiración puede llegar en cualquier momento y lugar, no es bueno perderla sin haberla anotado. La mayor pare del tiempo solamente te surgirán retazos de historias o frases sueltas.
  • Escoge una idea y desarrolla sus detalles. Una historia debe tener una introducción (donde se presentan los personajes, su contexto y su situación), el centro de la historia o conflicto (Existe un conflicto entre varios personajes o uno solo, es el alma del cuento) y el desenlace (un final en el que el conflicto de la parte central es resuelto -o no-). Muévete de atrás hacia adelante desde el desarrollo de tu idea y hazte preguntas como ”¿Qué ocurre luego?”, o “¿Qué ha pasado antes de esto?”.
  • Conoce a tus personajes. Debes saber todo lo que puedas acerca de tus personajes, de dónde vienen, sus motivaciones, sus miedos, sus gustos. Su personalidad y su situación determinará inevitablemente su forma de actuar, de modo que los hará creíbles no sólo a ellos sino a la historia entera. Probablemente no incluyas toda la biografía de tus personajes, pero cuanto más sepas de ellos, mejor para tu historia y para tus lectores, pues serán más naturales.
  • Determina la extensión de tu historia. En una novela pueden transcurrir millones de años, puede incluir una multitud de subargumentos, tener variedad de escenarios y una tropa de caracteres secundarios. En cambio, en un cuento, la historia, el desarrollo de la parte principal de ella, se desarrollará en un periodo corto de tiempo, no se podrán incluir mas de dos o tres caracteres principales, un argumento y un escenario. Si tu historia tiene una extensión mayor, es probable que necesite ser una novela corta o una novela con todas las letras.
  • Escoge quién contará la historia (narrador). Existen tres puntos de vistas típicos desde donde puede ser contada una historia: primera persona (“yo”), donde el personaje principal es quien cuenta la historia; segunda persona (“tú”), donde el lector es convertido en parte de la historia; y tercera persona (“él” o “ella”), donde se escoge un narrador que cuenta la historia. Raramente se utiliza la narración en tercera persona (es muy utilizada en microrrelatos). Ten en cuenta que en las narraciones en primera persona, el narrador sólo puede contar lo que sabe (que es evidente según el relato), mientras que en una en tercera, este puede saber todo (omnisciente), puede explorar los pensamientos de los personajes o limitarse a los acontecimientos.
  • Empieza a escribir. Si ya has ideado intensamente tu argumento, conoces bien a tus personajes y has elegido a tu narrador, pues empieza a escribir. Seguramente te des cuenta que todavía no has ideado y orquestado definitivamente tu historia, pero no importa, empezar a escribir es la única manera de saberlo y siempre estarás a tiempo de cambiar tus palabras sobre la marcha.
  • Impresiona al público. La primera página —algunos dirían la primera oración— de cualquier obra escrita debe atrapar al lector y dejarle con ganas de más. Ten en cuenta que en los cuentos, la dinámica de los acontecimientos es esencial pues no tienes mucho espacio para plasmar tus ideas. No te entretengas con largas introducciones o describiendo a los personajes con características que no importan a la historia. Ve al grano y atrapa al lector desde el comienzo.
  • Sigue escribiendo. Es casi seguro que encontrarás baches en tu camino, como es cierto que tienes que saber sobrellevarlos, nadie escribe un cuento perfecto en el primer intento. Dedica un poco de tiempo a escribir cada día y trázate un objetivo. Una página por día o dos puede ser un buen objetivo. Aún si tiras a la basura lo que escribiste un día, las cosas no están perdidas. Esto solo significa que has estado escribiendo y pensando acerca de tu cuento, lo cual te mantendrá en el camino.
  • Deja que el cuento siga su propio curso. Seguramente sentirás la tentación en el medio de la escritura de cambiar el curso de los acontecimientos o de cambiar o eliminar un personaje. Déjate llevar, pero siempre recuerda no perder la coherencia de los acontecimientos ni las personalidades de los diferentes personajes.
  • Revisa y corrige. Una vez que hayas terminado tu historia, vuelve a leerla, corrige los errores que encuentres y observa que no haya errores semánticos. Haz una revisión general, asegúrate que la historia sea fluída, que los problemas de cada personaje sean resueltos de manera natural y que cada uno de ellos en sí tenga una introducción apropiada. Si tienes tiempo, deja la historia descansar por unos días o semanas antes de revisarla. El que te distancies un poco del cuento te ayudará a ver las cosas más claramente cuando decidas revisarlo.
  • Pide segundas opiniones. Envía tu cuento revisado y corregido a alguna persona de confianza que sepas que será lo más objetivo posible y que te pueda dar algún consejo. Considera todo lo que tus revisores te digan, incluído lo que no quieras escuchar. Da gracias a tus revisores y no discutas con ellos por sus críticas o sugerencias sobre tu texto.
  • Incorpora las ediciones, revisiones, sugerencias que pienses que son válidas. La historia será mejor si consideras mejor las críticas y opiniones externas. Revisa cuidadosamente cada una de ellas y piensa si las puedes incluir o no. En tu historia, tu tienes la última palabra.
Fuentes: escritores.org / es.wikihow.com / Recursos propios

Diccionarios Digitales

 

Aquí te presentamos una gran variedad de Diccionarios Digitales para consultar. Desde la Real Academia hasta diccionarios técnicos o potentes traductores.

 

Diccionarios en Español

  • www.rae.es RAE Real Academia Española de la lengua. Permite la consulta en línea de la edición del 2001
  • Wordreference Más de 7.000 notas gramaticales. Más de 5.000 voces y acepciones del español de América
  • Diccionarios Vox Otro magnífico diccionario para consultas en línea Español y sinónimos
  • María Moliner El diccionario de María Moliner es el más amplio, junto con el de la RAE, no se puede consultar en línea pero sí sus directrices generales.
  • El mundo El diccionario del portal del periódico El Mundo de España

 

Bilingües y Multilingües (no técnicos)

  • Babylon El traductor más potente de la red
  • Glosarium Numerosos diccionarios monolingües y bilingües
  • Collins Diccionario multilingüe en línea

 

En otros idiomas

 

Técnicos y Especializados

  • Diccionario botánico hispanoamericano Incluye los nombres científicos de de los vegetales en la nomenclatura binominal latina y sus equivalentes en los diversos países hispanohablantes. Compilado por Ricardo Bruno con la colaboración de la profesora María Eugenia Caseiro

Fuentes:

http://www.eldigoras.com/eldyele/lng04diccionariosespc.html

http://www.revistaenred.com/lista-de-diccionarios-digitales.html

http://www.escritores.org

www.google.com

http://www.wordreference.com

http://cvc.cervantes.es/oteador/default.asp?l=2&id_rama=530&ct=catalogo88


Entrevista Gloria Gutiérrez (agencia Balcells) para “El País”

 

Aquí te mostramos una interesante entrevista a Gloria Gutiérrez hecho por los internautas del diario El País de España y publicada en ese periódico el dia 2/6/2009

Gloria Gutiérrez - Agente literaria de la Agencia Balcells

Martes, 02 de Junio de 2009

Escritores como Gabriel García Márquez o Mario Vargas Llosa están en sus manos. Por la agencia Camen Balcells ha pasado gran parte de los autores de la gran literatura contemporánea. Una de las agentes literarias más conocidas, Gloria Gutiérrez ha contado su experiencia a los lectores.

Los internautas preguntan a Gloria Gutiérrez

Red Scarlacht

1. 02/06/2009 - 18:05h.

¿Cuál es el modo más eficaz para publicar una primera novela arriesgada?

Recomendaría mandársela a una agencia literaria para que la evalúe. Si la novela tiene calidad, el riesgo no tiene por qué ser un inconveniente, más bien al contrario.

Pedro

2. 02/06/2009 - 18:13h.

Para alguien que nunca ha publicado, ¿cúal es la mejor forma de presentar su obra a un agente literario?

Es conveniente presentar la obra acabada y revisada, no en un estadio intermedio. Se puede mandar por e-mail (en formato pdf), en disco o en manuscrito impreso. Es bueno acompañar la obra de un CV del autor, aunque no haya publicado nunca.

Jimmy L. Sutton

3. 02/06/2009 - 18:20h.

¿Cuál sería el primer paso para enviar un texto nóvel a un/a agente? ¿Una carta de presentación y el manuscrito? ¿Por qué todo el mundo alaba el relato breve; el cuento, -e incluso el hiperbreve-, y resulta luego más complicado de ‘colocar’ que una novela, por ejemplo? ¿Es esto una tendencia generalizada o se da más en España? Gracias y un saludo.

Para la primera parte de la pregunta, me remito a la contestación anterior. En cuanto a la valoración del cuento: desgraciadamente es más difícil conseguir que se publiquen, aunque en mi opinión es un género que no tiene nada que envidiar a la novela. Sigue habiendo editores que publican libros de cuentos, afortunadamente, y también muchos concursos literarios de cuentos, por tanto no es imposible publicarlos. Pero los editores, en todos los países -no sólo España- tienen prevención contra los cuentos argumentando que son más difíciles de vender. Por suerte de vez en cuando aparece un libro de cuentos que tiene éxito.

Andrea

4. 02/06/2009 - 18:22h.

Hola Gloria, me gustaría saber por qué en España las editoriales parecen solamente interesadas en publicar novela. ¿No hay salida para el género periodístico, o de viajes, como en el mercado anglosajón?

Creo que la tendencia está cambiando poco a poco: ahora mismo en España se publica bastante más ensayo que hace unos años, y también libros de viajes. Y con éxito! En lo que seguimos mal es en algunos géneros más académicos, por ejemplo las biografías de fondo.

Consciente1985

5. 02/06/2009 - 18:24h.

¿Cuántos manuscritos recibe usted en una semana, y cuánto tarda en desechar uno?

En nuestra agencia recibimos un promedio de 50 manuscritos a la semana. Son muchísimos! Solemos tardar unos dos meses en desestimarlos; o menos, si no pasan la primera criba; o más, si es necesario hacer varias lecturas.

Luisa

6. 02/06/2009 - 18:25h.

¿Han desestimado alguna vez alguna obra de posterior éxito?

Sí, ha pasado alguna vez, y me consta que a todas las agencias y también a todas las editoriales les ha pasado lo mismo. No hay que desesperarse: si una obra no nos gustó, está claro que no éramos la agencia adecuada para ocuparnos de ella.

Ailofbuks

7. 02/06/2009 - 18:27h.

Hola Gloria, como responsable de una pequeña editorial sigo despistado con el asunto de los derechos digitales… ¿cómo considerar el cálculo de tirada, precio de venta, etc.. cuando se trata de negociar un texto en formato electrónico? Imagino que la pregunta se las trae

Efectivamente se las trae, y no creo que haya nadie que pueda dar una respuesta definitiva, clara y práctica en este momento. Es un tema que está empezando, y habrá muchos palos de ciego antes de que se estabilice.

ramonet

8. 02/06/2009 - 18:28h.

¿Cuál es su opinión de las nuevas editoriales “online”, de impresión bajo demanda? (bubok.es, lulu.com… etc)

De momento no tengo opinión porque no he visto suficiente qué dirección toman estas editoriales ni qué resultados consiguen.

Juanma

9. 02/06/2009 - 18:33h.

¿Cómo os repartís el trabajo en la agencia? ¿Hay áreas temáticas (novela, traducciones, juvenil, latinoamericana, ensayo, por géneros…), o cada agente lleva un poco de todo? Asimismo, ¿qué porcentaje de los manuscritos encargáis a lectores externos y cuántos lee gente de la propia agencia? Muchas gracias.

Nuestra agencia representa sobre todo a narradores en lengua española (de España y América Latina), por tanto no hay división por género. Nos ocupamos también de obras juveniles y de otros tipos, pero no hay especialización dentro de la casa. Por otra parte, el departamento de libros extranjeros sí maneja toda clase de obras (como subagentes de agencias o editoriales extranjeras), pero tampoco ahí hay división. En la agencia se hace una primera valoración interna, y se hacen también lecturas completas; tenemos también unos cuantos lectores externos de confianza.

Lorena Martin

10. 02/06/2009 - 18:35h.

Se ha hablado mucho de la importancia de la Agencia Balcells en el surgimiento del boom. ¿Qué hay de cierto en esta afirmacion?

Carmen Balcells fue pionera en ocuparse de autores españoles y latinoamericanos en aquellos años, y por tanto sí tuvo un papel destacado en el mundo editorial de los años del “boom” (60 y 70).

curioso

11. 02/06/2009 - 18:39h.

¿De qué manera lidian con la actual crisis económica que incide en la producción editorial? ¿Acaso tienen preferencia ante los editores con respecto a otras agencias?

Nuestra percepción es que la crisis está afectando a las librerías independientes en primer lugar, y como consecuencia las devoluciones han aumentado: los editores se ven afectados por ello, pero no parece que hayan disminuido las ventas drásticamente. La opinión general en el sector es que la crisis no está incidiendo tanto como en otros sectores. No entiendo la segunda pregunta, lo siento.

putative

12. 02/06/2009 - 18:43h.

Hola desde Nueva York, qué sorpresa verte por aqui. Una pregunta simple, ¿nos puedes contar el caso de Roberto Bolaño y Andrew Wylie? ¿Hay muchas punaladas como esa en el mundillo?

Hola! Vaya, me has descubierto… Sería muy largo de contar y no viene al caso hacerlo aquí.

leonides alfaro bedolla

13. 02/06/2009 - 18:46h.

¿Qué es más decisivo en un agente literario?: 1.-El nombre del escritor, quiero decir su prestigio como tal. 2.- La calidad de su trabajo. La pregunta viene al caso porque me da la impresión que se pierden muchas buenas obras por causa de no tener un nombre…

Cuando decidimos ocuparnos de un autor es porque creemos poder ayudarle, por tanto lo principal es creer en su obra, se trate o no de un autor conocido. Es cierto que en la inmensa cantidad de libros que se publican es difícil destacar, incluso con una buena obra. La suerte es un factor importante.

maria fernanda

14. 02/06/2009 - 18:52h.

Mi pregunta es la siquiente: ¿No está demasiado sobrevalorado el papel del agente? Pienso que libros como “El maestro y Margarita”, “Cien años de soledad”, “Madame Bovary” se hubiesen convertido en clásicos con o sin la ayuda de un agente. Muchas gracias

Es posible que estos libros que cita hubieran destacado igual; de hecho, no creo que Flaubert tuviera agente porque en su época no había! Pero estoy segura de que si una obra es presentada por una agencia ya ha pasado una criba, y por tanto el editor puede abordarla con más confianza que si el autor la presenta espontáneamente. En este sentido una agencia puede ayudar a que una buena obra literaria se llegue a publicar.

Gema

15. 02/06/2009 - 18:54h.

Hola Gloria. Me gustaría saber qué hay que estudiar y cómo se podría llegar a ser un agente literario. ¿El trabajo es tan apasionante como parece? Gracias

No hay estudios especiales para ser agente literario. El trabajo sí es apasionante porque permite el contacto directo con el talento literario y con el origen mismo de los libros, lo cual es un privilegio.

Nakata

16. 02/06/2009 - 18:56h.

La Agencia Balcells rechazó representar a José Saramago antes de que a éste se le concedira el Premio Nobel. Años después fue el autor portugués el que rechazó a la Agencia Ballcell cuando le propuso representarle (ya era rentable tenerlo en su cartera). ¿Cuándo fue la última vez que se arriesgaron con un escritor desconocido, sin padrinos ni predigrí familiar?

No me consta para nada la historia que usted da por cierta. Todos los días nos arriesgamos con nuevos autores totalmente desconocidos.

 

http://www.elpais.com/edigitales/entrevista.html?encuentro=5332&k=Gloria_Gutierrez

desde: escritores.org

La función del Agente Literario

 

La situación actual del negocio editorial

Para explicar mejor cuál es la función de un agente literario, me resulta imprescindible hacer antes una panorámica de la situación actual del negocio editorial. Las transformaciones económicas y políticas de todo el mundo han llegado, finalmente, a la industria editorial y al comercio del libro. La tan mencionada “globalización”, que no es otra cosa que la concentración del capital y del conocimiento y la centralización de las decisiones, ha cambiado muy rápidamente todas las reglas de juego. Miles de editoriales de distintos países del mundo se han ido agrupando, vendiendo o cerrando, al punto que termina el siglo y, en los Estados Unidos, el primer mercado del mundo en términos editoriales, el 25% de los libros publicados y un tercio de los que aparecen en la lista de Best Sellers del New York Times son de una sola compañía, el grupo Random House, orgullo de la tradición emprendedora y libre-empresaria norteamericana, que hoy pertenece en un 100% a un grupo alemán. Este ejemplo tiene suficiente valor simbólico como para que no sea necesario detenerme en otros más. ¿Qué importancia tiene esto para un escritor?: mucha, porque a partir de semejante concentración, el número de títulos publicados al año en los Estados Unidos tuvo una importante reducción. Y cuando una editorial reduce el número anual de nuevos títulos, la lógica de la rentabilidad lleva de manera automática a optar por aquellos más seguros, de éxito más probable y de menor riesgo comercial. Este criterio de selección suele estar reñido con la calidad literaria, la innovación y el aporte cultural. Vemos entonces como, en las grandes empresas editoras, las decisiones de contratación han pasado del área editorial al departamento comercial, algo que sucede en todos los países.(N. del E.: el autor se refiere a América Latina)¿Cómo repercute esta tendencia mundial en los países periféricos, de bajo nivel educativo y cultural, y de pobre capacidad adquisitiva, como los nuestros? Esta tendencia se manifiesta de las siguientes maneras: Las pequeñas y medianas editoriales desaparecen debido a la falta de capital y, fundamentalmente, debido a dificultades de distribución. Las librerías independientes, el canal comercial tradicional, se debilitan. Les cuesta sobrevivir porque las ventas no aumentan, sus clientes se empobrecen, o compran libros en otras partes. Los grupos editoriales aumentan su capacidad para contratar los grandes best sellers internacionales, haciéndolo de manera globalizada y para todos los mercados, sobre todo en los casos en que pertenecen a un mismo grupo de empresas que posee desde el origen los derechos universales de ese autor, algo habitual en el área del libro científico y técnico. El proceso de concentración y el volumen de la operación convierte a las editoriales en comercializadoras de sus propios libros, lo que debilita o hace desaparecer a los distribuidores tradicionales. Sin distribución disponible, desaparecen los editores medianos y pequeños, que en general son los que hacen un mayor aporte cultural. El crecimiento de las librerías virtuales, cada vez más controladas por los grandes grupos editoriales y cada vez menos por los libreros. (Caso Barnes & Noble.com) El desarrollo de las cadenas de librerías o supermercados con decisión de compra unificada, al igual que el criterio de rentabilidad de corto plazo como único factor de medición del éxito o fracaso del negocio editorial, transforma los criterios de contratación, modificando los catálogos y la política editorial. Se afecta a la pluralidad de la oferta, y desaparece todo proyecto literario o cultural, con lo cual se anulan las posibilidades de diferenciarse, o de hacer propuestas alternativas a los gustos masivos del mercado. El mercado señala, el mercado pauta, el mercado impone. Ya casi no existen esos editores que, hasta hace diez o veinte años, editaban para señalar tendencias, enriquecer y aportar. ¿Para qué correr riesgos con libros de éxito dudoso, si se puede editar libros de éxito garantizado? Esta verdad, indiscutible desde la lógica del inversor, resulta aberrante desde la lógica cultural. Si bien estoy convencido de que una empresa editorial debe ser rentable para poder subsistir, hoy el negocio del libro se habría acabado si la política editorial de las décadas anteriores hubiera seguido esta tendencia. Podríamos compararlo con la política de un laboratorio de productos medicinales, que decidiera suspender la inversión en investigación para reducir los gastos, y siguiera produciendo únicamente aquellas medicinas de éxito comprobado. ¿A quién le venderían sulfamidas hoy?. Siguiendo el mismo razonamiento, ¿Quién publicaría, hoy en día, a un jovencito colombiano que inventara historias medio mágicas y hablara de cien años de soledad? Nadie. Hoy no podría surgir García Márquez, ni muchos otros escritores innovadores y exitosos. Las costosas estructuras de las grandes compañías editoras, exigen una alta cifra de facturación. Y como los grandes éxitos no son fáciles de lograr, se construye la cifra de facturación publicando muchos títulos por mes, apuntando de manera indiscriminada al montón. Se produce entonces un fenómeno perverso, que los técnicos llaman “velocidad de rotación del producto en el punto de venta”. Entiéndase esto de la siguiente sencilla manera: salen tantos libros por mes, que se mantienen en las librerías muy poco tiempo. Con la excepción del bajísimo porcentaje que tiene éxito inmediato, los demás libros desaparecen por arte de magia. Muchas veces conseguir un libro publicado hace un año es casi imposible. De manera generalizada en Latinoamérica, nuestros países están entrando de lleno en ese descubrimiento tardío llamado “economía de mercado”, cuando Europa está huyendo de ella aceleradamente. Esta abstención del estado para asumir todo tipo de responsabilidad, dejando paso al reino de la iniciativa privada, ha hecho desaparecer por completo las inversiones culturales. Tal es el caso de las bibliotecas públicas, una institución impuesta en Europa por la Revolución Francesa como un proyecto básico para el desarrollo social. En nuestros pobres países, los pobres no pueden leer, y los pobres no pueden dejar de ser pobres. Para hacernos una idea de qué futuro nos estamos preparando, vean la siguiente estadística comparativa del número de libros de uso obligatorio que tiene un estudiante en el ciclo escolar primario. Mientras que en los Estados Unidos los niños leen 11 libros por año, en Francia 16 y en España 8, en Latinoamérica no se lee ni siquiera la mitad: 4 en Brasil y 0,9 libros por alumno al año en Argentina. Con la excusa de la pobreza, nuestros gobiernos toleran el uso indiscriminado de fotocopias en todos los niveles de instrucción, lo que termina de demoler a la industria editorial, a las librerías, e impide la profesionalización del escritor, al despojarlo del cobro de sus derechos. No quiero extenderme en el problema de la piratería porque es largo. Sin embargo, si la mayoría de la sociedad no cree que el problema del hambre se resuelve robando supermercados, es curioso que no vea con malos ojos como, con la excusa pueril de que los libros son caros, se robe al escritor y al editor. La piratería no es un acto romántico, sino una simple falsificación, un delito más. Lamentablemente, los legisladores y jueces de muchos países que intentan modernizarse, no se deciden a entrar en la legalidad. Finalmente, para completar el panorama, hemos perdido treinta años, paralizados esperando el cumplimiento de la incuestionada profecía de Marshal MacLuhan, que en los años 60 anunció la desaparición del libro para finales del siglo, ante el avance de los medios electrónicos de comunicación. El final del siglo llegó y en los países centrales el libro goza de mejor salud que nunca. El increíble avance de la tecnología —como la red Internet, que McLuhan ni siquiera imaginó— hoy sirve, entre otras cosas, para vender muchos libros más. En el caso particular de nuestro continente, estos mismos veinte años han demostrado que el verdadero enemigo del libro no es la tecnología, sino la pobreza, el totalitarismo, la censura y la falta de alfabetización.

La función del agente literario

Ahora que sabemos en qué mundo nos movemos, voy a tratar de explicar cuál es la función de un agente literario. Debo decir que una cuestión de género me lleva a hablar en masculino, aunque en la práctica el mundo de los agentes literarios es un mundo de mujeres. Los agentes son “las agentes”. No sé por qué esta es una profesión de mujeres, lo que me obliga a ser especialmente cuidadoso en el mundo en que me muevo, donde mi presencia crea todo tipo de suspicacia. “¿Será hombre de verdad?”, escuché que, el año pasado en la feria de Frankfurt, le decía una agente española a otra colega alemana. Si hacemos el esfuerzo de ubicarnos en el mundo editorial antes descrito, será sencillo imaginar quiénes son, en las editoriales de hoy, los interlocutores del escritor. En la mayoría de los casos, son “hombres de negocios”, calificación de actitud que cabe tanto a un hombre como a una mujer. Casi han desaparecido aquellos que antes se llamaba “editores”, personas inmersas en el negocio del libro, por lo general bastante cultas, con criterios estéticos propios, con quienes un escritor establecía un diálogo que crecía y se mantenía a lo largo del tiempo. Esos editores leían a medida que los autores escribían y dedicaban el fin de semana a corregir textos y discutirlos, acompañando el proceso de creación. También ayudaban a los autores a resolver sus apuros económicos, se ocupaban de entusiasmar a los críticos por anticipado, hablaban con los libreros, y participaban activamente en la vida literaria y cultural. Sin este tipo de editores difícilmente se hubiera publicado el Ulises de Joyce, y muchísimas otras grandes obras. Existen hermosos libros de memorias y epistolarios de los grandes editores norteamericanos, franceses y alemanes de los años 20 al 50, en los que se aprende mucho acerca de todo esto. Por otra parte, el autor, ante el entusiasmo de la publicación, se olvida que el contrato no lo firma con una persona, sino con una Sociedad Anónima. No es que las sociedades anónimas sean malas, sólo señalo que son lo que su nombre indica: anónimas. Sin aquellos editores a la antigua usanza, el autor no siempre encuentra un lenguaje apropiado para comunicarse con sus nuevos interlocutores en las editoriales. El agente literario es el encargado de mediar entre los códigos del escritor y los códigos de ese nuevo empresario-editor. El agente literario no sólo se ocupa de los “asuntos de dinero” del autor, su función es conseguir la mejor editorial para cada escritor y para cada obra. En mi forma de pensar esta actividad, la mejor editorial no es “la que más paga”, sino la que ofrece un conjunto de alternativas que se deben evaluar en forma integral. Por ejemplo: El entusiasmo del editor por la obra Un catálogo en cuyo contexto el autor y la obra se incluirán de manera cómoda y conveniente. Una distribución y comercialización adecuada. Un buen conocimiento e identificación del mercado al que esa obra está dirigida. La inversión que realizará en el lanzamiento. El manejo de los medios de comunicación. El control de los llamados “derechos subsidiarios” (ediciones de bolsillo, ediciones en tapa dura, ediciones para quioscos, audio-libros, ediciones electrónicas y en otros soportes, adaptaciones al cine y televisión, etc., etc.). Hoy se hacen contratos separados para cada tipo de edición, y para cada canal comercial. Cada vez conviven más, en un mismo país, distintas ediciones del mismo libro. Esta es una de las maneras de llegar a muchos más lectores, y de que el autor gane más. El tipo de contrato, los países que cubre y su verdadera explotación, y la duración de los compromisos contraídos. Y finalmente, la oferta económica, tanto en el porcentaje de regalías (cuanto más se vende un libro, algo mayor debe ser el porcentaje de derechos para el autor) como el anticipo o las garantías mínimas a cuenta de derechos de autor. El agente literario evalúa todos estos elementos a partir de dos situaciones que debe conocer en profundidad: el autor y la obra. el catálogo y la política de cada editorial. Tan importante se vuelve la función del agente literario en el contexto actual, que en los grandes mercados no hay escritores que no tengan agente. Los editores por lo general prefieren recibir un manuscrito de un agente que del autor, y así se lo hacen saber a quienes les escriben directamente. El agente les garantiza que, si les ofrece una determinada obra, es porque ya sabe que es adecuada para su catálogo y su política editorial. En síntesis, el agente funciona como el primer comité de selección de la editorial, y a veces como el único. Cuando Doubleday, una de las más importantes editoriales de los Estados Unidos, decidió hace un par de años no aceptar más propuestas recibidas directamente de los escritores, estaba recibiendo más de 10.000 manuscritos anuales. Como consecuencia, hoy en la librería virtual Amazon, aparecen más de una docena de libros al estilo de “guía práctica para conseguir un agente literario y llegar a ser publicado”. Desde el punto de vista del autor, es difícil pensar en llegar al editor adecuado en forma directa. Por ejemplo, en nuestro idioma y simplificando mucho, hay unas 500 editoriales activas entre España y América Latina ¿Cómo saber a cuáles enviar un manuscrito?

El mundo exterior

Si ya resulta bastante difícil establecer (y más aún mantener) una buena relación con el editor local, imagínense hacerlo a larga distancia. Por eso, otra de las funciones esenciales del agente literario es la vinculación con el mundo internacional de la edición. En la feria del libro profesional más tradicional (“profesional” quiere decir que no hay asistencia de público), la de Frankfurt, unas 7.000 editoriales se presentan con un stand propio. Son ocho edificios de tres o cuatro pisos cada uno, lo que representa varios cientos de kilómetros de pasillos, y dura cinco días. El catálogo de expositores tiene 1.100 páginas de letra apretada. ¿Alguien se imagina la posibilidad de encontrar allí un editor para su manuscrito? Esta es una actividad para un profesional específico, que está formado para hacer este trabajo, que se maneja con unos códigos y un lenguaje particulares, y que participa de unos encuentros internacionales muy institucionalizados y pautados. Este trabajo, al que yo llamo “la gestión” de la obra de un autor, lleva tanto tiempo y casi tanto esfuerzo como ha llevado la escritura de la obra. ¿Cómo hacer ambas cosas al mismo tiempo?. Además ¿es el autor el mejor negociador de su producto? Los códigos de comunicación de los que hablé, se diferencian cada vez más. He asistido a reuniones o comidas donde un escritor y un editor salieron convencidos de haber llegado a un acuerdo, y después resultó que cada uno de ellos había entendido algo distinto de lo que había entendido el otro.

El conocimiento del mundo editorial

Si bien a través de Internet cualquiera puede obtener listados de editoriales, en el mundo del libro el contacto personal tiene todavía un valor esencial. En ese sentido, la asistencia a las ferias profesionales, con agendas cerradas con un par de meses de anterioridad y diez o quince entrevistas por jornada, es lo que mejor permite abrir o cerrar acuerdos. Para estas ocasiones, el agente literario debe producir información sintética, esencial y bilingüe, buenos dossier de las obras que ofrece, y tener el conocimiento suficiente para elegir, entre las miles de editoriales del mundo, las quince o veinte que se puedan interesar por una obra puntual. La historia que se va construyendo en la relación entre un agente y un editor es determinante. El editor escucha las recomendaciones y, si a lo largo de los años el porcentaje de aciertos del agente es superior al de los fracasos, su capacidad de influir en la decisión editorial aumenta. Por lo tanto, para tener buenos resultados, un agente literario profesional tiene un mínimo de seis viajes internacionales al año, debe contar con toda la infraestructura de comunicación que ofrece la tecnología de hoy —el fax, por ejemplo, ya es obsoleto. Los mensajes y los manuscritos van y vienen por correo electrónico— y debe tener el teléfono celular abierto a toda hora, porque cuando amanece en Buenos Aires ya se están por ir a comer en París y terminan de cenar en Tokio. La administración El agente literario no sólo negocia y consigue contratos. También es quien luego ordena, sistematiza y controla la información de ventas, las liquidaciones de derechos y los pagos. El seguimiento del complejo sistema de liquidaciones de derechos que imponen los contratos modernos, requiere tiempo, especialización y, sobre todo, un software adecuado, en permanente actualización. Muchos agentes utilizan programas informáticos, en general suizos, cuyo costo de adquisición y actualización periódica no se justifica en el caso de ningún autor sólo para su obra. A esto debemos agregar los cada día más complejos y sofisticados problemas legales y fiscales. En síntesis: se requiere una organización, aunque sea pequeña y personalizada como en mi caso, para poder realizar esta tarea de seguimiento con responsabilidad profesional, y con buenos resultados. La remuneración del agente literario El trabajo de agente literario se remunera de distintas maneras. Algunos agentes cobran una participación sobre los ingresos que obtienen para el autor que representan. En ese caso, se trata de un porcentaje o comisión, y no cobran nada más. Si el autor gana mucho, ellos también y viceversa. Otros cobran un porcentaje menor, más los gastos que produce la gestión. Hay agentes que cobran por otros conceptos. En Estados Unidos, por ejemplo, hay muchas agencias que cobran un importe fijo por la lectura y el envío de un informe escrito sobre cada manuscrito. En mi caso, opté por cobrar únicamente un porcentaje sin ningún tipo de gastos. Esto tiene sus razones. Para funcionar como agente literario desde Buenos Aires, estoy obligado a actuar con los mismos medios y recursos que cualquier agente del primer mundo; eso hace que el gasto de mi trabajo cotidiano sea elevado. En esta actividad no puedo ni debo ahorrar en viajes, en teléfono ni en comunicaciones de ninguna índole. Cuando un editor me llama de Alemania para preguntar por un autor del que le envié un dossier, debo acudir al correo privado más eficiente para que 24 horas después el libro esté sobre su mesa. Lo mismo que demoraría el envío desde Nueva York o desde Madrid. Prefiero que las decisiones sobre la calidad y el costo de los servicios que contrato, y los gastos en que incurro sean de mi total responsabilidad. Otra conclusión a la que llegué: para el mejor logro de los objetivos, el agente debe estar lo más cerca posible del autor, no del editor. Me refiero a cercanía geográfica, y muy especialmente cultural.

En defensa del editor

Quisiera agregar algunas pocas palabras en defensa del editor. No querría que se entienda que, en el panorama planteado, el agente literario se encuentra enfrentado al editor. No, para nada. El editor, tanto en su rol de publisher como de éditor, es decir en su función empresarial o editorial, se encuentra ante sus propios dilemas. La complejidad del negocio llevó a la empresas a darle un rol preponderante a quien maneja los números, pero ninguno puede prescindir del otro, y el esfuerzo por conciliar las opiniones de ambos suele ser muy grande. De la amplitud, comprensión y verdadero espíritu de colaboración de ambos roles, es de donde surgen los proyectos exitosos. El agente tiene que saber cómo colaborar con ambos, aportando a cada uno la mayor cantidad de datos útiles, para que ese diálogo sea constructivo y beneficioso para la editorial, con lo cual lo será también para el autor que representa.

Para finalizar, algo sobre el futuro

Hasta hace unos años, un escritor pensaba con naturalidad en el libro como el destino final de su creación. Hoy, el libro ha perdido su reinado absoluto como soporte para la difusión de un texto. El libro es ya un soporte más, junto a tantos otros que mencioné. Esta diversificación, ampliación y crecimiento descomunal de medios y soportes, ha creado la llamada “crisis de contenidos” de la que tanto se habla hoy. Hay más medios de difusión que contenidos para llenarlos. El escritor, en tanto productor de contenidos, deberá tener en cuenta estos cambios en el momento de ceder sus derechos. Frente a estos nuevos escenarios, resulta fundamental la intervención de un agente litetario que sepa manejar, gestionar y aprovechar las nuevas y las futuras posibilidades. Expondré dos ejemplos concretos para explicar mejor lo que quiero decir:

1. El problema generado por los llamados “libros electrónicos”, aquellos que son bajados de Internet desde cualquier computador, o incluso ahora desde una Palm Top o agenda electrónica. Los interrogantes sobre la actual estructura de pagos de regalías y derechos de autor son cada día más complejos.

2. En el pasado mes de agosto, el Wall Street Journal dedica una página completa al nuevo sistema de venta de libros “editados a pedido”, lo que cambia totalmente el tradicional concepto de “libro agotado”. Ya no habrá stock de libros físicamente apilados en un depósito, sino que el libro estará en una “base de datos” y cada vez que alguien lo solicite, se imprimirá, encuadernará y enviará en el día. De modo que, aunque un libro pueda no estar físicamente presente en ningún lado, jamás estará agotado. Con estos cambios, todos los contratos de edición existentes hasta ahora, según los cuales el autor recupera los derechos cuando el libro se agota, quedan impugnados. En síntesis: cada vez más el autor deberá decidir entre dedicarse a escribir, o a los problemas de la gestión de su obra. Como habrán visto, podría seguir un par de horas hablando de mi trabajo. Pero me han puesto un límite de tiempo, y no pretendo contagiar mi pasión. Si después de esta charla ustedes como escritoras saben un poco más para qué sirve un agente literario, habré cumplido con el compromiso de esta invitación.

© Guillermo Schavelzon publicado en http://www.escritores.org/recursos-para-escritores/agentes-literarios/59-la-funcion-del-agente-literario

Ponencia presentada al Encuentro Iberoamericano de Mujeres Narradoras, Lima por Guillermo Schavelzon - Agente Literario establecido en Barcelona (España).

 

Fuentes: escritores.org / wikipedia.es / portaldelescritor.es / recursos propios