Meto la pata,
me derrumbo,
Me envían a un puerto,
Y allí siento,
La briza del mar,
Mi pelo al viento,
Miro al océano,
Y veo sirenas saltar,
Y un ave-fénix volar por encima de mi cabeza,
Miro el cielo,
Color turquesa,
Huelo el aire,
Meto en mi nariz el aroma,
Aroma que me recuerda a mis libros de la infancia,
Recuerdos inolvidables de tu sonrisa,
Iluminan mi cara,
Y cierro los ojos,
Y de pronto me despierto,
Con el corazón hecho pedazos,
Y sin ti a mi lado,
Todo era un sueño,
De esos que son ensordecedores,
Pero oigo un timbre,
Corro a abrir la puerta,
Por si eres tú,
Pero es solo una carta abierta,
Que yo misma escribí para ti,
Misterio el de la carta,
Que a mi puerta se vino a posar,
Cierro la carta para siempre,
Y la guardo en mi desván,
Y algún día mis hijos,
Me preguntarán,
De quién es esa carta,
Y yo por tu bien,
Te recordaré,
Luego les mentiré,
Y esa noche lloraré.

¡Bienvenida a Falsaria!
Gracias por compartir tu poema en esta red social literaria.
Un saludo,
El equipo de Falsaria.
Cuánta angustia… casi me pongo a llorar. Un texto muy emotivo, felicidades. Y bienvenida.
muchas gracias!