Artículos por Temas
Varios años han pasado desde mi última visita al que fue mi hogar durante casi una década. Y el caso es, que si me paro a pensar en el por qué de este viaje, no logro encontrar las razones que me han traído hoy hasta aquí. Quizá debería matizar que en mi recobrada cordura, fruto de una superada (pero no olvidada) locura, aún puedo recordar las sensaciones que viví entre esos cuatro muros que ahora alcanzan a ver mis ojos. El mismo camino de tierra polvorienta, las mismas vistas, el mismo edificio gris, perdido en esta inmensidad verdosa a trazos....
Es fácil engañarme, todo me lo creo. Hace algunos días iba en el camión hacía el sur de la ciudad. Generalmente leo algo, lo que sea, pero ese día había olvidado lo eterno que son los viajes en esta ciudad. Es increíble, esta ciudad no tiene piedad, te pulveriza todo el tiempo, además el sol parece ser diferente aquí, es un taladro, va directo al cerebro, lo seca y lo cocina, se ve en la cara de las personas, les está quitando el alma. Muchos ni siquiera se dieron cuenta que poseían una. El autobús no iba muy lleno y...
Lucía impecable, saco Armani, rolex de oro en la pulsera izquierda, bronceado caribeño, sonrisa Colgate, sin embargo, la circundaba tembloroso, se embriagaba con cada una de sus curvas, sus pupilas se dilataban ante cada detalle, el dedo índice la rozaba sutilmente, sintió como la boca se inundaba en saliva, al igual que si estuviese ante un manjar exquisito, pero de pronto, comenzó a sentirse un poco incómodo, notando que sus pantalones se despegaban un tanto de su cuerpo, no quería demostrar tan fácilmente su excitación, el era un auténtico macho alfa en condiciones de dominar todo a su entorno. ...
Si un día de aquellos u hoy o ayer tal vez (tequila y yo confundimos los tiempos verbales) sus ojos se tropezaran de párpados conmigo (más o menos irse de nalgas o de boca) me dejaría usted detenido sin remedio en sus pupilas. Ojalá y no le ofenda que un desconocido entrado en años y carnes (alguna vez fui bello pero el tiempo carcome indetenible) se atreva a confesarle su amor sin máscara ni respiro: la amo desde que la encontré Lucia y puse mis labios sobre la pantalla inerte para sentir los suyos. Quizás se pregunte (urge que el...
Flor era bella, delicada y frágil. Su vida transcurría en una campana de cristal. Todos los días, Javier levantaba la campana, regaba la tierra, acariciaba el tallo, pulverizaba un poco de agua en las hojas, las limpiaba con ternura y volvía a cubrir la planta con su campana de cristal. Era entonces cuando Flor se quedaba rodeada de silencio y quietud mientras el mundo parecía moverse ignorándola a través del cristal. Flor fantaseaba con tener una vida tan excitante como la de Javier, llena de acontecimientos cruciales, peleas dramáticas, amores apasionados y planes ambiciosos. Algunos días Javier sacaba a Flor...
El niño creyó ver la imagen de Jesús en el tronco de un árbol. Fue una mañana en la que salió antes de la escuela por la ausencia de un profesor. Caminó por la calle de tierra del cementerio porque tenía ganas de orinar. Buscó un árbol, se bajó el cierre del pantalón y la extraña figura quedó justo enfrente de su cara salpicada de pecas. Lo primero que hizo cuando llegó a la casa fue contarlo. El padre pensó que su hijo se había vuelto demasiado imaginativo, pero igual se dirigió a ese árbol que estaba a unas pocas...
Georgersson estaba sentado en el sillón de su oficina. Había poca luz, el silencio era total y solamente, cada tanto, se escuchaba el suave golpe del cigarrillo contra el cenicero. Su mirada estaba llena de infelicidad, su boca temblaba mientras repasaba en su mente los últimos hechos que definieron su futuro. “Estoy en el horno” pensó mientras terminaba de fumar su decimo cigarrillo desde que entro al lugar. Parecía estar desesperado y la vez resignado de seguir luchando por su vida. Sabía que iba a morir en cualquier momento, que esos bastardos chinos iban a abrir la puerta, pararse frente...
11 Salimos por la muerta del frente, un grupo de cuarentones, esgrimiendo unas herramientas, dignos de ser internados en el manicomio mas cercano, Jonás caminaba tras de mi, había tomado solo el cuchillo de cocina, Max estaba caminando a mi izquierda, cambiándose el machete que había tomado de mano a cada rato, Abril a mi izquierda parecía no tener nada, pero se había amarrado las dos hachas pequeñas de mano en su espalda, y yo andaba a paso firme, pisando fuertemente, con una maza de cinco quilos y dos cuchillos sujetados de mi cintura… Al parecer, después de mucho mucho...


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