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El hombre se abrochó el cinturón, apretó los dientes y recordó una vieja canción de navidad de Nat King Cole. Recordaba siempre esa canción con los cinturones de seguridad. Son las 15 horas en Antofagasta y la temperatura es de 21 grados. En el paréntesis entre el avión y la entrada del aeropuerto, Hiromu se detuvo a un costado de la pista de...
Me pasé toda la mañana y parte de la tarde dándole vueltas al asunto, leyendo una y otra vez las notas de mi abuelo, por alguna razón había esquivado el ver los videos de nuevo, pero al releer todos los datos de nuevo parecía que todas las pistas llevaban a analizar las cintas una y otra vez. Por lo que...
Creo que voy en el nivel 3 de la escuela de “disfraces”. La escuela se llama VIDA. Aunque existen niveles de conocimiento, difícilmente puedes reconocer algún maestro que te oriente. No hay matrícula, no existe un check list para decirte si eres apto, simplemente estás inscrito. Mi formación en “disfraces” me ha ayudado a determinar cuándo una persona, sobre todo si...
Sobrecogidos —¿Qué es eso de allí? —¿Dónde? —Allí detrás de la roca… ¿Es madera? —¿Madera? Y cómo voy a saberlo, nunca he visto un árbol. El Cabo Henzi se acercó dando saltos para examinar el objeto que había llamado su atención. —Pero has leído sobre ellos —le respondió a su compañero mientras lo recogía con la mano. Tenía...
Ojalá que las hojas no caigan para que no te toque, ojalá la luna no salga para que no me provoque. Ojalá que mis acciones se conviertan en leyenda, ojalá que mis decisiones de ti no dependan. Ojalá deje de ser yo por un momento para que el espacio que ocupo lo llenara el viento. Ojalá que deseara que esto...
Pregunté a mi abuela si alguien había bajado alguna vez al fondo del barranco. El mero hecho de mencionar tal acto le producía un horror atávico. Miraba su brazo y me enseñaba el bello erizado ante la peregrina idea de imaginar lo que podía esconder el Barranco del Lobo. “El mismo infierno”, contestaba. Luego proseguía, bajando la voz como si...
Querían que les acompañara a ver la atracción que llegaba al pueblo y me gritaban, desde la calle, que bajara. El cafre de Vicente trepó por una farola, subiendo hasta la altura de la ventana de mi habitación. —¡Venga! ¡Marica! ¡Que no llegamos! —voceaba a través de la ventana. Le hice un gesto con el dedo medio hacia arriba, y...
—¡Mira! —señalé. Ella y yo caminábamos por el boulevard, en medio de las grandes y desérticas callejas. Sucias y manchadas. —¿Que cosa? —miró adonde apuntaba sin darse cuenta de qué se trataba. —Esos cerdos —escupí. Entrecerré los ojos frunciendo el ceño. —¿Cuáles cerdos, los rosados con alas? —se burló. —¡NO! —exclamé fuerte—, los cerdos ahí sentados. Los que te miran con morbo. Esos que te están acechando, los que te destruyen y...
1. Reservado para San Zoquete El rayo iluminó la tasca con una luz espectral y arrinconó por un instante la última modernidad llevada al pueblo por los nuevos tiempos: una bombilla que convivía con los sempiternos candelabros llenos de chorretones de cera. La vajilla entera retembló con el trueno, vibró sobre las mesas y entrechocó en los estantes de la...
El viento eleva espirales de hojas un ventarrón anuncia la llegada de Yemayá con su perfume de tierra húmeda. Yemayá va remando su vieja barca anunciándose con su vestido de perlas que caen del cielo como lágrimas. Changó travieso niño va chapaleando pequeños charcos de nubes buscando dónde probar sus colección de totes que simulan la canción del...


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