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Manos de cristal, faldas de lana. Riñe mañana, lanza el miedo al mar. (Tu riqueza mía es) Mirlo pintado, nave profunda, curva eclipsada, lirio morado. (Lucía de mies) Ahora, orquídea te reflejas en gélida lluvia, para que te amen. La lluvia mía es y abordas en tren. Se muere el mirlo, emerge nave. Quiero...
Qué lejana la espuma de tu risa, esa que batía alas y alzaba el vuelo. Más liviana que un grano de mostaza y tan ligera… Como el amor prendido en un rizo de tu pelo. Aún conserva el aire el perfume a jazmines que dejaste, a las anémonas y perlas que decoran tu recuerdo. Todavía siento la escarcha de tu...
Para lola, mi primera maestra, mi segunda mamá. ¿León, con tilde en la o?, preguntaba a mi profesora mientras trazaba líneas por doquier sobre las letras. Las tildes han sido desde siempre mi flanco débil, débil, con tilde en la e, ¿palabra grave o aguda? Es simple cuestión de memoria, solía decir ella en tono afable, aguda en la última...
Juan pensaba que el fin de la juventud llegaba cuando ya no se soportaba ver una película de dibujos animados, cuando se aceptaba el final de una relación amorosa sin rencor o cuando se dejaba de odiar a los padres. Pero de pronto un día, echado en la cama pudo sentir que había llegado por una vía que no se...
El capitán gritó la orden con desesperación y el personal respondió de inmediato a los chillidos de la alarma insistente, ocupando sus puestos con celeridad. La urgencia de la situación requería nervios de acero, y la sensación de vida o muerte se respiraba en el ambiente que transpiraba tensión extrema. ¡A toda marcha! El Nautilus se vio expulsado raudamente por...
Sirve de cuerda o de látigo y no es ninguna novedad. Cualquiera de sus nombres hace sombra llegado el caso. El caso es un tema importante y no menor cuando se deja a la sorpresa ser barata con el fetiche. El fetiche es un decir y no nos cimbreemos. No hay necesidad de ninguna deriva ya que no hubo gruta,...
Alguna vez sentóse el anciano, lúgubre, taciturno, pero feliz. Sentóse mirando quedo a la luz, que entraba tenue hacia su mano Díjose pausada y mudamente: qué dificil es asirte ahora mismo, con esta mano cansada, ¡sofisma! cuando antes vivimos juntamente Lo único que lamento hondamente es no habértelo entregado todo, ya que no puedo ir hasta tu muerte...
Lo único que pedía era un poco de silencio, nada más. Siempre la misma historia, todos corriendo de aquí para allá sin importarles en lo más mínimo los demás. Gritos, risas, llantos… ¿Acaso ninguno se da cuenta de que solo quiero descansar por un instante? Y ahora mi deseo se ha cumplido; no se oyen más los gritos, ni las risas,...
Y ahí estaban de nuevo, tan delicadas pero tan intensas como siempre, brotando súbitamente entre las espigas doradas y verdes, haciendo sus reverencias al compás del viento, saludándome al paso, algunas tímidas y otras desafiando al tiempo. Con su renacer tras el invierno, en una tarde de abril me han trasladado a otra época, a un período no muy lejano...
El viaje era largo. Pero a pesar de todo lo que recorrieron, no se sentían cansados. El camino se tornaba complicado; cuestas, pendientes, barro, nieve; no se podía decir que hubiera sido un paseo fácil. Llovía intensamente. Entraron en una Casa de té. Continuar el camino era poco menos que imposible, apenas veían a pocos metros. Entre la lluvia y...


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