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yo solo se que te e perdido pues quise amarte y tuve miedo y me aleje como un cobarde escondiéndome quien sabe donde yo tuve miedo a estar perdido a caer rendido entre tus brazos a morir ahogado entre tus besos yo tuve miedo un miedo absurdo No me perdono por dejarte pasar de largo por no quererte cuando pude por todo lo que dude por no haber corrido el riesgo y no encuentro paz cuando te pienso lloro y grito en mis adentros y me maldigo por ser cobarde por querer actuar tan tarde pues quise amarte y...
¡Hay gatito que bonito sería si pudiéramos penetrar la casa del espejo! ¡Estoy segura que ha de tener la mar de las cosas bellas! Alicia A Través Del Espejo, Lewis Carroll El cine coloca en la palestra todas las posibilidades del hombre. Todos los sueños acumulados por generaciones, todas las aspiraciones, todos los mitos giran en su acelerado acento y lenguaje. Toda la invención, la técnica, imaginación e imaginario se presentan allí, como una fantasmalidad real que se hace eterna en el tiempo y que transgrede el espacio. Sobre esto dice Antonin Artaud en su ensayo El Cine Y...
Me encontraba sólo en el bar de la plaza tomando una copa de vino tinto. Esperaba a Alexandre que había ido a visitar al Padre Martins. No sé para qué. Durante el camino hacia el pueblo, en coche, me había concentrado en los paisajes y en la música de Bach que acompañaban las panorámicas. Durante el paseo en el pueblo, a pie, compramos periódicos. A la vuelta condujo muy rápido....
Hoy pude darme cuenta que siempre estuve sola… Creí que tenía a mi alrededor a mucha gente, sin embargo; todos resultaron ser sólo espectros de mi imaginación, de aquellas noches en las que aún creía en mí. Sentí tanto perderte, que hasta yo me perdí, vagando como la muerte, esperé encontrarte; mas la espera duro años, que consumieron mi existencia hasta dejarme inmóvil y sin esperanzas. Cuando el ocaso se viene encima, siento tus manos, recorriendo mi cuerpo y tus ojos… Son más crueles al mirarme con algo que no entiendo ni entenderé jamás, alimentando las pocas ganas que aún...
Nunca nadie jamás pudo, puede, ni podrá pronunciar su extraño nombre. Ausente de vocales, ensalada verborrágica en jackpot de consonantes, un auténtico trabalenguas indescifrable. Para colmo de males, complicando aún más las cosas, lo encabeza la maldita “H” muda y lo termina la rebelde “Ñ” castellana. Se escribía “Hplngrtvqxmfkycwgsxjdñ”....
Señor depresión se levantó esta mañana cansado como de costumbre, que raro…hoy sonrío de casualidad, pero sólo porque sabría que este día sería el mismo día de todos los días, señor depresión tiene que lavarse los dientes y hasta eso le da pena, señor depresión quiere vida nueva y se cansa de tener que sufrir día a día el desconsuelo del simple hecho de existir, de haber nacido, de haber sido traído al mundo. Señor depresión quiere no tener más depresión porque sus días son oscuros e interminables y su corazón solo sufre taquicardias de angustia contenida porque se debe...
Hay detalles en nuestra vida que no tienen ninguna explicación, hay “suertes o casualidades” que surgen en el momento más oportuno y nos hacen sentir que los sucesos no están librados totalmente al azar. Estas pequeñas cosas son las que demuestran que nuestra existencia va hacia una dirección que, tarde o temprano, terminaremos descubriendo. Por mi parte, no creo que haya algún dios que me observe, espíritus que me cuiden o fuerzas que me protejan. Sólo sé que cuando la locura me envolvía hubo luces que iluminaron mi razón, cuando todo estuvo en tinieblas de algún modo encontré la forma...
La resaca de tu “no” me despierta en añicos, herida, fría. Me marea su eco y siento náuseas. No…Intento recoger mis pedazos camino del baño, pero resbalan en mis manos heladas. Las miro buscándote. No queda rastro de ti. Una extraña me mira desde el espejo. Me aterra su mueca borrosa, esos ojos secos de tu mirada. No… Me ahoga tu silencio. Se ha clavado tu ausencia en mi estómago. Duele como golpe certero. Abro la boca, intento hablar, pero he olvidado las palabras que ya no vas a escuchar…No…Cómo seguir. Cómo volver a empezar. Cómo, sin ti… No, ya...
Más me hubiera valido no ir a Morelia aquella vez, porque desde entonces no he podido bien a bien conciliar el sueño, a pesar de que los meses han pasado. No creo que ustedes conozcan a doña Juanita, porque ella es moreliana y ustedes, habitantes de otras regiones del mundo, y, además, porque la mujer no ha salido nunca de su ciudad, siendo la colonial e impresionante catedral de cantera rosa, que se encuentra a tres cuadras de su casa, el sitio más alejado que ha visitado en su vida, al asistir diariamente a misa. Y con la premisa de...


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