Microrrelatos
Me absorbió el espejo
Quise huir de ella, el tiempo juntos había llegado a un hartazgo. Cuando no pude más, corrí hacia la ventana y salté a través del vidrio…, pero no lo pude traspasar sino que una fuerza me contuvo y me hizo volar de reversa hacia dentro de la recamara; pasé volando en reversa por el pasillo, luego el baño y di...
La sirena quimérica
Incapaz de olvidar a Odiseo, Penélope acudió a Dédalo, para que le forjase un traje de recuerdos. Con cada objeto que le ayudaba a evocar al rey errabundo, la nostálgica se fue cubriendo de una armadura increíble: conchas marinas, trozos de espadas, redes de pesca, pieles y oro. Y así pudo Penélope soportar de mejor modo la espera ardorosa. Cuando...
Ofelia y un rayito de luz
Ese surco que se abrió en el aire no era otra cosa que luz, un rayito tan bien trazado que le atravesó las enaguas y dejó al descubierto un despliegue armonioso de carnes bien puestas. el mercado pareció ensordecer de placer y Ofelia pasó despacio para gusto del carnicero cuya lengua se le afiló como un arma. Es sabido que...
El destino del dios blanco
Arthur Gordon Pym no murió: la verdad es que pasó eones en las entrañas del gigante blanco. Sin embargo, cuando el monstruo quedó varado en la playa vacía, Arthur Gordon Pym escapó de los putrefactos restos del dios antártico. Decidido a explorar los límites de su propia racionalidad, forjó un navío con los huesos del coloso. Desde entonces transita por...
Diez
Dudé, pero seguí adelante con el plan. Primero sin dinero, después sin lugar. Desde las diez vueltas que di para llegar a verlo hasta las 10 calles que caminé para encontrarlo. Era lunes. Estaba sentado en el brocal de un bar donde no aceptaban cheques. Llevaba el pelo largo y suelto y una camisa de botones con los puños hasta...
La lluvia
Caía la lluvia y el cielo se tornaba gris. El silencio de su cuarto lo adormeció un poco más, y desde su cama podía ver a través de la ventana que la precipitación venía con luces del cielo y con un frío helador de huesos. No quiso levantarse, estaba recogido en su nido. Se volteó buscando más acomodo, abrigarse con...
Sobre piedras y dificultades
Aquel día, un joven muchacho, lloraba en plena calle por las dificultades y penas que le aquejaban, llegando incluso al extremo de maldecir su existencia y blasfemar contra todos los dioses. De repente, apareció cerca suyo un anciano ciego. Sonriente, iba sorteando las piedras del camino con su bastón, guiándose sin ayuda de nadie. En ese momento, el joven se...
Se decía… Ont raconte… It was said…
Se decía que él era tan enamoradizo, que no había poste en la ciudad que no conociera su frente. Se decía que ella era tan dulce, que su cirujano trabajaba en una chocolatería. Ont raconte que lui était tellement amoureux d’elle que n’existait pas une seule lampadaire dans cette ville qui ne connaissait pas leur tête. Ont raconte qu’elle était tellement douce que...
Dejar todo en sus manos
Por fin quietas. Había logrado una interpretación impecable. Bajó la cabeza y miró sus manos: blancas, inmóviles, descansando sobre los muslos como dos animales adiestrados, ajenas al aplauso. Tomó aire y estiró los brazos, descubriendo en su camisa dos gemelos brillantes bajo los focos. El público enmudeció. Los dedos bailaban de nuevo sobre las teclas sacando lo mejor del Steinway. Completó...
Miedo a tenerte y perderte
Eran dos completos extraños, dos personas desconocidas entre sí. Nada les unía salvo el olor a tiza, a cuadernos llenos de apuntes y profesores empeñados en sacar a la pizarra. Dos completos extraños que un día cruzaron sus miradas, y sintieron miedo al que dirán, dolor a querer y no ser correspondido y hasta vergüenza del pensamiento del otro. Encontrase...
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