Cerdos rosados

—¡Mira! —señalé.
Ella y yo caminábamos por el boulevard, en medio de las grandes y desérticas callejas. Sucias y manchadas.
—¿Que cosa? —miró adonde apuntaba sin darse cuenta de qué se trataba.
—Esos cerdos —escupí. Entrecerré los ojos frunciendo el ceño.
—¿Cuáles cerdos, los rosados con alas? —se burló.
—¡NO! —exclamé fuerte—, los cerdos ahí sentados. Los que te miran con morbo. Esos que te están acechando, los que te destruyen y te usan. ¡Son asquerosos!
—No los veo…
—Yo sí —afirmé poderosa.
Agudizó la vista, echando enfrente la cabeza.
—Son dos ancianos —apremió.
—No, son un par de cerdos.
El camino se volvió colorido, pequeño y zigzagueante.

 

CxF

8 Comentarios
8 Comentarios
  1. ¡Bienvenida a Falsaria!

    Gracias por publicar en la red social literaria.

    Un saludo,

    El equipo de Falsaria.

  2. Jajajajaj, está muy bien. Cada vez me gustan más los textos cortitos que en pocas palabras crean un mundo.

    • ¡Hola! Pues gracias… Sí, de hecho es toda una historia que había pensado pero se me ocurrió plasmarla en algo bien sintetizado. Qué bueno que te gustó, eso me anima *-* ¿Sabes? Mi esposo nunca ha logrado entenderlo xD jajaja, pero bueno, saludos c:

  3. ¡Uff! ¡la de cerdos de ese tipo que he visto en mi vida! Desgraciadamente es una de las pocas especies que no corre peligro de extinción.

    • Jajaja ya me imagino, también me topo con esos muy a menudo, son desagradables :/
      Gracias por tu comentario C:

  4. Muy bueno, jajajjaja es raro, esos cerdos…
    Saludos

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