No mucho tiempo atrás
Vivía yo encerrada en mí,
Enajenada en mis sueños,
Sin querer salir, sin querer vivir
La realidad, lo que en verdad era,
No más que una pobre larva
Que se arrastraba penosamente
Mordisqueando aquí y allí
Las hojas de los árboles.
Y pensé que era así,
De huevo, a gusano,
de gusano, a nada más.
Pero ahí llegaste tú,
Infame jardinero.
Me viste allí, perdida,
Rindiéndome entre las flores
Que tu fingías cuidar.
Y me hiciste creer
Que se puede cambiar,
Con tus palabras de estiércol,
E historias de invernadero.
Con tiempo y esfuerzo,
Con verdad, sinceridad,
Construiría mi capullo
Donde me convertiría
En algo hermoso, algo,
Que me permitiría volar,
Huir del suelo por siempre,
No volver a arrastrarme jamás.
Creíste en mi desde el principio,
Me ayudaste desde el principio.
O no.
Entre los hilos entre veo
Jardinero devora-caperucitas,
Como preparas los alfileres,
Y dejas espacio para mí
En tu colección de insectos,
Tu colección de torturas.
Y así estoy, en indecisa agonía,
Decidiendo si volar lejos de ti,
O ser una más a tu lado.
ladyalice

antoniosib
Muy buena historia, hace pensar. Enhorabuena y voto.
VIMON
Bello poema en prosa, Lady, y dile a tu personaje que en esos casos volar es mejor que pasarse la vida pegada a la pared con un alfiler atravesado. Saludos y mi voto.