-¿Se puede, su Ilustrísima?
-Adelante, Monseñor; está abierto.
Y el hombre de sotana negra, con remates de color morado, entró en el despacho episcopal, en donde reinaba el silencio; algunas sombras se escurrían debajo de los muebles, ya que la macilenta vela de la palmatoria era incapaz de sacarlas a la calle para que las disolviera el moribundo sol.
-Tome asiento, no se quede allí parado como tonto. ¿Se le ofrece algo? – sin dejar lo que estaba haciendo preguntó el señor Obispo, sentado detrás del enorme escritorio repleto de libros, memoranda y expedientes.
-Gracias; prefiero estar de pie; he venido a notificarle que no he logrado cumplir con la misión que su eminencia me encargó, la de confesar al sujeto que vive en la mansión que con increíble atrevimiento compró junto a la de usted.
- ¡Repita, repita eso, Monseñor! –tronó el Prelado, parándose, no sin antes apretarse su fajín morado, ponerse furibundo el solideo y agarrar con firmeza el báculo, con el que estremeció la tarima, exclamando, con manifiesto humor endemoniado:
-¿Conque esas tenemos? ¿Y usted piensa que van a quedarse así las cosas? ¡Pues no, mi amigo! Ese individuo está poseído del demonio y a como dé lugar vamos a confesarlo para aplicarle el sacramento de la Extremaunción; ¿se imagina usted las risotadas irónicas de las gentes si se dieran cuenta de que nuestra santidad fue derrotada por el Rey de las tinieblas? Así es que ahorita mismo convoque a los directores de las asociaciones religiosas de la diócesis. Que cuanto antes se presenten ante mí. Necesito a los de la Adoración Nocturna, a las beatas de la Vela Perpetua, a las Hijas de María y a los Renovados en el Espíritu Santo. ¿Me oyó usted, Monseñor?
-Sí, sí, Reverendísima Excelencia.
Y el hombre que había permanecido de pie, agachada la cabeza y entrecruzados los dedos sobre el pecho, a toda prisa salió del despacho episcopal.
Ordenó que las campanas se echaran a repique para que las gentes se reunieran en la santa iglesia catedral.
Las miradas se dirigieron a la puerta de la sacristía, de donde, fruncido el entrecejo, con solemnes pasos salió el señor Obispo, dirigiéndose al púlpito para sermonear a los presentes:
-Hermanos, los he llamado para reiterarles que en el camposanto no se entierra a nadie que haya muerto en pecado mortal y sin que haya sido santoleado. ¿Entendieron? Pues bien; el hombre que tiene asombrada a la ciudad, está en peligro de muerte, y les informo que como ha rechazado los sacramentos de nuestra santa madre iglesia, cuando muera, no será sepultado en el camposanto. ¿Y por qué? –Me preguntarán ustedes, y les contestaré: ¡Porque tiene al mismísimo demonio adentro! ¡Y para colmo, el fulano se ha atrevido a comprar una mansión junto a la mía! ¿Cómo es posible tal osadía, hermanos muy queridos? ¿Un hombre poseído por el diablo viviendo a un lado de la misma santidad? ¡El Señor se apiade de nosotros! Por respeto a mi sagrada investidura, y para que el Rey de las tinieblas no triunfe sobre el bien ni sobre las santas costumbres que entre nosotros reinan, les pido que con cirios pascuales y con jarras de agua bendita me acompañen a la casa de ese mal cristiano, que va a refundirse en las más recónditas cavernas del averno si antes de que muera no logramos sacarle el demonio de su andrajoso cuerpo.
Y no pasarían ni tres minutos cuando un numeroso grupo de piadosos fieles, encabezado por su Reverendísima Excelencia, se dirigía a la casa del supuesto harapiento moribundo.
Cuando llegaron, con agua bendita rociaron por fuera la mansión, mientras con dos de sus Coadjutores su Ilustrísima se metía a la sala del enfermo, en donde espetó:
-¡Diablo de los mil demonios, en nombre del Señor del cielo y de la tierra, te ordeno que abandones el alma de este hijo de Dios, y que te refundas en las llamas del infierno de donde nunca debiste haber salido!
El enfermo se retorció en su cama.
-¿Escuchaste, mil veces maldito Rey de las tinieblas? ¡Te ordeno que salgas de esta criatura del Señor!
Después, su Eminencia regañó a sus acompañantes:
-¡No se queden como lelos! ¡Ayúdenme, por Dios…!
Y los fieles seguidores del señor Obispo nuevamente empezaron a lanzar agua bendita en todos los rincones de la casa; por dentro y por fuera rociaron las paredes, aunque, por desgracia, un atarantado jovencito le arrojó un chorro a la mansión de su Ilustrísima, pegada pared con pared, como queda dicho arriba, con la del hombre supuestamente endemoniado.
El santo señor Obispo andaba tremendamente ocupado arrojando exorcismos a diestra y siniestra en la mansión en referencia, cuando le llevaron la noticia espeluznante de que en la plaza principal de la ciudad (Niza, enclavada en la república Italiana), y trepado en el kiosco, estaba Nicolás, o para mencionarlo en su idioma natal, Niccolo, que empezó a tocar en su violín una arrebatada melodía.
Le dieron a saber que hasta los pájaros que tenían sus nidos en las ramas de los árboles que adornaban el lugar, se asomaban, fascinados, para escuchar aquella música tan bella.
Que las gentes empezaron a reunirse y que muy entusiasmadas vitoreaban al artista:
-¡Bravo, bravo, eres un genio! ¡Nadie toca el violín tan magistralmente como tú! ¡Hurra, viva Paganini!
Al escuchar esto, a toda prisa se fue a la plaza su Eminencia, acompañado por sus feligreses, que siguieron arrojándole agua bendita al virtuoso violinista.
El sol, que estaba por irse a descansar detrás del cerro, enviaba sus últimos rayos a la plaza, reflejando sobre las ramas de los árboles cercanos, muy alargada y flaca, la harapienta figura del artista, amplificando sus más exiguos movimientos, ahora doblando la cintura hacia adelante y hacia atrás, ahora pasándose el violín de un hombro al otro, y, especialmente alargado exageradamente su nariz acotorrada o tocando tres octavas a la vez en su instrumento.
Mas, de pronto se escuchó un horrible estruendo. ¡Una cuerda se había roto! Pero no paró la música que tenía embobados hasta a los ratones que habían salido de las cloacas.
Llegó la autoridad civil, se instaló cómodamente en una banca de madera para escuchar aquella música maravillosa, cuando nuevamente un espantoso ruido hizo retroceder a los que estaban junto al extraordinario violinista. ¡Una cuerda más había tronado!
Sin embargo, se intensificó la estupenda melodía; eran sublimes sus allegros, sus molto motos y sus scherzos.
-¡Ese hombre tiene el demonio adentro! ¡No dejen de rezar todos a una voz! – vociferaba su Eminencia.
Algunas mujeres de la Vela Perpetua que se habían acercado demasiado al portentoso artista, se retiraron espantadas cuando voló en pedazos la tercera cuerda, aunque sin afectar la impresionante melodía, pues Paganini hacía mil movimientos y mil bellísimos sonidos salían de una sola cuerda provocando la más asombrosa admiración en la multitud que no dejaba de aplaudirle.
-¡Vámonos, vámonos de aquí! –Se decían algunos de los seguidores del señor Obispo-. ¡Está endemoniado el violinista!
-No, no -opinaban otros-, el Obispo es el poseído por el diablo; el Rey de las tinieblas no salió de la casa de Niccolo, que, con mil dificultades se paró de la cama para venir a deleitarnos tocando su guarnerius, pues en realidad sólo ha estado atormentado por terribles dolores en el entresijo ¿No han notado que ya hasta mudo se ha quedado? Continuamente se queja de sus males, pero no ha estado a punto de morir.
-¡Qué torpeza la del joven que le arrojó agua bendita a la pared externa de la mansión episcopal! –comentaban otros-, porque era allí, en verdad, en donde tenía el diablo su morada, pues su Reverendísima Excelencia noche a noche se regodeaba con la puta más puta de esta gran ciudad; dormía con ella, empecatado, y de su recámara fue de donde salió el demonio en forma de horrible zopilote.
A los pocos meses de lo narrado arriba, murió el famoso y controversial violinista, y su Ilustrísima, o sea, el Obispo de la hermosísima ciudad de Niza, no permitió que se enterrara en el camposanto, pues seguía creyendo o engañándose con aquello de que el hombre había vivido endemoniado.


María del Mar
Hermoso relato; una gran reflexión.
Como dice el refrán español: vemos la paja en el ojo ajeno , y no vemos la viga en el nuestro.
MI voto y un abrazo.
Roro
Muy buen relato. Siempre me sorprendes gratamente. Eres un genio de las letras
ZusiOns
El grandísimo Paganini, independientemente de las leyendas sobrenaturales que lo rodeaban, él mismo se ha convertido en un mito. Era un genio, un maestro y un gran artista. Me encantan los relatos históricos, sobre todo cuando estos van acompañados del misterio. Como siempre, aquí está volivar satisfaciendo mi sed de buenas historias. Mi voto.
volivar
Cenicienta literaria: un gusto saludarte, amiga linda, porque eres linda, tanto física (veo tu foto) como espiritualmente, lo que se refleja en tus narraciones, tiernas, bellísimas, exalando los verdaderos valores del hombre.
Gracias, gran escritora, muy leída.
Voiivar (me apresuro a leer lo que publicas, para aprender algo)
Volivar
volivar
Roro: Te agradezco esa opinión que tienes de mi. Qué gusto saludarte, espero que en tu vida todo marche de maravilla, pues te lo mereces, por ser una persona de sentimientos elevados, de gran valor.
Volivar
VIMON
Muy buen relato, Volivar. Saludos y mi voto.
volivar
Vimon: eres muy amabe; se de tu calidad literaria y un comentario favorable tuyo a mis escritos lo estimo mucho.
Gracias, amigo.
Volivar
volivar
ZusiOns: gracias, muchas gracias; si tú comentas que es bueno lo que he publicado, debe de serlo, porque lo opina una persona conocedora; alguien que sabe mucho de literatura.
Saludos
Volivar
Richard
Amigo.
Tu destreza estilistica asombra.
Vueves natural lo extraordinario y extraordinario lo natural.
Un placer como siempre.
Un abrazo.
volivar
Richard: te agradezco lo que piensas de mis escritos; tu comentario es muy valioso, viniendo de quien viene. Recibe un saludo caluroso, muy afectuoso.
Volivar
Kei88
Muy buen relato. La verdad que has hecho una buena crítica y de una forma muy entretenida. Tienes mi voto.
El Moli
Hola Volivar, muy buen relato, imagino la alegría del episcopado, una triste realidad.
Me encanto, tienes mi voto.
volivar
Kei88: Hola, un saludo afectuoso. He visto tu comentario, y me siento feliz de que haya entrenido. Y gracias por tu voto, tan valioso pra mí.
Atentamente
Volivar (Jorge Martínez Martínez, Sahuayo, Michoacán, México)
volivar
El Moli: En realidad amigo, los miembros de episcopado se pusieron felices, pero porque ya no tenían que obedecer a la mujer, sino el hombre con encargo de Obispo.
Bueno, no sé… con eso de que todo está mezclado con el 96% de imaginación… imaginación que se nutre al 100% de la realidad.
Me da mucho gusto que te hayas entretenido.
V olivar
Envoy
Volivar, ¿Qué puedo decir que no se haya dicho ya? Como siempre, gran obra. Tienes mi voto.
Un saludo.
FERNANDO ARRANZ PLATON
Es un placer leerte. Escribes de una manera ágil y reflejas aspectos que a otro se le hubiesen pasado.
Felicidades y mi voto
nanky
Mira como será la cosa, hay va el número 10, si bien no creo en los votos me encanto el relato y me gustaría que lo disfruten más lectores, mi voto va hacia tu cuento, no hacia el sistema. Un gran abrazo desde Buenos Aires.
Lidyfeliz
Qué buen relato, volivar. Sos un maestro de los relatos costumbristas. Me he reído mucho.Mi voto
volivar
Fernndo Arranz Platon: tu comentario, estimado Fernando, es un premio, algo muy satisfactorio que recibo. Ojalá hubiera otra palabra diferente a la de gracias, para manifestate más vivamente sentimientos.
Volivar
volivar
Envoy: Tú siempre tan amabe con éste tu servidor (en Mexico, ya lo he expresado, “servidor” no es un PC -una computaora-, como ocurre en otras naciones, creo que también en la tuya; servidor, aquí, es igual a sirviente, lacayo, persona que obedece órdenes). Y es enorme el agradecimiento que te expreso por seguir mis narraciones.
Volivar
GustavoDelToro
Muy bueno, felicidades. mi voto
manuc
Más allá de modificar el nombre, de ponerlo en un lugar Nizza o Niza o tal vez Génova,,el escritor se anima a relatarnos una historia,bien armada, muy bien escrita con sorpresas, donde a su conocimiento le agrega un toque de suspenso,convocando a todos los que sospechaban que Niccolo era el diablo ejerciendo el violín. Hasta el punto donde el Obispo tiene la duda.
Muy buen escrito! Excelente el relato!! Al punto que algunos cristianos
al escuchar un Dvd de Paganini, dudaran. A mi y algunos otros nos salva
el ser ateos.
Felicitaciones amigo!!
Mi voto y mi admiración!!!!!!!!!!!
manuc
volivar
GutavoDelToro: amigo, un gusto saber de ti; me alegro de que mi narración te haya entrenido un poco. Gracias por tu comentario
Volivar
volivar
Manuc: Al saber que tú, precisamente, me hayas leído, me entusiasma; te agradezco tu tiempo en leer mi narración; me animan a seguir comentarios como el tuyo, porque de inmediato me doy cuenta de tu amplia cultura.
Atentamente
Volivar
volivar
Nanky: el sólo hecho de que tú lo hayas leído, narrar el cuento mereció la pena.
Buenos Aires debe de ser una ciudad muy linda, una ciudd llena de gente maravillosa, a la que le gusta el arte.
tal vez algún día puede yo conocer tan famosa urbe.
Peo, sin salirme del tema, me alegro que sigas leyendo lo que se publica en esta red, en la que tú pusiste tu granito de arena (como se dice vulgarmente) para que llegara a ser lo que ahora es: un lugar en donde se pueden expresar nuestras inquietudes. ¿Recuerdas? Cómo impulsabas a uno a seguir escribiendo.
Y veo que has retomado esa actividad, pues, como se dice prosaicamente: “nos quitarán el gusto, pero, la querencia cuándo”.
Volivar, que te saluda con gran afecto.
volivar
Lidyfeliz (nombre al que yo le agregaría: hermosa) cuando me enteré de que tú (¿o debería decir: vos? algún día me enteraré por qué tus connacionales usan ese vocablo tan, digamos, raro ; ¿acaso no es mejor decir tú, sencillamente?… ¡pero, caramba, siempre complicándome la vida; y ahora metiéndome con vuestros localismos”… soy tan torpe que me hago bolas con el vos (o vosotros), cuando es tan simple y tan sencillo: decis vos porque os da la gana, y punto. ¿Qué me importa si habláis como queráis? Entrando al tema, amiga linda (porque si eres feliz, debes de tener la otra cualidad, la de la belleza).
Caramba, cuantos enredos para decir sencillamente que te agradezco, que me hacéis, como vos, feliz, al saber que me habéis leido.
Volivar, que vos manda un saludo surgido del alma, es decir, muy afectuoso, porque he aprendido que sois una persona muy tierna y bella.
Volivar, que os conmina a seguid publicando aquí esos temas tan bonitos.
volivar
Cenicienta literaria: al releer lo publicado en relación a tu comentario, veo las enormes faltas ortográficas que escribí; ah, torpeza. Y ni cómo justificarme; si lucho precisamente para que todos apliquemos las reglas ortográficas, ahí estoy yo, precisamente, haciendo lo contrario. Y no es ninguna justificación el decir que los comentarios los hacemos al “ahi se va”, lo que no se vale.
Mis disculpas por las fallas ortográficas que se me fueron.
Volivar
reka
Volivar, tengo que empezar mi comentario con una disculpa, me explico: Me encantan tus relatos y los espero desde que estoy entre vosotros como el bebe que huele el pecho húmedo de su madre y empieza a mamar antes de alcanzar el pezón… es así… me alegras mis escasos ratos de ocio. Siempre me arrancas una sonrisa.GRACIAS. Como dicen los de mi pueblo ( que son muy brutos) un abrazo de oso.
cesarpetto
Lo abandoné desde que leí “reinaba el silencio” Saludos.
volivar
Reka: gracias por el abrazo… mejor quédatelo… ¿te imaginas, de oso? Puf… me haría pedacitos mis huesos.
De mi parte, va un saludo, y un agradecimiento por tu comentario, que me hace sentir que sirvo para algo.
Volivar
sonia
Me necantó! Mi voto
volivar
Cesarppeto: qué bueno que hiciste a un lado esto tan malo. Porque en realidad es muy malo decir que el silencio reinaba. Ah, torpezas las que me cargo. ¿Cómo va a reinar el silencio? ¿Cuándo le hemos visto corona? Si te digo, en esto de escribir pongo cada burrada.
Espero leer tus sabias aportaciones, que deben de ser algo especial, en donde reinen los reyes, no el silencio; si te digo, pa’bruto nací y sigo siendo bruto.
Volivar
volivar
Sonia, muchas gracias por tu comentario, que es tan lindo.
Volivar
mafalda
Volivar, mal de muchos, je. En cuanto a mi nación, nos quierán imponer un régimen sócial, gérmano-espartano, que no se , no se… En lo referente a mi cuento, he sentido la necesidad de escribirlo. No voy ha cambiar el mundo por escribirlo, pero si ayudo a co él, un poco, je, je. Un abrazo desde la quemadisíma madre paría, Volivar.
volivar
mafalda: te felicito por tu interés en los asuntos de la política internacional, querida amiga; siempre te leo; he pretendido estar contigo para impulsarnos mutuamente a ser mejores escritores, Me gusta mucho tu estilo, querida amiga.
Gracias por tu comentario a esta publicación.
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)