• hace 1 semana

    Daniel Fernando

    Daniel Fernando ha publicado una actualización hace 1 semana

    Cuando me subo al tren que me lleva a dar un paseo por aquel lugar al que llamamos corazón, muchos sentimientos llegan como lluvia rápidamente cayendo cerca a la ventana, muchos sueños se vislumbran, en aquellas montañas que se observan cada mañana a lo lejos, muchas dudas que caen como truenos y avecinan la llegada, de miedos que se camuflan en el viento, disfrazados en aquellas personas, que con sus actitudes desleales nos afectan, muchos recuerdos que detienen el tiempo, otros que lo hacen eterno, pero ambos me facilitan llegar temprano, aquel valle donde florece la ilusion de cada día ser más humano, muchas alegrias que se disfrazan en la silla, como un cosquilleo que sube de los pies a la cabeza, desnudando con frialdad lo que me afecta y transformandolo serenamente en sonrisas, muchas huellas que sobresalen en el techo, muchas de ellas se incrustaron en mí pecho, dejando vestigios de felicidad sobre la estación del tren, donde se haya el santuario de la tranquilidad, En aquel lugar donde podemos encontrar al gerente a cargo de la línea ferroviaria, el señor alma que se le apellida libertad, quien se encarga que siempre viajes con comodidad, muchos pensamientos que se infiltran a través de la ventana por las noches, se acrecentan cuando el viento frío se acerca, siendo en el anochecer quién me acompaña, muchos caminos que antes creía inexplorables y ahora son tranquilamente transitables, por el solo hecho de ser pasajero predilecto de la estación de la cual soy afortunado de ser el dueño. Soy pasajero del tren de la vida, un tren donde hay miles viajando conmigo, muchos pasarán desapercibidos y pocos seran los que algo signifiquen, para el señor alma, que se apellida libertad, porque me he dado cuenta que en los miles de viejas que he hecho, son contados los que realmente son sinceros, los que realmente te quieren de verdad y los que realmente te a apoyan en las malas y en las buenas. Gracias por ser un pasajero digno de hacerme compañía en este viaje interminable pero que a tí lado es agradable, gracias por las alegrías que me has dado y aún faltan por llegar, gracias por los momentos difíciles, donde me has dado una mano y gracias a tú apoyo he salido ileso, gracias por ser como eres, una persona de la cual me siento orgulloso, el señor alma que se apellida libertad, le agradece al destino haberte puesto en el camino, por eso hoy quiso expresártelo con estas palabras que salen de su profundo interior, aquel lugar donde está presente mi corazón que se apellida, te deseo lo mejor para el largo tiempo que te resta de vida!

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR
Aviso de cookies
Cargando…
Ir a la barra de herramientas