Knic
Da igual que solo fuera un cuarto de escobas con un espejo y un asiento, mi camerino era mi santuario. Allá tenía a la Virgencita, un par de estampas de santos, fotografías de seres amados y otras que amaba por lo […]
Da igual que solo fuera un cuarto de escobas con un espejo y un asiento, mi camerino era mi santuario. Allá tenía a la Virgencita, un par de estampas de santos, fotografías de seres amados y otras que amaba por lo […]
A medida que pasaron los años, fui floreciendo como mujercita, y encontré en la mierda que me servía de abono muchas de las respuestas a mis preguntas.
Por ejemplo, ya sabía que los días siempre empezaban y si […]
Ya de chiquita, no había pregunta demasiado grande para mí, ni cachetada de igual tamaño de mi madre o de mis tías. O incluso de mis vecinas.
Pero es que hay muchas preguntas que no entienden de tama […]