01 dic 2011
Odio la rima y la métrica,
los poemas y su estética,
odio la sinéresis, los versos,
los cuartetos y los tercetos.
Odio a Garcilaso de la Vega,
a Neruda sin duda. Y a Lorca,
odio a Soria muerto en la horca,
y al “Numantino” Espronceda.
Odio a Lugones con su chelo,
a Gabriela y a Miguel Hernández,
odio a Francisco de Quevedo
y por supuesto a Lopez Velarde.
Odio a Mario Benedetti
y a los hermanos Machado.
Odio al marinero Alberti
y a la manzana de Granados.
Odio las espinas de Sabina,
lo de Enrique no es un mito,
odio también a Bob Dylan,
no me olvido de Páez, Fito.
Odio a todos los susodichos
que convierten cama en nicho
a quien dormía como un bendito,
por atrapar sueños en memoria,
por escribir palabras de gloria,
por envolverme sin escapatoria.
8 Comentarios


Tu divertimento me arroba y como siempre no puedo mas que agradecerte el éxtasis con que el tu trabajo me envuelve.
No puedo más que darte las gracias y seguir leyéndote.
Yo deberia odiar a todos los que nombraste pero con odiarte a Tï es mas que suficiente
Agradezco mucho tu odio jejeje
Jajjajajaj, qué gran poema, me gusta la forma en que das vuelta la inspiración y haces de algo negativo “el odio”, un elemento de eterno agradecimiento. Solo los buenos pueden!
Saludos
maldita ironía que tanto odio jajaja
Uy, si odio = a admiración, yo también te odio la que más.
Pues odiémonos todos !!! pero no lo digamos tan alto que esto va a parecer Facebook jaja