Nimiedades. Cobardía

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Cuando vivía en Ginebra, una tarde de mortal aburrimiento me encaminé a la Estación Central y compré un boleto de tren hacia cualquier parte. El tren salió a tiempo, pero como iba a Paris, algo que no había yo advertido, estaba completamente atiborrado. Atravesé varios vagones hasta que por fin, en el último de ellos, encontré un lugar al lado de una bella joven rubia vestida de azul y con unas gafas negras que parecían de piloto aviador. En otro momento de mi vida me hubiera sentido muy afortunado de acomodarme al lado de aquella belleza, pero como venia yo de un rompimiento sentimental que me había dejado el alma como coladera, decidí no prestarle a mi efímera acompañante ninguna atención especial. Curiosamente, como siempre sucede en estos casos en los que uno decide no involucrarse con una mujer, fue ella la que inició la conversación. Por cortesía le contestaba yo las preguntas habituales de a dónde vas, cómo te llamas, a qué te dedicas, qué pitos tocas, etc., hasta que, con un lento ademán, por demás estudiado, se desprendió los lentes negros del rostro. Entonces el vagón entero se iluminó con la luz azul marina que desprendían sus enormes y hermosos ojos azules y yo sentí que el corazón se me desbordaba queriéndoseme salir del pecho. Se me fue el habla y se me cortó la respiración. Nunca había visto antes un rostro tan bello y una mirada tan azul y tan llena de ternura. Durante un largo rato no pude hacer otra cosa sino contemplarla, mientras ella continuaba charlando muy quitada de la pena. En algún momento, no sé cuando, pude recuperar el equilibrio y escuchar algo de lo que me decía con una voz cantarina como la de un jilguero. No entendía todo lo que me explicaba, pero en algún momento mencionó a Pablo Neruda y yo recuperé totalmente la concentración. Cuando recitó completos los veinte poemas de amor y la canción desesperada, tuve el presentimiento de que aquella mujer me podría hacer feliz el resto de mi vida. Pero entonces recordé a Nervo: y tuve miedo de amar con locura, de abrir mis heridas que suelen sangrar; (así que le anuncié que iba al baño, me bajé del tren), y no obstante toda mi sed de ternura, cerrando los ojos, la dejé pasar.

Comentarios

    • VIMON

      11 enero, 2013

      Gracias, Lualla, por ese comentario tan entusiasta y por tu voto. Un abrazo.

  1. CHARIS CAVERA

    11 enero, 2013

    Leyendo tu texto me surge la eterna pregunta ¿la razón? o ¿el corazón?
    Nunca hay fórmula infalible para estas cosas.
    Me ha gustado mucho. Un abrazo y el voto, claro.

    • VIMON

      11 enero, 2013

      Esa es la incontestable pregunta del amor, Charis. Gracias por tus amables comentarios y tu voto. Un abrazo para ti.

    • VIMON

      11 enero, 2013

      Gracias por leer y por tus consideraciones, Jasamagno. Un abrazo

  2. Eugenio Ortiz Magro

    11 enero, 2013

    Presiso por eso los cobardes no van a la guerra
    Me ha gustado muchísimo amigo un abrazo
    Un abrazo desde este País de cuento de Hadas
    Que tenemos así por Cobardia…

    • VIMON

      11 enero, 2013

      Muchas gracias, Eugenio, por tus amables comentarios.

  3. VIMON

    11 enero, 2013

    Que gusto tenerte por aquí, Luis, muchas gracias por tus comentarios y tu voto.

  4. Alex

    11 enero, 2013

    Excelente narración, Vimon, mi voto y un abrazo.

    • VIMON

      11 enero, 2013

      Muchas gracias, Alex, un abrazo para ti.

  5. bearui

    11 enero, 2013

    Vimon seguro que ella se quedó esperándote en aquel tren desconcertada, jajajja. Me encantan tus nimiedades llenando de literatura los sucesos cotidianos. Es un placer leerte. Mi voto y un beso. Bea

    • VIMON

      11 enero, 2013

      Ahí sigue, Bea, ayer me llamó por teléfono. Gracias por leer y comentar. Un beso.

  6. Luis.Osorio

    11 enero, 2013

    ¡Sensacional! Maestro VIMON, muy bonito.
    Un fuerte abrazo y un voto. Saludos.

    • VIMON

      11 enero, 2013

      Gracias, Luis, un fuerte abrazo para ti.

  7. oscardacunha

    11 enero, 2013

    Iniciaste un viaje hacia cualquier parte, una cita a ciegas con el destino, eso es muy peligroso. ¿Viste? La rubia casi te cautivó. Buena decisión, espero que no bajaras del tren en marcha.
    Un abrazo y enhorabuena por esta otra nimiedad.

    • VIMON

      11 enero, 2013

      Si, Oscar, pero iba solamente a 120 kms. por hora…Gracias por leer y comentar.

  8. Turquesa

    11 enero, 2013

    Recuerdo haber escuchado este relato a la orilla del mar, en un bar de madera obscura tomando ron de coco y Pepsi :) muy lindo, mi voto!

    • VIMON

      11 enero, 2013

      Muy cierto, Turquesa, que buena memoria…Gracias por tus comentarios. Un beso.

  9. RafaSastre

    11 enero, 2013

    Qué placer da leerte, Vimon. Nunca dejes de compartir tu arte con nosotros.

  10. mafalda

    11 enero, 2013

    ¿Te van las rubias, por un casual, Vicente?.Te lo pregunto, POR QUÉ EN TODOAS TUS HISTRORIAS DE AMOR, SIEMPRE HAY UNA RUBAILES, MUY DESPAMPANANTE. Joers me he pasado con la tecla delas Mayuscúlas. Bueno si la dejaste marchar, fue por qué no era para tí, ligón.

    • VIMON

      11 enero, 2013

      Cierto, Mafalda, pero debe ser una fijación subconsciente, porque yo personalmente prefiero las morenas. Será por eso que la deje ir. Un abrazo y gracias por comentar.

  11. DavidRubio

    11 enero, 2013

    Vimon, me quito el sombrero ante tu narrativa. Saludos y mi voto

    • VIMON

      11 enero, 2013

      Muchísimas gracias, David. Un abrazo.

  12. Lidyfeliz

    11 enero, 2013

    Por qué siempre hay que estar razonando y pidiendo tiempo para hacer un duelo cuando la oportunidad de algo bello se nos aparece? No, no, no señorito Vimon. No debías haberte bajado. Por lo menos hasta saber que además de unos ojos azules bellísimos era una manipuladora. Y vos… porque no viste mis ojos!!!!! jajajaja! Mi voto

    • VIMON

      11 enero, 2013

      Si, Lidy, siempre se queda uno con la duda…y vuestros ojos…a lo mejor no me bajo. Mil gracias por pasar y divertirte conmigo. Un beso.

  13. LUCIA UO

    11 enero, 2013

    Querido Vicente.
    ¡No se vale!.
    Primero porque publicas mientras duermo y me pierdo toda la acción.
    Segundo porque vas de mal en peor.
    No contento con ser un adulto responsable, a las horas de las horas, casi, casi, entras en conflicto interno con tu hija. Despechado te desahogas a mordiscos con la muñeca voladora, que al verte así, huye despavorida, y cuando por fin encuentras un ángel lo dejas ir por miedo, escuchando a amado Nervo, en vez de arriesgarte y escuchar a tu corazón.
    Está decidido. ¡Necesitas ayuda urgente!. La próxima vez que subas a un tren y una chica así, se siente a tu lado, enviaré un equipo profesional, para que ni en sueños puedas escapar.
    ¡Que triste Vicente!. No vuelvas a huir. Puede una temerle a todo, menos al amor y a sufrir. Al menos tu vida tendría sentido. Sin amor, la vida no vale nada, es un completo desperdicio. Lo bueno es que eres valiente para reconocerlo y para eso también se necesita…
    Espero que como siempre no haya sido verdad, y que sigas teniendo comunicación con esa chica (pero en sueños y fantasías no) en fin, que seas muy feliz.
    Un corazón rojo y un gran abrazo.

  14. VIMON

    11 enero, 2013

    Pura ficción, queridisima Lucia, siento decepcionarte, pero nunca he conocido una rubia de ojos azules, ni de ojos verdes tampoco. Y por otra parte ¿Que haces dormida tan temprano? ¿Que, allá, no es la misma hora que aquí? Mientras investigamos te agradezco tus comentarios, tu corazoncito rojo y te mando un beso.

    • LUCIA UO

      11 enero, 2013

      Aquí son las 7:43 de la mañana. ¿Qué hora es allá?
      Me levanté solo a comentarte.
      Me voy a dormir otro ratito, aprovechando que es sábado.
      Lamento que tus chicas sean solo ficticias.
      Para la próxima cuéntanos algo que si sea real, donde la chica no se vaya por la ventana, no huyas de ningún tren, que sea algo bello por favor.
      Un gran abrazo,

      • VIMON

        12 enero, 2013

        Pero cómo, yo pensé que vivías en Lima, ¿no es así? No se si hay algo real que valga la pena contar, pero en todo caso no seria literatura. Un fuerte abrazo, Lucia.

        • LUCIA UO

          12 enero, 2013

          No chiquillo, para nada. No conozco Perú, pero no pierdo la esperanza e ir algún día.
          Veo que tú tampoco duermes, ¿o te cogió la tarde?. No concuerdo contigo. Los sentimientos también son literatura. ¿Crees que Ruben Darió, Pablo Neruda, Amado Nervo, y todos los demás, no se basaron en estos al escribir?. Creo que fueron el aliciente. ¿Y tú?. Tú también cuando escribes poesía. La imaginación ayuda, pero algo de nuestras vivencias se aporta al mismo.
          Un abrazo

          • VIMON

            12 enero, 2013

            Pues yo pensaba que eras peruana…y claro que los sentimientos influyen en la literatura, como lo hacen en todas las artes. Un fuerte abrazo.

  15. Aurora

    11 enero, 2013

    Una vez, hace mucho, sentí un deseo irracional de subirme en autobús que se dirigía a un lugar exótico (al menos para mi). No había ningún moreno ni rubio esperándome dentro. Era solo por el qué pasaría. Yo tampoco me subí, pero escribí un relato sobre ello. Estupendo micro, Vimón.

    • VIMON

      12 enero, 2013

      A algunos nos pasa, Aurora, es el afán de huir, de evadir la realidad. Gracias por tus comentarios.

  16. J.Stark

    12 enero, 2013

    jajaja ¡no puede ser, Vimon! ¡Menuda mujer! Ya no pido que me los cite…solo con que conociera a Pablo Neruda sería suficiente como para pedirle matrimonio ahí mismo, con el revisor de testigo. Mi voto y un abrazo!

    • VIMON

      12 enero, 2013

      Gracias por tus comentarios y tu voto, J.Stark. Un abrazo.

  17. 1000Luna

    12 enero, 2013

    Un viaje hacía un lugar incierto, un encuentro precioso y un final ainsssss… A veces hay que dejar que decida el corazón y arriesgar a perder la razón por amor. Un placer leerte.

    Un abrazo y mi voto.

    • VIMON

      12 enero, 2013

      A veces si, a veces no, 1000Luna. Gracias por tus comentarios y tu voto. Un abrazo para ti.

  18. El Moli

    12 enero, 2013

    Soldado que huye sirve para otra guerra.
    alguna vez se dará.
    Un abrazo

    • VIMON

      12 enero, 2013

      Seguimos esperando la próxima guerra, Moli. Gracias por comentar. Un abrazo.

  19. Lu Hoyos

    12 enero, 2013

    Me ha encantado esta historia y, sobre todo, el final. Felicidades. Mi voto y un saludo.

    • VIMON

      12 enero, 2013

      Que bueno, Lu. Gracias por tus comentarios y tu voto. Un saludo.

  20. mepm

    12 enero, 2013

    Pero, imagínate que esos azules profundos te hubieran dado más que una alegría. Uno deja pasar oportunidades, pero ya está hecho, lo bueno es que conociste un resplandor diferente, un destello azulado que te hizo flotar por unos minutos,jajaj. Muy entretenido. Saludos. mepm

    • VIMON

      12 enero, 2013

      Cierto mepm, uno nunca sabe de lo que se puede perder. Gracias por pasar y comentar. Un abrazo hasta Chile…

  21. Cenicienta literaria

    12 enero, 2013

    Precioso como siempre, querido amigo Vimon. Yo en su lugar, me hubiera arriesgado ¿ por qué no? Un beso y voto.

    • VIMON

      12 enero, 2013

      Gracias, querida amiga Cenicienta, por tus lindas opiniones. Tal vez el personaje ya se había arriesgado muchas veces…Un beso para ti.

  22. volivar

    12 enero, 2013

    Caramba, Vimon, por estar disfrutando de los comentarios a tu cuento El Príncipe de Sahuayo, me perdí de leer eso que tan magistralmente has publicado.
    Ahora, ya más tranquilo, y mientras espero que me entreguen las pacas de periódico para la distribución, me he deleí do con esta publicación muy hermosa quenos has compartido. Te felicito por tu talento y esa amplia inspiración.
    Mi voto
    Volivar

  23. VIMON

    12 enero, 2013

    Muchas gracias, Volivar, por tus amables comentarios y tu voto. Y que bueno que has disfrutado El Príncipe de Sahuayo y los múltiples comentarios de los compañeros. Un saludo.

  24. Eva.Franco

    12 enero, 2013

    Mi ocurrente VIMON, ¡Excelente! No te imaginas lo que disfruto cada historia de tus imaginarias mujeres, plásticas o no. En la habitación, en un reino o en un tren, siempre te las arreglas para llenarnos de un grato entretenimiento. Tarde te he leído pero mi voto lleva mi corazón.
    Nota: Mi hija está de vacaciones de la universidad y secuestró la pc. Aunque ella también ha disfrutado de la muñeca que voló por la ventana Jajaja

    • VIMON

      12 enero, 2013

      Eva, me da mucho gusto que mis relatos te hayan resultado entretenidos. Que bueno que le hayan gustado también a tu hija. Gracias por pasar y comentar. Un abrazo.

      • Eva.Franco

        12 enero, 2013

        Más que entretenidos, me encantan… Se aprende tanto de ti. Un abrazo querido amigo.

  25. Irma

    13 enero, 2013

    Querido escritor, me ha robado un suspiro de esos que se escuchan en las estaciones de tren, evocando el dolor de alguna partida o la agonía de una esperanza perdida… Hermoso relato. ¿Pero que comen o con que se bañan allá en Monterrey para lograr tanta inspiración? … jajaja vamos, confiesa VIMON!
    Una vez más, me ha encantado… Aunque eso de que se hubiera bajado del tren, no tanto… pero bueno… a los hombres, ¿Quién los entiende? Jajaja… Un saludo, un beso y mi voto desde “el otro extremo” del norte del País !

  26. VIMON

    13 enero, 2013

    Irma, que bien que el relato te robó un suspiro en la estación, porque significa que lo sentiste. En cuanto a la comida de los regios, no se, tal vez el machacado o el cabrito, ambos son muy inspiradores… Muchísimas gracias por pasar por mis letras y comentar.Y no te preocupes si las mujeres no nos entienden, nosotros tampoco las entendemos. Estamos parejos. Un beso enorme.

  27. Julieta Vigo

    15 enero, 2013

    ¿Es cobardía o pura cautela para no volver a sufrir cuando el corazón aún no está preparado para nuevos lances?
    Un placer leer estas nimiedades, que de eso, solo tienen el nombre.

  28. VIMON

    15 enero, 2013

    Tal ves una combinación, Julieta, gracias por tus comentarios. Un abrazo.

  29. Borgeano

    20 enero, 2013

    Excelente. Demasiada belleza no puede sino acarrear sino desgracias. Alguien dijo (y cito mal porque lo hago de memoria): “La extrema belleza en la mujer es el orgullo del amante y el terror de los maridos”.
    Un abrazo .

    • VIMON

      20 enero, 2013

      Una cita muy adecuada, Borgeano, Gracias por pasar por mis letras. Un abrazo.

    • VIMON

      21 enero, 2013

      No tuvo ni el valor de despedirse…Gracias por tus comentarios, Sofis, un abrazo.

  30. alca

    4 febrero, 2013

    Que cuento más bonito. Me ha encantado. Felicidades literarias una vez más y un afectuoso saludo.

    • VIMON

      4 febrero, 2013

      Gracias, Alca, por tus amables comentarios. Un saludo afectuoso.

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