The Moment
19 de Octubre, 2012 2
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THE MOMENT

 

Entonces, llega una edad en la que te das cuenta de que sales de fiesta y no te diviertes. No entiendes muy bien qué pasa, porque tú eres el mismo de siempre. Tienes el espíritu jovial que siempre has tenido, solo que te cansas antes. Te cansas antes de la música, te cansas antes de beber, te cansas antes de los que te hablar sin razón y sin una charla medianamente interesante, te cansas antes de bailar, en fin , te cansas antes.

 

Entonces, decides que como cuando eras joven, podrías tomar un poco de droga. Era divertido, te lo pasabas en grande. Claro que no tomarás todas las drogas que tomabas antes porque caerías muerto en el mismísimo momento. Nada de éxtasis, anfetaminas, ketamina, Popper, ni drogas de diseño ni alucinógenas. Cocaína… a discreción. “Las drogas ya no son lo que eran. Antes eran mejores†-¡Y ANTES ERAS MÃS JOVEN! . En fin, que ya no buscas a quién comprarle, sino que seguramente algún amigo tenga un teléfono donde llamar y te la traigan al sitio. Así que, te tomas la raya y… vaya mierda de cocaína. Entonces te tomas otra y tu estomago casi no lo aguanta, entre el alcohol que has bebido y esta raya… ¡Cagas! Vas al váter y sacas todo. Y vuelves con la gente, no vaya a ser que se note que tomas drogas.

 

Te pides otro gin-tonic “El alcohol es un buen aliado para la conversaciónâ€. O eso crees porque en verdad te aburres un poco, de a ratos, no siempre, pero… un poco. Bueno, son la 1am, todavía hay que esperar 1 hora más bebiendo y tomando rayas para ir a la discoteca en la que estarás 4 horas más y después de after. ¿Cómo aguantaré?

 

Decides irte a la barra a ligar un poco, después de todo, un poco de espacio con los amigos, no va mal. Te giras para volver a la mesa de los amigos a los 2 minutos, porque te das cuenta que la barra es un sitio totalmente idiota para ligar, excepto en una película americana. Es imposible entablar un dialogo con el que esta pidiendo su quinto cubata. Pero de golpe, aparece alguien que te saluda y comienza una charla, la cual parece un entrevista personal de alguien de recursos humanos. Crees que le debes dar una oportunidad y concentras todas tus energías para poder centrarte en la charla, contestar, ser educado, rebotar cada pregunta que te haga con el típico “¿Y tú?†y a la vez sonreír para ser cordial y simpático. Te das cuenta que no puedes sostener más el papel y decides volver con los amigos, después de todo, saliste con ellos, son a ellos a los que quieres y tú lo que buscas es el amor y no un polvo de un noche como terminará siendo esta absurda charla que… “Hablamos luego, vuelvo con mis amigos que me están llamandoâ€. Porque ya te has dado cuenta que no te interesa en lo más mínimo

 

Mientras vas de camino de la barra a la mesa con tus colegas, piensas que el sexo que podrías tener con aquella persona que acabas de abandonar, sería el mismo que has tenido hace 2 meses: un sexo deportivo, rítmico e insípido. Que no sirve de nada más que para traspirar el alcohol que has bebido para aguantar toda la noche y para ser agradable con el resto de humanos, para desinhibirte de todas las trabas sociales que tienes y para olvidar las infinidad de problemas que carga tu vida. Este sexo que solo tenemos para mantenernos en forma y porque la carne es débil pero que no es, ni por asomo, mejor que una buena masturbación.

 

Te sientas con tus amigos, te da un palmada en la espalda uno de ellos, dándote nuevamente la bienvenida, le sonríes y recuerdas que en verdad, eres amigo suyo por… estar cerca suyo. Porque… estás enamorad… ¿Para qué mentir? Buscas amor y eso es que lo que ves en los ojos de él. Imaginas tu vida juntos y… qué perfil, qué forma de moverse, qué forma de pensar, qué inteligente, qué atento y… me pregunta “¿Dónde has estado?â€.

 

Hay una duda. Un momento en que no sabes si te esta subiendo la cocaína y el alcohol juntos, o si vas a vomitar pero decides que… ¿Para qué seguir con todo este teatro? No quieres hacer más el papel. Pero es tu amigo y tirarás por la borda toda la amistad, al fin y al cabo, la relación más pura a la que puede aspirar el hombre, y… y…le explicas todo desde el comienzo.

 

“Entonces llega una edad en la que te das cuenta que sales de fiesta y no te diviertes. No entiendes muy bien qué pasa…â€

 

Y llegas al momento en que vuelves de la barra a la mesa con tu amigos. Y todos, todo el grupo, ha dejado de hablar y escuchan la pequeña charla que estáis teniendo vosotros dos. Y no sabes qué debes hacer, si decir “ Tengo ganas de besarte porque estoy enamorado de ti†o levantar la copa y brindar.

 

Vuelves a respirar profundo.

2 Comentarios
  1. Daniel, me has dejado estupefacto. Que buen relato: sincero, honesto y con una detallada descripción de cada evento. De alguna forma me sentí identificado, ya esos tiempos de locura juvenil han pasado, y por más que trate de reconectarme es imposible (al menos en ese tipo de medios). Me gustó esa vivencia tan bien contada. Mi voto y un abrazo desde Venezuela!

    Rafael Baralt
    @rbaralt

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