27 oct 2011
No aguantaba más. Sentía cómo se asfixiaba. Percibía cómo se ensuciaba.
Sentía pertenecer a otro mundo.
Miró al cielo, poblado de nubes negras. Una sola tesela azul se abría paso entre la oscuridad.
No había un solo rastro de vida. Nada a su alrededor. Solo había ruinas, igual que en su corazón. Todo parecía abandonado. No había esperanza de renacer. No había esperanza.
Sintió un leve cosquilleo en sus dedos. Bajó la mirada.
Sobre el dorso de su mano paseaba una mariquita.
Dedicado a Eva
CxF
13 Comentarios


Muy bonito el final.
Esas pequeñas cosas que nos hacen volver a la realidad…
Gracias! La esperanza a veces nos hace volver a levantarnos, y aparece en la forma más pequeña, y como menos esperamos.
Un abrazo
Muy bonito!!
En Argentina, se llaman Baquitas de San Antonio y que alguna se pose en tu mano trae suerte. Perfecto final!
Muy lindo Luna! Alla tambien las “mariquitas” traen suerte como dice nico?
salud!
Hola, Nicolás, Marcof.
La verdad es que aquí no tienen ningún significado especial. Una pena, con lo bonitas que son…
Muchas gracias por comentar!
Un abrazo a todos
Las cosas sencillas y bellas en pocas palabras,
Abrazo Luna.
Es ese leve gesto que nos empuja hacia arriba y que a veces son sólo unas pocas palabras inesperadas las que te hacen llenarte de vida.
Gracias Buko, un abrazo!
Gracias Luna por compratir con nosotros joyitas como esta.
Apenas cuatro palabras, importantes para uno, más aún para quien las recibe. Eso es la esperanza.
Un abrazo!
La verdad es que sí, es un hermosos microrrelato, con ese gran contraste que deja el final abierto pero, a la vez, lo aclara todo.
Gracias Carlos. Mientras lo escribía estaba completamente desmotivada. Este final apareció al darme cuenta de que la respuesta estaba justo a mi lado.
Un abrazo!
Después de todo, siempre habrá esperanza… Qué bonito relato, muy cercano a la poesía… Felicitaciones!!!