Historias de familias
24 de Octubre, 2011 2
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el desvelo

El desvelo, primera novela de María José Poblete (1976), comienza con el hallazgo del cuerpo sin vida de Felipe Lira Valdebenito. Él se suicidó sin dejar claro cuáles fueron sus motivaciones. Felipe deja una carta (bastante hermética y lacónica) dirigida a su madre con indicaciones para que se haga cargo de unos documentos secretos como único legado de su hijo.

A partir de esta muerte se movilizan los hermanos de Felipe: Antonia (la protagonista de esta historia) y Joaquín. Ambos viven en el extranjero, ella en Londres y Joaquín en Los Ángeles. Antonia guarda un rencor a su país de origen y se ha creado una imagen difusa, crítica y parcial de su familia. No vuelve a Chile desde que se autoexilió, como única solución al encierro que provocaban las segregaciones, las omisiones y las mentiras que envolvía su familia. Familia que se presenta como un espejo de una sociedad conservadora y cínica que acepta tácita y explícitamente conductas, orientaciones de voluntad y verdades que separan, dirigen y asientan una realidad a medias expresada e impuesta para mantener una imagen ilusoria de bienestar y equilibrio.

Santiago aparece como un escenario mudo que acompaña a Antonia en su reconocimiento. Pero ella lo siente ajeno. Los cambios, las permanencias, los olores y sensaciones van despertando un sentimiento ambiguo de descubrimiento y nostalgia forastera. Es quizá también otro espejo del reencuentro de la protagonista con su propia historia.

En este sentido, el regreso de los dos hermanos obliga a una revisión y reelaboración de la historia basada en un “ponerse de acuerdo”, ya que este relato aceptado por todos cubre superficialmente las grietas que marcan el pasado de la familia. Esta creación de fábulas de buen gusto omite abusos, maltratos, frustraciones, rechazos, segregaciones, en fin, mantienen el equilibrio precario que se derrumbará con el suicidio de Felipe.

De hecho las dos primeras partes de la novela, se refieren a esta búsqueda de la verdad por parte de Antonia y de su hermano Joaquín, quienes han existido como islas errantes en sus vidas en el extranjero. Ellos han marcado un presente perpetuo que no se afirma en una identidad ni en una pertenencia, dado que huyeron de su país de origen con fragmentos inconexos, donde las mentiras y omisiones eran insuficientes en la creación de una historia personal.

En la tercera parte de la novela, aparece la última develación: la historia de Felipe. Ésta se presenta como consecuencia ineludible de la trayectoria familiar, basada en la búsqueda de aceptaciones ajenas, la historia sustentada en mentiras y en las apariencias que dan poder a los dueños de “la verdad”, los que fácilmente pueden provocar la promoción, quizá deseada por algunos, de víctima a victimario.

Es muy difícil comentar El desvelo sin cometer el error de hablar de más y, de este modo, hurtar la sorpresa del lector desprevenido que se encuentra por casualidad o por recomendaciones con esta novela. Por lo anterior, quizá he sido mezquina en algunos puntos cruciales. Sin embargo, si son enunciados, muchos lectores en potencia perderán el interés y no leerán este gran relato. Los que lean la novela sabrán a qué me refiero.

Técnicamente hablando, la novela tiene una prosa perfecta, la información develada es paulatina y obedece a las voces de un narrador heterodiegético y a los testimonios de los personajes antes mudos.

Los personajes son opacos, complejos, ambivalentes. Se presentan, en un primer término, por medio de las miradas ajenas, quizá estereotipadas por parte del lector (y de los hermanos expectantes y prejuiciosos) que nada saben. Sin embargo, a medida de que se van trasluciendo las verdades ocultas, los personajes toman forma, muestran los matices, las motivaciones, las excusas (muchas veces injustificadas) de sus acciones, discursos y omisiones. Lo anterior, naturalmente, no expía culpas ni responsabilidades, pero para hacerse una idea o un juicio es necesario conocer esta historia y juzgar con conocimiento de causa.

 

Obra comentada:

María José Poblete (2011). El desvelo. Santiago de Chile: Aguilar Chilena Ediciones S.A.

 

2 Comentarios
  1. Qué buena pinta tiene la novela. Totalmente recomendable, por lo que dices.

  2. No recuerdo haber quedado con la sensación de no querer que un libro termine. Eso me pasó con El Desvelo… que ganas de seguir conociendo a sus personajes y particularmente a Antonia.
    También resulta notable la manera en que se relata la historia, pues logra que se entienda de manera exacta lo que se presenta, pero sin frases de adornos ni demasiados adjetivos.
    De seguro quien lo lea quedará encantado con el Libro, con la Historia y con la Autora.

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