Escribir una novela es una aventura fascinante; hay muchos tipos de novelas, en mi caso ha resultado un viaje a través de la imaginación, de los sueños, y de los recuerdos. Yo soy un simple novato, quienes han leído mi primera obra “La Sonrisa de la Magdalena” han podido comprobar que me queda mucho camino por recorrer; pero en mi diminuta experiencia estoy teniendo la satisfacción de identificarme con los “grandes”: saberme leído, comentado, incluso las críticas generan el placer que produce esa sensación de que al otro lado de la red alguien, con parecidas inquietudes, ha dedicado unas horas de su tiempo acompañándome en alguna etapa de esta singladura a la que no seré yo quién ponga fin.
El recorrido de una novela pasa por muchas etapas, supongo que cada autor tendrá sus propios mecanismos, yo solo puedo contaros mi experiencia. Primero surgió la idea, una noche, en concreto la de fin de año del 99, sentado con Lou en la playa de Isla Cristina, compartiendo una bandeja del exquisito jamón de la región, una docena de pasteles, y una botella de cava - fue nuestra manera de escapar de la euforia que venía acompañando al fin del milenio, y disfrutar del momento en nuestra cómplice soledad -. La percepción del tiempo la puso el sonido de las lejanas doce campanadas que la brisa nos trajo desde la iglesia del pueblo. La belleza la iluminaron las dos lunas que describo en un pasaje de la obra, la que desde el cielo encendía el inmenso salón de baile en el que nos habíamos refugiado, y la que reflejada en el mar nos invitaba a soñar con que algún día, siempre juntos, disfrutaremos, ya despojados de la cápsula con la que transitamos por esta vida, admirando en la distancia nuestro planeta azul.
En aquél viaje nació el proyecto y los primeros apuntes en papeles sueltos y servilletas de papel. Necesité siete años para decidirme a empezar a construir el relato que nunca había abandonado mi cabeza. Fotos antiguas, facturas, folletos de restaurantes y hoteles, y sobre todo recuerdos de lugares y personajes que han compartido momentos de mi vida fueron ocupando sus puestos en el barco que ya empezaba lentamente a navegar. Sucedió lo que siempre ocurre: puertos que no estaban anotados en la carta de navegación, tripulantes que no figuraban en la nómina, y hasta polizontes se colaron entre las líneas de mi cuaderno de bitácora. Fue necesario re-visitar algunos lugares, y mantener largas charlas con desconocidos, hoy amigos, de quienes tuve que abusar para obtener esa información que solo quien ya ha apreciado el desgaste que produce el tiempo sobre la piedra es capaz de ofrecerte.
Durante cinco años “La Sonrisa de la Magdalena” se convirtió en mi refugio privado. Sobre todo los tres últimos fueron los más convulsos de mi vida, y en ellos perdí a dos de los seres que mayor huella han dejado en mi corazón. Quizá algunos opinéis que debí optar por el alcohol, pero a día de hoy no cambiaría los guantazos que me cayeron encima gracias a las horas de ilusión que obtuve inmerso con esos personajes imaginarios, y que fueron tornándose reales y fieles compañeros en mi cabeza. Confió también en que la experiencia me haya servido de aprendizaje y seguramente nunca escribiré nada peor, pero os garantizo que ningún proyecto futuro me dejará el dulce sabor de aquellos momentos.
En enero de 2011 tecleé la última letra, ignorante de mí, creyendo que el barco ya había lanzado el cabo de amarre al puerto de destino. La aventura no había hecho más que comenzar. Desde que decidí colgar la novela en la red ha sido, y sigue siendo, vuestra compañía la que me ha permitido seguir navegando en estos mares de ilusión. He tenido que releer muchos de los pasajes que escribí para contestar a vuestros correos, preguntar su opinión a los personajes de la novela, y volver a revivir escenas desde puntos de vista diferentes. Vuestras aportaciones, vuestras opiniones, han motivado que hoy vea “La Sonrisa” con los mismos ojos pero con otra mirada; por eso he decidido cambiar el diseño de la portada original.
Indudablemente el motivo principal sigue siendo un camino; pero “el nuevo” ya no está asfaltado, sino labrado en la propia tierra por todos los que lo habéis pisado conmigo hasta ahora, y una nueva luz se asoma en el horizonte dando color a un paisaje de recuerdos en sepia. Buscaros entre los árboles, estáis todos sin excepción.
Espero que os guste, la aventura continúa…
http://oscardacunha.blogspot.com
http://lasonrisadelamagdalena.megustaescribir.com/
Oscar da Cunha
5 de Mayo de 2012



Precioso paseo por la historia de como nace tu novela. Tengo pendiente entrar en tu blog y leerla, estoy segura que tiene que ser fascinante. Un fuerte abrazo amigo.
Erg.
Gracias Óscar por compartir con nosotros lo que supone sin duda los principios: todo un reto. Yo espero que algún día esta joven novel también pueda acercarse a cumplir con ese reto. Con tu precioso texto, nos estás enseñando que echarle ganas, ilusión, cariño y mucho esfuerzo tiene su recompensa!!. Un abrazo!!
No existe esfuerzo sin recompensa, aunque algunas veces esta tarde en aparecer. Todo proyecto abordado con ilusión y entusiasmo acaba bien (no siempre la recompensa tiene que venir de la mano de las opiniones o aplausos de los demás. Una gran obra consiste en estar satisfecho, uno mismo, del camino que ha recorrido, y recuerda los versos del poeta: “Caminante no hay camino…”)
Un Abrazo Soraya
Hola , querido amigo y compañero en ese mar del que hablas tan maravillosamente. Ya he entrado varias veces en tus blog y lo poco que he podido leer me ha llegado de forma muy emotiva. Estoy acabando de estudiar y con proyectos de toda índole, pero prometo leer este verano, que ya he dicho que pararé, aunque muchos son los que no se lo creen, y leeré tu novela la cuál creo que tiene mucho que aportarme.
Amigo mio…admiro tu endereza y tu superación en esos momentos tan duros, de los que de la tristeza, lágrimas y seguramente oscuridad, sacaste la luz en forma de escritura y en forma de sonrisa.
Gracias por enseñarnos que tras una tormenta y naufragio…existe el sol y tierra firme.
Gracias por interesarte en mis reflexiones, alucinaciones y fantasías. No intercambies prioridades, la formación es la base de toda construcción, con los proyectos, bien elaborados, levantamos los muros; y la experiencia nos ayuda a rematar y dar belleza a toda creación. Espero que cuando, sin interrumpir tus prioridades, leas mi novela te proporcione cuando menos unas cuantas horas de entretenimiento.
Y sí, como dices, después de toda tormenta vuelve a salir el sol. Con esa convicción se superan los malos momentos, y esos recuerdos viajan ya continuamente en tu sombra para recordarte que después de cada día de sol puede aparecer una nueva tormenta. Así es la vida, y quizás sea eso precisamente lo hermoso de disfrutarla.
Un Abrazo Amerika.
Me apunto en favoritos el enlace para leerla ^^ He vuelto por aquí, lo prometido es deuda
Hace más o menos un año soñé que escribía un libro, un libro que tiene y tendrá mucho significado para mí, porque todo lo que sueño y quiero se cumple
Besos, NoëlleC
Todos los sueños se pueden cumplir si crees sinceramente en ellos; o sea que adelante, hazlo realidad.
Gracias por tu interés por mi novela, si quieres también puedo enviártela completa en Pdf o cualquier otro formato para ebook. Encontrarás mi email en cualquiera de mis blogs, no tienes más que pedírmela.
Besos Noëlle