La gente no cree que se pueda estar tan mal en ese ataúd de bellas rosas
rojas. Las rosas son suaves y perfumadas, agradables a casi todos los
sentidos.
Entonces, ¿porque no deja de llorar, y simplemente espera a que vaya su
verdadero príncipe a buscarla, a rescatarla?
Y es que ellos solo pueden ver lo de fuera. No saben que detrás de las bellas
rosas rojas nacen unos tallos llenos de miles de afiladas espinas que en cada
movimiento, en cada hipido provocado por el llanto, arañan su pálida piel,
manchándola de rojo.
Ellos no saben que aquel palacio de cristal que poco a poco se va formando
debajo de la figura cubierta de rosas, son sus lágrimas cristalizadas.
¿Acaso ellos soportarían cien años entre espinas, lágrimas y sangre?
Ya habían pasado más de setenta años, y casi nadie prestaba atención a la
joven maldita.
Ahora la habían convertido, a ella y a su palacio de cristal, en una leyenda, “la
Leyenda de la Dama de las Rosas” , la llamaban.
Cuenta la leyenda
que un día al amanecer,
a una niña de ojos violetas
nuestro pueblo vio nacer.
Y un día al verse
reflejada en un cristal,
se dio cuenta del color de sus ojos
y se sintió especial.
Vanidad, llamó Dios
al pecado cometido,
y mandó a un ángel bajar
para darle su castigo.
Y el ángel llamado Lucifer,
la encerró en un rosal:
enormemente bello por fuera,
y por dentro mortal
Sin más abrigo que
un vestido de gasa blanca,
la joven habría de esperar cien años
a que fueran a rescatarla.
Y así lo cantaban los juglares por todas las aldeas del reino, esperando que
algún joven estuviera dispuesto a liberar a la muchacha.
Pero, ¿porque habrían de liberar a alguien a quien Dios ha castigado?
Mas en el cielo el ángel Lucifer, que se había enamorado de la Dama de las
Rosas, pedía a Dios su libertad.
-Esa joven pecó, por eso merece un castigo.
-¿Reconocer la propia belleza es pecar?- preguntó el ángel.
-Creerse mejor que los demás es pecar, y eso fue lo que hizo al sentirse
especial por el color de sus ojos.
-Pues yo me siento especial, no por creerme mejor, sino por estar enamorado
de una mortal.
Y Dios, enfurecido porque uno de sus ángeles amara a una pecadora, lo
desterró del cielo, condenándolo a morar en las profundidades de la Tierra, en
un lugar al que llamaron Infierno.
La gente sabía de la existencia de aquel lugar, y a partir de ese momento
culparon de todos los males que sucedían a Satanás, el nombre que habían
dado al único ser que se atrevió a desafiar a Dios.
Durante treinta años, Lucifer esperó en las Tinieblas, entrenando los poderes
que aún le quedaban, para poder liberar a la chica que aún se hallaba
suspendida en el aire, en su ataúd de rosas y espinas.
Y según cuentan los juglares, al atardecer del mismo día que se cumplían los
cien años de condena de la muchacha, la tierra se abrió y una bella y poderosa
figura salió de ella.
Se internó en el palacio de cristal y subió a lo más alto de la más alta torre.
Entonces una luz rojiza deslumbró al mundo entero.
Al desaparecer, dejó en su lugar una lluvia de rosas rojas, y por la puerta del
palacio aparecieron Lucifer y la joven.
Sus ojos, enrojecidos por el llanto, miraban con odio a esa gente que había
permitido que pasase cien años en esa continua tortura.
Su vestido, teñido de rojo por la sangre, iba dejando marcas del mismo color
en el suelo.
-Al final, os daréis cuenta que tanto confiar en Dios no sirve de nada.
Y ante los centenares de personas que se hallaban allí, el palacio de cristal se
hundió en las profundidades terrestres, y en él vivieron eternamente Lucifer y
Lilith, la Dama de las Rosas
La dama de las rosas
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Genial, LadyAlice, reinventando leyendas y creando nuevas lecturas. Mi enhorabuena y mi voto.