¡Ya me creció!
19 de Abril, 2012 9
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Petronio esperó treinta días para ese momento. Por fin, sabría si gastar una fortuna en esa crema sería la solución a sus problemas maritales. Dio un salto de su cama. Se frotaba las manos como una mosca entre la basura. Necesitaba ratificar con urgencia los resultados de aquel costoso tratamiento.

—Ahora es cuando —se dijo Petronio— Voy a ver si ya me creció.

—Mas te vale —amenazó Juana, su esposa, desde la cama— Nos gastamos mil pesos en ese menjurje, y si no sirve, ¡me voy con mi madre!

—Como gustes, pero si funciona, ¿Qué te hago?

—Primero demuéstrame que te creció y luego hablamos.

—Está bien, mujer de poca fe, incrédula, filistea…

—¡Métete al baño de una vez!

Él aseguró la puerta del cuarto de baño. No quería ser molestado.

Se quitó la bata de dormir, luego su camiseta de algodón y unas babuchas con forma de conejito. El fofo cuerpo de aquel caballero quedó cubierto solo por unos boxers a rayas y un gorro con una hilarante cabeza de pato. Se vio en un espejo adherido a la pared frente a la ducha. Lucía grotesco posando como atleta cuando su cuerpo en realidad más parecía una bolsa de carne rancia. De repente, un brusco golpe en la puerta le recordó qué aún debía completar una misión trascendente.

Resonó un segundo golpe seguido de una furiosa demanda.

—¿Te creció o está igual? —Exigió saber Juana

—Todavia no reviso —respondió él.

—Estabas otra vez jugando con el espejo, ¿verdad?

—¡No!

—Voy a entrar, y es mejor para ti que lo tengas más largo.

Petronio escuchó a su esposa introducir una llave en el picaporte. Él abandonó la ducha con largas zancadas. Cuando estaba por apretar la perilla, se abrió la puerta, golpeándolo en la frente. Cayó con brusquedad. Terminó sentado encima de los azulejos, con las posaderas adoloridas.

—¡Levántate! —Ordenó la mujer— Y quítate los calzones. Hoy vas a estar ocupado.

—¿Segura que no quieres verlo antes? —Preguntó él

—¿Quieres hacerme reír o hacerme tuya?

—¿Se pueden las dos cosas?

—Inténtalo.

El hombre se dispuso a obedecer. Antes, Juana lo detuvo una última vez.

—Pero quítate también ese gorro. La cabeza de pato me da no sé qué.

—Como quieras. Yo te advertí si querías ver primero.

Petronio removió el gorro de su cabeza. Juana soltó una cruel risotada casi al mismo tiempo que su esposo se descubría la testa.

—¡Estas peor que antes! —Dijo ella mientras intentaba contener las carcajadas— ¡Ahora sí, ya quedaste pelón!

Petronio buscó el recipiente de crema y lo arrojó furioso al cesto de la basura. La frente le brillaba como si se la hubieran lustrado. Su mujer continuaba burlándose. Reía con más fuerza cuando notaba la refracción de la luz en la calva.

—¡Jamás vuelvo a comprar otra cosa que vea en un infomercial! —A Petronio no le causaba gracia quedar sin un solo cabello.

—Por eso dicen que los resultados varían —Ella siguió con su burla.

—¡Cállate o te unto la crema en la lengua!

—Mejor úntame otra cosa…

Petronio tomó a su mujer por las caderas y la recostó en el suelo sucio del baño. Ella vio golosa el descomunal falo de su marido. La mujer gimió con la sola idea de quedarse con todo ese placer para ella sola. El calvo arremetió hasta quedar ambos agotados. Jadeantes, como perros de caza.

—¿Te vas a ir con tu mamá? —Preguntó él

—No —respondió ella—. Mientras el único remedio que necesites sea para la calvicie.

—¿Y entonces por qué tantas amenazas? ¡Desde que compré la crema no me dejabas en paz con ese sonsonete de “me voy con mi mamá”!

—No me gusta como te vez pelón. Pero sigue así; a lo mejor me acostumbro.

9 Comentarios
  1. PÍCARO Lot Alkef… y doña Juana no se fue con su madre…
    Te aseguo que me hiciste reír; te estoy leyendo muy de madrugada, y me has alegrado el día; así, con eso, ni quien te detenga para parar al cajón de “portada”… suerte, pues te mereces lo mejor.
    tu amigo que no te olvida y que te admira: Volivar
    Nota final: en verdad que escribes para que el lector esté sentdo en el filo de la butaca, y en este caso, atacado de risa.

    • Qué bueno.

      Me alegra te haya gustado tanto el relato. Al menos tendrás una de esas cosas que te hacen reírte solo. Por aquello de “el que solo se ríe…”

  2. Un relato muy divertido y muy bien narrado, Lot, Felicitaciones y un abrazo.

  3. Me descostillé de la risa, será porque soy pelado?, muy buen escrito, felicitaciones y gracias por compartir. Saludos desde Buenos Aires.

  4. No sé que decirte, ¿podrías pasarme el nombre de la crema?
    ¡Muy divertido!
    Gracias por tu ingenio

  5. Lof Alkef: amigo, me he vuelto a reir con tu cuento; “si no te crece me voy con mi madre”; como se dice por aquí: “Eres un méndigo”, dejas a uno pensando en esas cosas impúdicas, para salir con que se trataba del pelo…
    Me he acordado mucho de ti; ¿qué te ha pasado? tan buen escritor y desde hace tiempo no publicas nada en Falsaria, es imperdonable, amigo. Mientras espero noticias tuyas, vaya hasta el norte un caluroso “Viva México” (cabrones, agrega el pueblo).
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)

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