2.112
10 de Julio, 2012 8
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10 de diciembre del año 2.112.

Un mundo distinto.

El cambio trascendental fue en la religion. Movió el mundo.

“Y Dios creó al Hombre”…dio paso a la creencia casi absoluta de “el Hombre creó a Dios.”

Como siempre, había detractores pero era tan solo una minoría.

¿En que se basó la nueva creencia, que provocó un nuevo orden mundial?

A mediados del siglo XXI, los grandes pensadores del momento dieron como válida la creencia que el Hombre creó a Dios por la necesidad de creer en algo. Encontrar el sentido de la vida. La búsqueda por entender el origen del hombre y su relación con Dios, había sido infructuosa. No había respuestas.

Fue entonces que en un intento desesperado, los hombres “crearon” a Dios. Luego a Jesús y toda esa maravillosa historia que narra la Biblia. Se escribió entre al año 200 y 300 DC según algunos.

Volviendo al siglo XXI, con esta verdad absoluta reinando, comenzó una era de total escepticismo sobre todo lo que tuviera que ver con la religión contrastando con un gran avance tecnológico y científico. Cada vez el ser humano contaba con una tecnología más avanzada, suficiente para que el promedio de vida fuera de 150 años, con las enfermedades casi erradicadas, y las computadoras, robots y demás creaciones haciendo prácticamente todo por el ser humano.

Los viajes espaciales y la investigación del Universo era el tema que atraía a prácticamente a todo el planeta y en el que se volcaban todos los recursos, monetarios e intelectuales.

Los animales y los insectos habían desaparecido. La naturaleza no contaba ya con esa importante cuota de vida. No existía el color verde en los bosques y campos, todo se había tornado de un color amarillento, algo sepia. Comenzaba a morir.

Los estudios astronómicos habían determinado que nuestros “creadores” procedían de un planeta ubicado a 0.00079589 años luz o 50.7 UA. Las sondas espaciales habían llegado luego de 9 años. Lo llamaron Olimpo, por la morada de los Dioses griegos.

Estas sondas enviaron la suficiente información de este planeta para determinar nuestra ascendencia:

Tierra, agua, fuego y aire, valles, montañas, bosques, vegetación, aves, animales, ciudades y seres, como los humanos pero todos de un color negro, piel, cabello, ojos, todo negro.

La alegría en la Tierra fue total, habíamos encontrado a nuestros creadores, las pinturas rupestres, las evidencias arqueológicas dejaban de ser fantasías del hombre para ser algo real, los extraterrestres existieron, nos trajeron a este mundo, el nuestro, nos “plantaron” y se fueron. Nosotros crecimos, nos reproducimos y comenzamos a gobernar el planeta.

Era maravilloso, el descubrimiento más importante de toda la Historia de la Humanidad, éramos extraterrestres, no éramos Hijos de Dios…

24 de diciembre de 2.112

En pocas horas estaría despegando la primera nave espacial hacia Olimpo. Ingenieros, militares, políticos, escritores, matemáticos, filósofos y más.

A las 23.55 hs estaba programado el despegue. Tardaría nueve años en llegar pero la llegada a Olimpo valía la pena el esfuerzo. Conocer a los “creadores”… Tantas respuestas…

Comenzó la cuenta regresiva.

Exactamente a las 23.55 hs. despegó la nave.

A los 5 minutos cuando la nave se encontraba ya a miles de kilómetros del punto de partida, se cruzó en su camino con una luz brillante, muy brillante que cegó a quien llegó a verla. Se dirigía a la Tierra.

¿Qué había ocurrido? Nadie lo sabía.

Comenzaron a llamar a la Estación espacial, insistentemente, pero no obtenían respuesta.

Se habían interrumpido las comunicaciones.

Miraron hacia atrás, hacia la Tierra y no podían dar crédito a lo que estaban presenciando. El planeta entero se encontraba rodeado de esa luz brillante, espesa, blanca, cegadora.

En la nave, el terror se había apoderado de todos sus tripulantes, algunos estaban ciegos y otros deseaban estarlo.

Nadie entendía lo que ocurría. Nadie sabía que sería de ellos. Tampoco de nuestro planeta.

Seguían avanzando a través del espacio. La calma comenzaba a aparecer pero muy lentamente.

De pronto, en medio de la nave, flotando, apareció la figura de un hombre, delgado, joven, barba, túnica blanca y con un halo de luz rodeando su ser.

Y dijo: “No temáis, estoy con vosotros”.

Solamente escuchar esas palabras hizo que todos se calmaran. Y los ciegos volvieron a ver.

Y continuó: “Si vosotros queréis llegar al lugar que han elegido, mis ángeles velaran por su seguridad” y agregó: “Buen viaje y recuerden que el conocimiento es vital para seguir evolucionando”.

Mientras, en la Tierra había ocurrido algo realmente extraordinario.

El color verde había vuelto a los campos y bosques.

Los animales, insectos y aves aparecieron en parejas.

Las maquinas de todo el mundo habían dejado de funcionar.

Y en un lugar muy remoto de la Antártida, una mujer había dado a Luz a un niño, bellísimo, rodeado de un halo de luz, un cúmulo de estrellas encima, en el Cielo, además de seres alados en su derredor.

Y en todo el planeta, en cada rincón del mismo se escucharon las siguientes palabras:

“SI VOSOTROS EXISTEN, YO TAMBIEN”

“EL UNIVERSO ES PARA UDS. DISFRUTENLO”

Y el silencio apareció en el planeta. Durante varios minutos, ningún ser humano emitió sonido.

Hasta que una dama muy anciana y memoriosa, comenzó a decir: “Padre nuestro, que estas…”

¿FIN…O NUEVO PRINCIPIO?

 

8 Comentarios
  1. ¡Buenísimo!, me ha maravillado la belleza de tu relato; el final sencillamente magnífico. Me recuerda en algunos aspectos a un relato que yo escribí sobre “la creación”, pero el tuyo, es genial, Richard.
    Un abrazo, y por supuesto, mi voto.

    • Estimada Cenicienta.
      Muchas gracias por tus palabras, son muy importantes para mi.
      Y poder leer tu relato sobre “La creación” sería fantástico.
      Un beso

  2. ¡Miralo al Richard! se destapo con una historia sin precedentes, muy bueno amigo.
    El final está estupendo, acorde con la calidad del relato.
    Felicitaciones, un abrazo.

    • Estimado amigo.
      Muchas gracias por tus palabras.
      Y me produce un enorme placer que te halla gustado.
      Nuevamente gracias.
      Un gran abrazo.

  3. Muy buen relato, Richard, felicitaciones y voto.

  4. Ese Richard, que sorpresa tan agradable con tan lindo relato… y ese final, simplemente hermoso. Mi voto, y adelante, que no queda por falta de talento.
    Aunque, amigo, debes estar preparado para las críticas negativas, que, como en mi caso, casi me noquean… no sé por qué hay gente que trata de destruir y no de alentar, de impulsar a ser mejores.
    Mi voto.
    Voivar

    • Muchas gracias mi amigo. Como siempre tus comentarios son aguardados y muy valorados. Elogiosos y criticos. ¿Porque? Porque me importan, porque sé que lo harás en forma constructiva, porque siento que sos una persona de bien. Como todos los que amablemente me hacen llegar sus comentarios. Y es porque tenemos algo en comun, “AMAMOS ESCRIBIR VOLIVAR”. Y con esta convicción no será facil que un comentario, aislado, con mala leche como decimos en Buenos Aires, nos quite la alegría de hacerlo. No pueden.
      Un gran abrazo.

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