24:00 Se me ha diagnosticado que me quedan solamente 24 horas de vida, entristezco; pienso que todavía tengo muchas cosas por hacer y sueños por realizar; que ese dictamen médico, que me pesa como una sentencia mortal, marcado por el duro y penoso andar hacia un cadalso, en el cual me espera inexorable e impaciente el verdugo, quien deberá cumplir la misión de ahogar con su hacha peligrosamente afilada, mi último hálito de vida.
23:00 No haber medido nunca mis excesos en la vida, no me hace merecedor de esta pena; solo vivía y sentía que así debía ser mi vida, bien vivida, amando a la mujer hasta hacer explotar las nebulosas de mi conciencia. Ahora debo ir de prisa y tratar, en el poco tiempo que me queda, saldar las cuestiones pendientes.
22:00 Tengo en el escritorio, viejos bocetos de una obra no realizada, amarillos apuntes de proyectos, que terminaron siempre en obras inconclusas. Debo ordenarlos en mi mente y tratar de concluir uno.
21:00 No quiero descansar, ni dormir, ahora debo amar a las mujeres que no amé, aquellas a las que ame a medias o simplemente las que nunca me quisieron.
20:00 Debo recoger poca ropa y con ella hacer maletas y visitar los sitios donde nunca estuve, conocer los rostros que nunca vi, ni siquiera en los más bellos o monstruosos sueños.
19:00 Veo la barrica de vino y quiero tragarla todo de un envión hasta perder el sentido; ya mi sentencia está escrita, qué más da ahora mismo naufragar en el alcohol y sentir su vaho adormecer mi razón.
18:00 Bajo los efectos del sopor etílico, escribo poemas, versos lanzados al aire, donde hablo del amor, esa palabra tormentosa que nos hace débiles, que lacera nuestro corazón, que saca lo más luminoso y también lo más oscuro de nosotros.
17:00 Subo a la cima de una montaña y aspiro el aire puro, que quizás sea la última vez que lo haga. Desde allí diviso la ciudad, que me vio nacer y que ahora espera apacible mi ocaso.
16:00 Me traslado en extraña meditación al Himalaya, cubro la cumbre en sereno vuelo, busco los últimos momentos de paz, dentro de tanta ansiedad; viendo que el reloj no detiene sus agujas y que la hora final llegará sin demora.
15:00 Le digo a mi amada cuanto la quiero, cuanto la amo, cuanto la extraño.
14:00 Me disculpo por mis errores, por el daño hecho, por el dolor inflingido.
13:00 Siento hambre, ahora quiero comer todo lo mi salud me prohibió, que si el colesterol, que si los triglicéridos, que si el corazón, que si el estomago. Ahora es el momento.
12:00 Me detengo, mediodía, es la hora de sopesarlo todo, me quedan solamente 12 horas para llevarlo todo a cabo.
11:00 Me alisto para tomar un vuelo a Italia, quiero conocer la cuna del arte. Quiero conocer la obra de Miguel Ángel, de Leonardo y ver de cerca a los grandes escultores y arquitectos italianos del renacimiento.
10:00 Voy completando la obra inacabada, aquella que ha reposado por años, que ha acumulado polvo, que ahora brilla con un colorido que ilumina su antigua oscuridad.
09:00 Me siento cansado; aún así debo amarla, como póstumo homenaje a un amor inmortal, que debe dejar la semilla que se esparcirá en un mundo que no veré.
08:00 El corazón se acelera, cada latido es un segundo que se resta al reloj de mi destino. Ansiedad por el tiempo, por las cosas que me quedan.
07:00 Visito a Roma y a Florencia, desde aquí miro y admiro las grandes obras de arte, ahora pienso que valió la pena morir después de conocer estas bellezas del mundo.
06:00 Un agudo dolor en el pecho prolonga mi agonía, el éxtasis llega en un momento sublime, el renacer en el morir, las ultimas llamas de un volcán en erupción.
05:00 Observo la obra concluida y me admiro de lo hecho, me digo que si puedo, que las horas vertidas en estudios, no han sido horas perdidas; ahora queda la obra para la posteridad y la admiración de los mortales.
04:00 Tengo sueño y no debo dormir, escribo apuntes a mi hijo; para que los lea cuando yo marche.
03:00 Llamo a los amigos a esta insólita hora para despedirme.
02:00 Dejo una carta a mis familiares, donde me despido y les reitero mi amor.
01:00 Los parpados me pesan, el sueño me vence.
00:00 El reloj me despierta con su alarma gritona que me dice que debo levantarme.
Despierto de la resaca de la noche anterior, que ha dejado mi cuerpo inerte por un espacio de tiempo, de la pesadilla recurrente, sólo recuerdo que otra vez más he sido salvado de la condena, que el verdugo tendrá que esperar otro momento para darle uso a su hacha, que aun nueva, conserva su etiqueta.
Ya bien despierto, recuerdo que debo finalizar las cosas inconclusas, que debo darle punto final y verlas acabadas de una vez por todas.



Buen relato, saludos.
Gracias Nanky
Hegoz, gratamente me tuviste en suspenso, y eso sólo lo hacen los buenos escritores.
Volivar
Gracias Volivar, has estado un poco alejado de estas paginas. Espero que estén bien las cosas por allá.
Hegoz, en mi narración El Empleado, te explico algo de lo que me pasó, es decir, que pasó la tormenta que mecía mi casa hasta los cimientos. Es decir, que mi esposa se ha mojorado, está en recuperción, es verdad, pero el peligro pasó.
Te agradezco tu solidaridad, y aquí estoy, poniendome al tanto de lo que se ha publicado en Falsaria, y cuando encontré tus fabulosa narración 24 Horas, me dio tremendo gusto al saber que tú era el autor, y que tenía gran calidad literaria.
Atentamente
Gracias por todo mi amigo Hegoz.
Volivr.
Gracias por tus bondadosos comentarios !!!