Abdel Samad: el sirviente del eterno
14 de Diciembre, 2011 0
0
     
Imprimir
Agrandar Tipografía
Las-mil-y-una-nochesHome

Sus ojos estallaron en la pantalla, lo que acababa de leer no podía ser cierto, estaba aturdido, asombrado, era un hombre arrasado, pero estaba feliz.

Repasó mentalmente los números y los anotó en su computador personal, no había error, los neutrinos viajan una distancia de 730 km. en 60 nanosegundos menos que la velocidad de la luz, se dibujaron en su mente cientos de fórmulas e hipótesis, se sintió desequilibrado.

Buscó consuelo en la opinión de sus colegas, sin embargo todos estaban tan felices por el descubrimiento, que nadie reparó en lo que estaba sucediendo, habían sido muchos años de estudio y también de esfuerzo por comprender cabalmente a A. Einstein y sus teorías, sin embargo en este momento y sin más, todo ello, fue arrojado por la borda.

Apenas transcurrieron quince minutos y se encendió la pantalla de tele-conferencias, estaban todos conectados desde sus computadoras, hasta Stephen Hawking con su voz metálica, luego de un largo conciliábulo al que no pudo prestar su total atención, se les solicito a los científicos integrantes del proyecto que mantuviesen prudencia a la hora de hacer público el descubrimiento, la ruptura del paradigma instaurado por la teoría de la relatividad, podría generar acontecimientos insospechados.

Su mente estaba algo alterada, no podía hacer otra cosa que pensar e imaginar.

Los días que siguieron al descubrimiento fueron realmente de un ritmo febril y trasnochado, se internó en su oficina y no paró de trabajar.

Al tercer día y luego de intentar llamar su atención por todos los medios, Bob Stingler “ el golden boy de la Universidad de Oxford”, tomó a Glenn Morson por sus hombros y lo sacudió firmemente a lo largo de diez minutos, Glenn lo miró y se enfocó en él.

Ey, amigo que te sucede, me estás asustando- gritó Bob

Glenn miró a su jefe, intentó explicarle todo, pero Bob no podía escucharlo.

Bob tomó su teléfono y ordenó- que envíen al Dr. Adams, Glenn no se encuentra nada bien y que sea urgente, se escuchó por el auricular una voz preocupada consultar, Qué pasó, Bob?

Te dije urgente, imbécil – dijo Bob

Bob pensó, cómo ese marica podía ser su asistente?, y cómo él había aceptado la sugerencia del comité para admitirlo?

El joven, al teléfono, provenía de una Universidad del Tercer Mundo, había obtenido su diploma en física con honores, pero según Bob, no era capaz de cumplir una simple orden sin cuestionarlo.

Bob, volvió la vista sobre Glenn, que lo seguía mirando con ojos muertos, y sintió curiosidad, lo movió junto con su sillón del escritorio, y comenzó a hurgar en su computadora y anotaciones, si bien Bob, era un físico brillantísimo, los desarrollos matemáticos de Glenn eran lo suficientemente complejos como para seguirlos e interpretarlos velozmente, guardó los archivos y se los envió por mail a su casilla, miró a Glenn, y vió que su mandíbula también estaba desencajada, se tomó diez segundos para meditar y luego borró los archivos del computador de su empleado.

Siguió observando y encontró, que en algún momento Glenn, había dejado de usar el computador y se había puesto a escribir, el resultado estaba volcado en palabras, ya no en símbolos matemáticos, al principio descifrables como “la velocidad de la luz no es una constante, entonces si la velocidad de la luz no es una constante, las dimensiones no son cuatro, y si las dimensiones no son cuatro…….a t$ r© o& b% ,” luego se había transformado todo en ininteligible, letras unidas sin sentido y algunos dibujos, que Bob consideró patéticos, se asemejaban a dos conjuntos unidos, pero dos conjuntos sin límite, no comprendió jamás como esos garabatos hubiesen podido sugerirle algo semejante, entonces tomó el papel y lo arrojó al cesto de la basura.

Se escuchó el intentó vano del Dr. Adams por abrir la puerta, Bob minutos antes la había cerrado, y se dirigió raudo para abrirla.

Que pasó, Bob – Dijo el Dr. Adams

No lo sé John, me informaron que hace dos días que no se mueve de la oficina, no bebió agua, ni comió y no responde- dijo Bob

El Dr. John Adams examinó a Glenn exhaustivamente, comprobó que sus reflejos eran nulos, no respondía a los estímulos visuales ni auditivos, su pulso era sumamente débil pero acompasado al igual que su respiración.

El joven Abdel Samad se coló entre unos pocos curiosos que habían obstaculizado la entrada de la oficina, apenas lo detectó Bob vociferó, esto no es una reunión social, diríjanse a sus puestos de trabajo.

Por favor, es un amigo –dijo Abdel Samad.

Bob pensó, éste árabe y Glenn deben ser amantes, los dos tenían pinta de maricones….

Si no abandonas la oficina estás despedido-dijo Bob

Abdel Samad permaneció en su lugar y preguntó al Dr. Adams si podía ayudar en algo.

No gracias, -contestó John y pensó como un energúmeno como Bob, pudo haber sido designado para reemplazar a Stephen Hawking, en la dirección del proyecto.

En ese momento Glenn, movió los labios, realizó un gran esfuerzo para volver, fue como volver a entrar al útero materno y pronunció en lenguaje humano “El tiempo, no existe, es una invención humana”, y sus ojos se volvieron a morir.

El doctor Adams, intentó vanamente volverlo a la conciencia.

Bob trató de recordar los desarrollos matemáticos de Glenn, que él había transmitido a su casilla de correo electrónico.

Abdel Samad recordó los cuentos persas que le contaba su bisabuelo, del cual saco su nombre.

Llegó una ambulancia, que cargo con el cuerpo de Glenn, para llevarlo a un Hospital…..

Pasado un tiempo el Dr. Adams siguió trabajando como médico a cargo, en el proyecto.

Bob presentó a la Sociedad Científica Mundial una Teoría que le dió fama y reconocimiento inmediato, llegando a ser considerado la mente mas brillante de la humanidad, aunque son muy pocos quienes pueden comprender sus enunciados teóricos.

Abdel Samad fue despedido del proyecto y se dice volvió a Irán, en busca de algo que seguramente encontrará algún día.

Glenn Morson se encuentra internado en un neuropsiquiátrico, su humanidad está arrasada, pero Glenn, es un hombre feliz, es un hombre sin tiempo.-

Deja un comentario