Al desayunar
8 de Febrero, 2012 4
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Me ha vuelto a suceder, en el mismo instante en que la miel se deslizaba hacia la taza de leche por la mañana. Se ha repetido el mismo síntoma; una poderosa tenaza como dos manos de piedra, oprimiéndome el cuello y a la vez, ese monótono tic tac golpeándome las sienes. Igual que en el salón de la Diputación, cuando le concedieron a Julián ese accésit tan merecido pero tan corto. Cardiopatía compatible, o eso por lo menos, es lo que escribió en mi historial la doctora que me atendió de urgencias. Como dice mi amigo Luis, ¿compatible con qué? Son unas palpitaciones rápidas, como si en lugar de levantarme de la cama hubiera corrido horas enteras sin parar. También me ha mojado la espalda un sudor verde, de camaleón viejo que apenas puede definir sus colores, un sudor nauseabundo, como si mi cuerpo fuese un barco encallado, pudriéndose entre sargazos.

Quizá es que no digerí bien la verdura de la noche, o también puede ser que mi cuerpo se este vengando de comer únicamente vegetales.

Tendré que meterme en el baño para librarme de este hedor que todo lo impregna, que me marea.

Es tan agradable ducharse y sentir como corre el agua por el cuerpo, como las escamas de mi vientre la retienen para conservar su humedad. Pero al secarme, al frotarme el cuerpo con la toalla, la piel adquiere una pigmentación amarilla, como la nicotina que tiene tío Manuel entre los dedos, de fumar esos apestosos Peninsulares.

 

Estoy asustado, me vuelvo a meter en la ducha y al abrir el grifo el agua se torna roja.

Tal vez el vecino, como de costumbre, habrá matado a su gato y lo ha metido en el depósito. Es un canalla, de dónde sacará tantos gatos, tiene que tener una trampa en la buhardilla para cazarlos y luego putearme con sus cadáveres. Total, sólo por dejar la bicicleta en la escalera. Tendré que hablar seriamente con él y meterle miedo en el cuerpo con lo del manicomio.

 

Es ya muy tarde, son las nueve menos cuarto y todavía estoy sin vestir. Menudo rapapolvo me va a echar hoy el jefe. He agotado todas las excusas plausibles que existen. He matado más familiares que el sida y el cáncer juntos y no me queda más camino que decirle la verdad, contarle lo del gato y el vecino tarado.

Y este condenado color amarillo sin desaparecer, le preguntaré a Mari con qué ha lavado las toallas, quizá solamente sea el suavizante.

Qué rabia, ahora échate la bicicleta al hombro y baja cuatro pisos. Menos mal que no la tengo que subir. Creo que la dejaré hoy arriba. Parece que va a llover, el segundo párpado se me agarrota en un rictus de mirada acuosa. Otra vez se me ha quedado fría la leche y tengo un sabor a moscas en la boca; qué libro me llevaría hoy a la tienda. Ojalá venga Fernando, tengo que contarle lo que me sucedió el sábado al atender a una clienta. Espero que no me pase como con el de García Márquez, ese libro es para leerlo en casa. Me llevare uno de “Varguitas” La tía Julia o La guerra del fin del mundo. Por qué tendré tanto frío después de la ducha. Hoy no iré a entrenar, estoy muy cansado con lo del cambio de piel. Maldita sea, otra vez las dichosas palpitaciones.

 

Después de todo, como hoy lloverá, va a estar el suelo embarrado, será mejor que me vuelva a acostar, me encuentro mal y estas palpitaciones me ponen muy nervioso. Además, con este color amarillo se me asustarían las ventas. Por qué tendré que cambiar de piel en la primavera. Qué mala suerte, si tuviera teléfono podría llamar al jefe y darle cualquier excusa.

 

De nuevo este sabor a insectos en la boca, si no fuera por mi vecino podría quitarme con agua este maldito olor. Pero ahora que recuerdo, el sólo viene al mediodía, podría esperarlo agazapado en el rellano de la escalera y….. No eso me produciría más palpitaciones y un horrible escozor en la garganta. Igual que cuando le mordí a Delia en el hombro, menudo jaleo se montó en la escalera y en todo el vecindario, no hacia mas que gritarme ¡bicho asqueroso!.

¡Vaya!, otra vez se me a hecho tarde, son la nueve y yo todavía sin despertarme.

4 Comentarios
  1. que metamorfosis compañero!!!, saludos y gracias por compartir.

  2. Gran texto!!
    Esos pensamientos interiores…
    Inquietante.
    Bss,

    R

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