¿Qué esperamos agrupados en la plaza?
Hoy llegan los bárbaros.
KONSTANTINOS KAVAFIS
El curso de los siglos había dibujado el hambre en sus rostros, como una cruel arquitectura del cielo; imploraban que el castigo se apaciguara en la extensa tierra desierta que se multiplicaba legua tras legua. Al oriente el desierto al norte el desierto y por todos lados el desierto; no un desierto que conocemos como desierto pero al fin y al cabo el desierto. Solo les quedabas la dignidad lo mas preciado que a esa altura ya no lo era, la plaza desolada aguarda el ultimo suspiro del aire que se ha condensado en un sopor intolerante, los agolpados esperaban impaciente, ¿a quien esperan? No se sabe pero esperan con la obscura esperanza que desempolvaban hora tras horas tras el asfixiante sol del mediodía.
¿a quien esperamos? – dijo el niño y el adulto le señaló el horizonte diciendo –tranquilo que ya vienen, ya casi es hora, ya casi están aquí, solo esperemos un poco. ¿a quien? Insistió el niño que en sus ojos se dibujaba un río despeñado, seco y ya sin lágrimas. No preguntes mas – persistió el adulto – ya vienen.
El vapor lejano de la carretera dibujaba unas borrosas figuras que se divisaban a lo lejos, no eran borrosas figuras sino lujosos carros quizás o la ilusión de un espejismo, todos los presentes lamidos por la muerte inexorable, pálidos y domados por el silencio empezaron a danzar de emoción con el último aliento de desganos que les quedaba y gritaban con el impulso de la ultima saliva guardada en sus gargantas. Y el niño irrumpió la alegría con mas preguntas ¿y quienes son ellos? Y el adulto le respondió –son los barbaros por fin ya están aquí. ¿Cómo los conocimos? – Pregunto el niño y el impaciente adulto respondió – un día llegaron nos dijeron que si queríamos civilización o atraso y nosotros apostamos por la primera. ¿y ellos nos van a quitar el hambre?- dijo el niño. Así debe ser- replico el acompañante adulto. ¿y debemos darles la gracias? –insistió el niño. No preguntes mas – suplico el adulto – ojala que esta vez si se queden mas tiempo en este viejo pueblo abandonado de la mano de Dios. ¿Padre por que dices esas palabras? – extrañado pregunto el niño. La penúltima vez – respondió el adulto- empeñamos el bosque y los barbaros lo talaron y como recompensa nos trajeron televisores, celulares, electrodomésticos y otras argucias.
La vez pasada empeñamos el rio y lo desviaron hasta secarse y mira lo que ahora conoces una calle honda llena de piedras, como si fuera poco ese cadáver que un día fue un río lo llenaron de basura pero eso no fue todo se llevaron los cultivos, se lo llevaron todo y no nos dejaron ni siquiera las semillas y nos dijeron ¿para que quieren semillas sino tienen río? pero como compensa nos regalaron el internet banda ancha, canales HD y video juegos, pero ahora estamos arrepentidos, nos morimos de hambre y suplicamos que nos devuelva el bosque, el rio y las semillas para sembrar la tierra.
A la distancia las vagas ilusiones de unas siluetas que se divisaron a lo lejos fueron lentamente desapareciendo y el adulto dijo – ¡no puede ser! ¡no puede ser! esta vez tampoco se quedaron, seguro que fue un fugaz espejismo.



DEBO CORREGIR EL RELATO POR FAVOR PIDO QUE ME LO VUELVAN A COLGAR PERO UNA VEZ LO TENGA LISTO
Se te perdonan algunos errores que tienes en el relato, pero imagino que por eso deseas que lo vuelvan a subir con su debida corrección. A parte de lo comentado, me ha gustado lo que escribiste, es reflexivo, el hombre en su afán de tecnología, está destruyendo la naturaleza, y pronto, si no hacemos algo al respecto, viviremos en un gran desierto.
Muy bueno.
Tienes mi voto.