El silencio tenia un color transparente, los rayos de sol los sentía calentando sus manos y los adivinaba reflejándose en los muros y muebles de su casa. Jet estaba sentado en el suelo. Podía oír los sonidos que se filtraban a través de la ventana, la música de las hojas de los árboles al ser empujadas por el viento. El andar de la gente en las calles. El motor de una avioneta en el cielo un poco más allá del lago. Música de una casa contigua a la suya. Los aromas también llegaban hasta él; delicados perfumes de las flores en el jardín. El aroma de su casa, a papel de techos altos; Le daba una sensación de estar gravitando en el espacio vacío. Podía concentrarse y escuchar su propio corazón, sentir cada parte de sus cuerpo, seccionándola de las otras, sentirlas aisladas y a la vez sentir su dependencia en conjunto, en armonía. Muchas veces había sentido el corto circuito que había en sus ojos, siempre al recorrer su cuerpo el flujo de energía se interrumpía al llegar a sus ojos. Jet nació ciego, la luz no tenía más valor que, el que él imaginaba. Los colores y la forma de las cosas eran parte de un mundo que el había aprendido a imaginar. No iba al colegio, no salía a la calle si no era con sus padres, a veces los fines de semana, al centro comercial. Donde Jet se llenaba hasta hartarse de sonidos y aromas nuevos. Hablaba muy poco, por que podía comprender mejor las cosas tocándolas una comunicación más implícita, mas intima, las palabras no tenían tal poder, se quedaban cortas la mayoría de las veces para describir una cosa, un sonido, una sensación, un sentimiento. Solo la voz de su madre lo hechizaba y tenia una forma de hablar que era como tocar sus palabras. Cuando en las tardes le leía cuentos en el lago, se recostaba en su regazo y no existía otra cosa en el mundo más que la delicada voz de su madre. Estaba acostumbrado a quedarse solo en casa mientras sus padres trabajaban. Leía libros en Braille. Y su imaginación era un cohete propulsado a los confines inorgánicos de la realidad teñida hasta el infinito de fantasía. Armaba edificaciones completas con cubos de madera, con cartas y fichas de domino. El tiempo solo era el andar del segundero en el reloj, el día era calor, la noche era frío y la voz de sus padres.
El sábado seria su cumpleaños numero once, y le harían una fiesta a orillas del lago. No le gustaban los cumpleaños, todo mundo lo trataba como si fuera estúpido y eso lo molestaba tanto, cómo el murmullo ensordecedor de comentarios compadeciéndolo, no sabían que podía oír mucho más de lo que se imaginaban. Después de pedir su deseo y apagar las velas del pastel, se alejó a la orilla del lago con una enorme bola de plastilina. Comenzó a ablandarla apretándola en sus manos, podía sentir el dulce color azul aceitoso adhiriéndose a sus dedos. Un aroma a jabón de rosas, le hizo voltear a su costado—Hola…puedo sentarme?—Una delicada voz le sedujo su atención. Meneo su cabeza afirmativamente. Sintió en el aire las vibraciones de un cuerpo pequeño, casi como él. —Que haces?—Preguntó la pequeña niña, observando las manos de Jet.—Haré un barco.—Jet manipulaba hábilmente un trozo que había separado del resto, con su mirada perdida en los destellos del agua, que maximizaban sus hermosos ojos ámbar—Como te llamas?, yo me llamo Hebei…— ….Yo soy Jet!!—Es tú fiesta verdad?, hace un rato escuche tu nombre cuando te cantaban las mañanitas.—Si. Pero no me gustan las fiestas. —A mi tampoco…las odio. —Te gusta, hacer figuras de plastilina?, quieres intentar?— Jet le ofreció un trozo amorfo—Si, si quiero—Hebei se aparto un poco y tomó la plastilina con un pie—La tomaste con tu pie?—Dijo Jet con sorpresa.—Si, no haz visto?… no tengo brazos!!—Yo no puedo ver.—Ehh!!, ….eres ciego?.—Si. Desde que nací…—Yo también nací así, sin brazos…mis pies son, como mis manos, puedo escribir y dibujar y hacer casi todo….oye Jet…tienes unos ojos hermosos—Pero no sirven para nada.—Pues nadie creería que no vez.—Pues nadie creería que no tienes brazos—No. Todo mundo se da cuenta y me tratan como si fuera a romperme, y eso me molesta, no hay casi nada que no pueda hacer, por…—Es que la gente tiene ojos pero no ven, en realidad solo miran, pero no ven la verdad de las cosas. —Tu crees?—Estoy seguro, mis ojos se pierden y hago bizcos…he escuchado eso en murmullo a veces, no creo sean tan bonitos como dices. Yo veo con mis manos, es raro sabes, para mi tu eres ciega—Si, es raro…tus ojos, tienen mucho brillo, lo sabias. —No…nunca me lo habían dicho…gracias…—Jet, sintió algo muy tibio que le recorría, la piel y se sumergía a través de sus poros y se fundía con su corriente sanguínea llenándole de una sensación que le aceleraba el corazón y sintió como si de pronto no hubiera comido por años y tuviera un gigantesco vacío en la panza. –Tú hueles muy rico…—En serio?—Si, hueles a rosas, a una tarde de verano, a viento que entra del jardín.—Gracias Jet…ya me tengo que ir. Donde vives?—Aquí casi frente de donde estamos en el numero 28.—Muy bien vivimos cerca, quieres que seamos amigos?—Si, claro.—Bien vendré a verte el sábado que entra, quieres?—Si, te estaré esperando… Adiós. —Hasta luego. —Hebei, se levanto sin esfuerzo, y pronto sus pasos en la hierba se perdieron en el remolino de voces que venían de la carpa donde celebraban su cumpleaños sin a penas notar que él no formaba parte de ella.
La semana había transcurrido muy lentamente, como si los engranajes del tiempo se hubieran oxidado de pronto y tardaran horas en caer en el segundo siguiente. Había una nueva imagen que Jet, imaginaba todo el tiempo “Hebei”, la imaginaba ágil, fresca, de ojos grandes y sonrisa de cristal. Su voz era como un rayo de sol, que le calentaba por dentro. Sus pasos eran ligeros y suaves. Le había platicado a su madre que tendría visita, y una extraña emoción le sudaba sus palabras. Su madre se puso tan feliz como él, y le prometió hacer rico de comer, su platillo favorito. La mañana del sábado fue un tormento de espera, no sabia por que ansiaba tanto que Hebei llegase, nunca había sentido eso por nada ni nadie. Se había entretenido escombrando su cuarto, poniendo todas las fichas y piezas para armar en su caja, había acomodado sus libros en su pequeño librero. Poco antes de medio día, tocaron el timbre, oyó a su madre platicando con alguien, después abriendo la puerta de la calle—Si no se preocupe, estarán bien, cuando ella me diga la llevare a su casa. Hasta luego. —Su madre cerró de nuevo. Oía sus pasos acercándose acompañados de los pasos felinos de Hebei. Su corazón se detuvo para jalar aire. —Hola Jet—Gritó Hebei al descubrirlo al pie de la escalera. —Hola….como estas?—Bien, gracias.—Jet vayan a jugar a tu cuarto, yo les llamare cuando este lista la comida—Dijo su madre—Subamos.—Dijo Jet, con la mirada exactamente en los ojos de ella, como si de verdad pudiera verle. –Te sigo—El aroma de Hebei, le llenaba los pulmones y el corazón. —Woow, que de cosas tienes—El cuarto de Jet, tenia muchos cubos de madera y plástico de todos tamaños y formas, naipes viejos, fichas de domino, fichas con el alfabeto en braille, palitos de paleta, ábacos, dados, rompecabezas. Los muros estaban pintados de blanco, su cama a ras de piso, un pequeño librero de madera, con figuras geométricas y puntos, que Jet había tallado alguna vez y un espejo tamaño natural detrás de la puerta, donde no se había visto reflejado nunca. —Sabes leer?—Hebei tomo un libro y con sus delicados pies acaricio cada hoja—Estos puntos son letras verdad?—Si…quieres que te enseñe?—Si, si me gustaría.—Jet sacó unas de sus fichas, hasta que encontró las que buscaba. Las acomodo en el piso. —Toca estas— Hebei acaricio cada ficha, sintiendo cada punto. —Esta es la “hache”, esta la “e”, la “b”, la “e” de nuevo y la “y” griega, la “jota”, la “e”, y la “te”—Sabías que la letra que mas se ocupa del alfabeto es la E. —No, no lo sabía. Pero mi nombre se escribe con la “i” latina, como es la “i”, yo la busco—Jet dibujo dos puntos en el suelo. —Bien. —Hebei desechaba las fichas a los lados con elegancia, pronto encontró la ficha y la coloco en su lugar y la ficha equivocada la coloco entre su nombre y el de Jet. —Ve si quedó bien…. eh!! lo siento, no quise ser grosera…yo…—No te preocupes se que no ha sido, con mala intención, las groserías son mas pesadas al decirlas, como si el aire fuera gordo, así es como se cuando alguien esta molesto aun si finge una sonrisa, por que la sonrisa también emana aire gordo. —Jet leyó y una sonrisa se dibujo en sus labios. —Hebei y Jet….oye suena bien—Si. Me gusta…como se ven y se tocan nuestros nombres…–Ambos rieron con ganas, en una complicidad de ironía muy fina.
Armaron frases, groserías, nombres, castillos, una granja con animalitos de plastilina en corrales de palitos de madera. Jugaban como no lo había echo nunca, sus limitaciones no eran importantes, no había miradas de repulsión o sorpresa. Hebei se sentía cómoda como con nunca nadie, y le gustaba observar a Jet y se admiraba de su habilidad para manipular las cosas y como con el simple peso sabia que carta tenia en sus manos o que libro. Y las figuras de plastilina eran casi perfectas, como si de verdad pudiera ver. Jet también estaba feliz, le fascinaba la facilidad de Hebei para reír, para aprender. Le sorprendía como podía hacer cualquier cosa con sus pies en segundos. Las primeras horas de la tarde se habían escurrido por un orificio oculto del tiempo. Su madre había subido para decirles que la comida estaba lista. Bajaron riendo las escaleras. —Lávense las manos—Dijo su madre desde la cocina. Instantáneamente se dio cuenta de su error. –Discúlpame querida, es la costumbre. –No se preocupe señora estoy acostumbrada—Eso no la consoló, estúpida se dijo a si misma—Si me hace favor con un recipiente con agua en su baño, es todo lo que necesito. —Si linda, de verdad discúlpame. —Madre te ha dicho que no te preocupes. —Dijo Jet, un poco tenso—Se sentaron a la mesa. Dieron gracias a Dios. Hebei tomo el tenedor con una habilidad increíble y una elasticidad sorprendente para llevarlo a su boca. La tensión desapareció y su madre se sumió en un interrogatorio sutil y suave de datos personales a Hebei. Jet comió aprisa para escapar de ahí, Hebei se unió a la carrera y pronto dejaron a la señora aun comiendo guisado en la mesa. –Disculpa a mi madre, la verdad es que nadie había venido a jugar conmigo nunca, pero no lo ha hecho con mala intención. —Lo se, me a caído muy bien, ya se acostumbrara…esta bien Jet yo estoy muy feliz, tenia mucho tiempo que no me lo pasaba tan bien. —Que quieres hacer ahora?—Mmmmmmmm ya se, ven ponte frente a la puerta, ahí detente.—Hebei se coloco delante de él, eran de la misma estatura, el aroma de su cabello en su rostro, era una probada de cielo—Coloca tus brazos hacia adelante como si fueran los míos, y mis ojos fueran los tuyos.—La imagen que el espejo les devolvía era de una sola persona completa.—Bien mueve tus brazos. Jet movió los brazos en formas chistosas, como egipcio, como malabarista o contorsionista se cruzaba los brazos y Hebei hacia caras que concordaran con sus movimientos, ambos reían a granel. Jet la peinó, tocó su nariz, su boca, sus ojos. El espejo le devolvía los movimientos como si de verdad fuera Hebei quien lo hacía, en coordinación perfecta. Hebei se dio vuelta, se perdió en esos ojos hermosos que no podían verla. Jet sintió el dulce néctar del aliento de Hebei, muy cerca. Se besaron, la textura de sus labios era como el pétalo de una rosa con gotitas de roció, su lengua era un oasis en medio de días bajo el sol frío, su sabor era la fruta mas dulce que hubiese probado jamás. La abrazó y sintió su cabello y respiró de él y sus corazones chocaban como si uno quisiera pasarse al pecho del otro. No había diferencias en sus corazones, tenían el alma completa y eso era lo único que se necesitaba para amarse. Sin ver encontró las manos del corazón, sin poder abrazar había amarrado su alma en un abrazo que no se rompería nunca. Estaban frente a su destino y la vida apenas comenzaba….
Osorio…….



Me gusta leerte , tus palabras tienen muchos sentimientos.
Un beso y mi voto
Bordaste una historia intensa, con hilos de emociones maravillosas que descuelgan de tu alma enamorada del Sol…Felicitaciones,tienes mi voto y mi corazón de caramelo partido en dos.( eso se leyó muy macabro,bueno es mejor a dejarte mis ojos y te hagas un collar con ellos jajaja.) Que tengas un día fregón y todo te salga genial.
Osorio: en verdad que es un relato en el que expresas muchas emociones lindas; tienes capacidad para escribir con fluidez; pero una cosa te demerita un poco: las fallas ortográficas, amigo.
Si le pusieras más atención a los acentos, especialmente (y a alguna que otra letra que no va, como ver, en “vez”, que es “ves”).
En realidad eres buen escritor, porque un buen escritor es el que expresa belleza, esa belleza no subjetiva, sino objetiva, es decir, reconocida por los demás, especialmente si son expertos en las bellas letras (Musa Peregrina, para ponerte un ejemplo).
Lo que te falta es tan sencillo, tan simple que basta un pequeño análisis a lo escrito y corregir; muchos opinan que si la computadora no corrige, no tenemos errores, pero, amigo, la computadora no es inteligente, no es capaz de formular una oración gramatical.
Mi voto
Volivar (Jorge Martínez, Sahuayo, Michoacán, México
Gracias Marazul por su visita y comentario….saludos.
Musa gracias ese collar lo traigo siempre colgado del corazón…..gracias…..TQM.
Gracias Volivar por su comentario, así es una computadora no puede expresar sentimientos por lo que los errores que comenta son míos. Esa letra se me escapo y quizá unos acentos; conozco mis propias limitaciones y trabajo en ellas. para mi un texto es mucho mas que puntos y comas es lo que me hacen sentir al momento de leer, puede haber cientos de textos bien escritos pero totalmente carentes de emoción, mensaje o fondo por lo que son letras sin vida. Hay grandes libros con errores de continuidad y sin embargo siguen siendo grandes libros, a pesar de contar con gente encargada a corregir y editar. Yo estoy aprendiendo y me gusta por que lo disfruto aun con la bola de faltas que tenga…..gracias….Osorio. Josue R. Osorio….Mexico D.F.