Andrés descendió a los infiernos
11 de Abril, 2012 2
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En agosto del año 2007 en una estación de metro desierta y fuera de servicio, mientras una balacera abatía a cientos de civiles en la superficie de la ciudad. Andrés el activador de bombas del Comando 16 de Batalla por tierra, con la frente perlada de sudor y las manos fuertemente controladas, intentaba activar una Bomba Tipo H4P6 en el vagón A-23 del sistema de trenes de Ciudad Capital.

Andrés, en el vagón de tren escuchó como sus compañeros desbloqueaban las salidas de la estación, incapaz de descifrar que ocurría; activó la bomba con sólo dos minutos para salir del vagón. El Coronel Martínez se acercó a la puerta del vagón con el rostro rojo y le gritó “Andrés, no actives la bomba. Las salidas están bloqueadas”. Los ojos de Andrés se llenaron de un horror mezclado con felicidad, como el sabor indescriptible de vinagre con miel; por un lado la inminente explosión que les cobraría la vida y por otro su padre no le había llamado Andrés en los tres años que llevaban juntos en el Comando.

Sin manera de salir de la estación y con el miedo recorriendo las venas de cada uno de los cadetes y soldados. Los dieciséis componentes del Comando 16 de Batalla por tierra, se arrimaron al punto más alejado de la bomba mientras el sonido del cronómetro los acosaba como una aguja clavándoseles en el cráneo (bip, bip, bip). Andrés corrió dentro del vagón y abrazó la bomba contra su pecho, el conteo llego a su fin (bip, bip…) y nada fue posible salvar. Todos y cada uno de los componentes del batallón murieron cercenados por fragmentos de latón, trozos de concreto desprendido de las fundaciones de la estructura del tren o simplemente desesperados del miedo. El Coronel Martínez por su parte murió con su arma reglamentaria en la boca.

2 Comentarios
  1. Muy buen relato. Saludos.

  2. ¿Alguna recomendación de parte del equipo revisor?

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