¡Hola! Al abrir mis sobres descubriste a quien no sabe doblar las hojas. Una percepción implica mil riquezas, como la cantidad de combinaciones
de colores si uno entrecierra los ojos contra el sol, o mira el barrio por la tarde. Es esta mutilación del Texto Sagrado lo que me deja en evidencia, y lo
que siendo envoltura es parte del mensaje: la saliva dispersa, el manoteado cierre, la caricia del uso que doblan las esquinas. Llega octubre, se define el
año; el plagio explícito es tributo a “Siempre llega setiembre”.
Dijiste mi nombre, y ahora tengo problemas. Me denuncian los vecinos por los ruidos de papeles arrugados y por las lámparas que quemo por docenas de noches desvelado;
mis carteros se retoban a los jueces porque entienden justa causa ser yo por un día, participando del rito y de ser mis máscaras; los médicos psiquiatras se reúnen en congresos en todas partes para rescatarme del desquicio; la Sociedad Protectora de Animales que defiende al calamar de la extinción me acusa por el exceso de tinta con que pinto tus pestañas; y los distribuidores de las librerías nacionales me intimaron a que devuelva mis toneladas de papel a la circulación, porque hay más recesión papelera que económica. Pero aunque talen todos los árboles del mundo, jamás te quedarás sin sombra.
¿Sabrán estas vellosidades que me cubren, mis ojos malsanos, la boca incompleta, que se te ama? ¿Se habrán dado cuenta mis vecinos que te amo con toda mi red social literaria y con todos los clubes de anónimos que pelean el ascenso a tu categoría? ¡Y que incluyendo plagios y el tributo ortográfico, es la piel que me ensobro, la boca que estampillo y sed lo que te mando, cuando te devociono abierto de veranos, los dientes contra el viento, echándome a los ojos la bufanda de amarte!
El dilema de Maquiavelo decía: ¿es mejor ser amado o ser temido? ¡Lo mejor es ser tenido! Y aunque estés en otros brazos yo tengo tus ojos, tus fatigas, tus recuerdos, tus lagrimales, tus jaquecas y tus genitales en mi poder. Te poseo, más allá de las caricias que creés que no te doy, te poseo a través del salvaje erotismo ilustrado en mi escritorio, que recorre tu piel a través de tus nervios y te excita desde el fondo de tu experiencia. En algún lugar, controlo tus sinapsis y tu tiempo. Y si en algún momento te quedás muda, es porque yo estoy volcando en esta hoja lo que quisieras escuchar al oído.
Jamás te quedarás sin carta.



Siempre rindiéndole tributo al amor… y siempre distanciado de ella! Hermoso, Enroque. “Me denuncian los vecinos por los ruidos de papeles arrugados” me mató!!
Mi voto.
Enroque: Por allí me preguntaste que si estoy enamorado; te respondí que sí, que el amor me tiene loco, aunque no tanto como a ti, o, quien sabe. Ya te he manifestado que en esto de escribir con gran talento, te la sabes de todas todas. Enhorabuena. Y ni modo, a seguir deleitándonos, amigo. Felicidades.
Mi voto.
Volivar.
Che, estupendo, la saga promete. Yo a mi gusto la desviaría un poco, ya que metés a Maquiavelo, a un temido más que tenido, a un loco enfermo más que de amor, a un desquiciado en serio, más que metafórico, pero son gustos. Veo que sos un romántico, así que te dejo con este loco enamorado.
Abrazos, Per.