Me despido. Bajo la persiana porque la escritura es como la vida, un negocio con la necesidad de clientes; amigos; pareja; compañía. El vacío empobrece y quiebra el deseo. Porque la sonrisa duele cuando sólo es apariencia. Y con la edad, me pone mas ser antipático. Porque me hincha las pelotas tener que dibujarte una felicidad sin ápice de sentimiento. Porque sirvo cada semana, y cada vez son mas los invitados que desconozco si beben o marchan sin saludar; la utopía de pagar carcajea. Porque repetir impide sorprender. Porque la rutina de la penetración termina por matar la sorpresa. Porque follar sin respuesta te empuja a la masturbación. Porque el eco de las letras, que chillan solas en el escenario, acuchilla al escritor, y en la soledad del espectáculo, uno prefiere esconder que mostrar. Sin vuelta atrás. A joderse.
Artistas para inventar; para ser. Pero nadie regala duros a cuatro pesetas. Nadie regala. Ha llegado la hora de pagar.
Saborea cada letra como la felación que nadie te avisó. Traga cada frase sin coma, despacio…. Traga. Respira, relaja y disfruta. Después de follarte, hoy, cierro la puerta con llave y solo quedará el roto de las bragas como sucio recuerdo.
Jodido, pero aquí el que inventa, yo, firma el finiquito y cierra el grifo.
Demasiado trabajo gratuito, y nula recompensa. El balancín rompió mis rodillas. Duele y ya no juego. Soy sincero hasta el extremo, aunque desfiléis por el texto como si digirierais una mas de mis infinitas mentiras. Demasiadas verdades que nunca os habéis atrevido a aceptar. Cobardes… Ya sólo os queda la relectura. Y tal vez, con el tiempo, tampoco. Y copiar, dicen que ahora es delito.
El silencio es un escupitajo atroz sobre lo aburrido; O tal vez no se hizo la miel para la boca del asno. Vuestra indiferencia es una voz muda que ensordece mi conciencia. Os escucho y me repugnan las palabras bailando alrededor de vuestro único ombligo. Bla, bla, bla… El cerebro vacío de una ‘logse’ sin ‘egb’ gana adeptos, y yo, en ese Ring de tetas y barro me siento estúpido.
Odio lo predecible del ser humano. Odio el contacto. Aire para respirar cada uno lo nuestro, por favor. Me alimento de un deseo huraño cada vez más invencible. Soy socialmente exigente, y mi escritura crece contaminándose de mí. Harto, sin más palabras gratis para ti, simplemente, adiós.
Los sueños siempre tienen la luz del sol como enemigo.
Fotografía: Lydia Khmer



Tu antipatía es exquisita.
Un abrazo!!
Gracias, Carmen, pero hay mucha fachada sobre las letras. Mi ser humano es más blandito.
¡Vaya! ya me has hecho sentir culpable de… ¡no sé de qué!.
No eres culpable de nada. Y no era la intención. ¿La intención? Uuf… Releer… Gracias Taiku, por comentar y leer. ¡Un abrazo!
Excelente, rotundo sincero y sobre todo, escrito con gran pericia.
Gracias
Saludos!!
Gracias, Jesus. Un placer tenerte leyendo por aquí.