Recientemente he descubierto esta técnica que trato de explicar en este escrito. Una técnica que me está dando excelentes resultados en la consecución de mis sueños y que ahora deseo compartir contigo.
Una técnica sencilla que cuanto más estudio y analizo. Más aprendo de ella y mejores y más rápidos resultados me aporta aun siendo tan sencilla.
Quizás en esa sencillez resida la clave de su éxito.
Sin embargo, no sé porqué extraña razón, no consigo enfocar el tema en estas líneas de una manera más abstracta. Sólo me sale explicarlo de una forma sencilla, clara abierta y mediante un sencillo ejemplo. Quizás solo me salga plasmarlo así de sencillo porque así de sencillo es.
Voy a explicar la manera de soñar los deseos mediante el ejemplo de un sueño sencillo y fácil de hacer realidad, no por ello esta técnica queda exenta de funcionar con sueños mas difíciles y complejos, deseos alcanzables todos ellos.
Son las tres de la tarde, estoy trabajando y en mi mente un deseo toma forma. El sueño es salir a las ocho de la tarde e ir a disfrutar de un hermoso paseo por la playa y sentir mis desnudos pies acariciar por la orilla de un mar.
Lo imagino y decido que eso será lo que haga a la salida del trabajo.
En mi mente se forma la imagen de mi mismo sintiendo las sonrisas del mar acariciar mis pies. Puedo incluso oler la brisa que envuelve mi piel. Y a su vez, me imagino en ese momento recordando cuando eran las tres de la tarde y empecé a desearlo.
Por fin las agujas del reloj llegan al ansiado momento en el que señalan la hora de disfrutar. Las ocho de la tarde avisan que un sueño está a punto de hacerse realidad. Salgo disparado en busca de ese sueño que ya es real.
Así, al cabo de media hora, me veo desnudando mis pies para saborear la fina arena y su fría sensación. Estoy haciendo real mi sueño. Y me dio a mi mismo: “¡Qué maravilla un sueño hecho realidad en tan solo unas horas!”.
Y me doy cuenta de que la única diferencia entre la imagen del sueño en mi mente y la realidad que ahora se cernía bajo mis pies, son cinco horas y media.
Paseando por la playa me sumerjo en meditar lo ocurrido profundamente y llego a la conclusión de que ese tiempo, ahora es como si no hubiera existido. Solo cuenta que soñé estar aquí y se hizo real. La diferencia pues entre lo visualizado en mi mente y lo conseguido ha sido simplemente tiempo.
Así pues, entiendo que a la hora de soñar con mis deseos, debo hacerlo como si no existiera el tiempo, como si lo estuviera realizando en el mismo momento en el que lo estoy visualizando en mi mente, borrar ese tiempo que en realidad no existe.
Sueño con algo, y me imagino recordando cuando lo imaginé así, al imaginármelo ya lo sueño como real. Y cuando ese sueño se hace real, vuelvo a recordar cuando lo soñé y así, imaginando ese recuerdo que ahora es real, comprendo que el tiempo transcurrido no existe, que ya era real cuando lo soñé.
Analicemos la siguiente ecuación matemática: Sr=S+Tt, donde Sr=“Sueño realizado”, S=”Sueño”, y Tt=”Tiempo transcurrido”. Si de esa ecuación quiero despejar S para saber realmente qué es un sueño, me queda, Sr-Tt=S, es decir, que un sueño es la sueño realizado menos el Tiempo transcurrido, la propia ecuación me dice que si a mi sueño le quito el tiempo, tengo el sueño hecho realidad.
Elimino pues ese tiempo que la mayoría de las ocasiones pasamos pensando en que nuestro sueño “no puede ser
”, que “no se hará realidad”, invadidos por dudas, miedos y desánimos que muchas veces sólo nosotros creamos y que muchas lo crean un cúmulo de circunstancias que son obstáculos salvables.
Sin embargo, en esas cinco horas y media no tuve ninguna duda de que ese sueño se haría realidad, y por ello se hizo realidad.
Y paseando por la playa, recuerdo el momento que me hizo desear eso que ahora estaba realizando y pienso que esas cinco horas y media entre la imagen y la realidad solo estuvieron en mi reloj.
Ahora, cuando tengo un deseo, lo sueño proyectándolo al aire sabiendo que ya es real, sea un sueño sencillo como el del ejemplo en estas líneas descrito o uno mas complejo, elaborado y aparentemente más difícil de conseguir, pero igual de real, sin “t” en la ecuación.
Cierra los ojos, sueña y visualízate en el momento en que ya es real e imagínate en esa realidad recordando el momento que ahora es la realidad, esa visualización, “engaña” a tu mente para que no distinga entre si lo estas recordando o imaginando, y así no habrá tiempo que exista de diferencia.
Cuando el sueño sea real, cuando lo estés viviendo, haz lo mismo que imaginaste, recuerda cuando soñabas que recordabas que lo soñabas y así como lo imaginabas lo recuerdas ahora, entrando en ese circulo con el mismo punto de salida que meta, y así comprenderás que el tiempo no existe en el mundo de los sueños, y así entenderás que cualquier sueño es real.
“Un sueño es como un viaje, cierras los ojos y basta con saber donde se quiere llegar”.
Yo, ahora mismo, mientras escribo estas letras estoy imaginando que dentro de un tiempo que no existe tú estarás leyendo esto. ¡Ya es real!. ¿Ves como ese tiempo no existe?.



Me gustó mucho porque explicas algo que es muy díficil de explicar. Pero de hecho lo logras y ya sólo por eso muestras una gran capacidad literaria. En cuanto al consejo, creo que puede funcionar pero no siempre. Es decir en mi opinión, , nuestros deseos a veces contradicen nuestra voluntad.O a veces deseamos lo que nos conviene. o lo que es imposible realizar. De cualquier modo el texto es excelente porque incita múltiples reflexiones.
Hola, me gustó mucho el final de tu cuento. Es cierto, ¡el tiempo no existe!. Solo te recomendaría que cuidaras un poco la edición: redacción, errores de dedo y ortográficos (porque te quitan las ganas de seguir leyendo).