Aquella noche existían muchas cosas para sospechar su visita, tal vez la profundidad de lo oscuro, el viento que asediaba las copas de los árboles, tal vez el desagradable aroma a hospital.
Pocas cosas en la vida importan tanto como esperar la muerte. Es aquel segundo desconocido donde todo cambia, donde la inmensidad se arroja sobre uno, totalmente sobre uno, como esperando que en nuestra diminuta capacidad de asimilar las cosas podamos manejar semejante momento. Pero allí estaba, y tal vez era hora de enfrentarlo.
Miro al techo esperando una señal… nada. Miró hacia la ventana como buscando despedirse de las aves en libre vuelo, de la vida tal vez… solo un oscuro reflejo fue devuelto por el vidrio. Al girar lentamente la cabeza encontró a quien siempre había estado allí, aún en los peores momentos, como este. Su hermosa figura recostaba sobre el sillón lo conmovió, sintió unos deseos enormes de pararse y correr, literalmente correr, a darle un beso. Un sueño más entre tantos sueños imposibles de cumplir a esa altura.
De pronto algo llamó su atención desde la puerta, algo había estado observando toda aquella extraña situación desde el principio. Aquella puerta semi abierta no era más que una verdad a punto de suceder, tanto así que cuando comenzó a abrirse por completo sitió una especie de alivio, al fin y después de tanto tiempo podría descansar y dejar descansar a aquellos que velaron sus sueños, especialmente a ella que durante todo este tiempo había vivido por los dos. Una enorme figura oscura se desplazo hacia él, su imagen por sobre todas las cosas inspiraba una profunda y respetuosa calma, como la orilla de un lago durante un amanecer. Una recóndita voz rompió la calma del momento inundando el cuarto, llegando hasta lo profundo de su alma.
-Me has estado esperando y he venido, es hora de que me vaya y nunca me retiro con las manos vacías.
Nada extraño, nada inesperado, aquella situación había sido vivida una y otra vez desde que su cuerpo decidió abandonarlo en aquella horrible habitación.
-Tengo miedo, quiero saber que se siente, quiero estar preparado, quiero despedirme de ella para siempre, ¿puedes darme tan solo un momento?
Su débil voz apenas se hizo oír por sobre el viento que golpeaba el cristal.
-Deberías estar preparado, no es mi trabajo esperar o darte tiempo, ese tiempo lo has tenido desde el día en que la encostraste y nada puede cambiar lo que no hayas dicho hasta ahora. Ya no puedo demorarme.
Inútil buscar una respuesta, sus palabras enterraron cualquier indició de alma, nada había de humano en aquella figura más que la voz o el idioma.
-Por favor solo un instante, no estoy listo para dejarla ir. Es la vida para mí, no quiero separarme de su lado, no puedo siquiera hacerte sentir lo que pierdo al apartarme de ella. Por favor, mi derrota es segura, no pretendo escapar de este dolor, necesito solo un momento.
-No puedo, no insistas, existe otra vida que te está esperando, mientras más rápido se consuma esta partida más cerca estarás de la recuperación.
Aquello fue como un balde de agua fría. Jamás pretendía recuperarse, no era ese su deseo, se había entregado al absurdo sentimiento de dejar la vida desde el momento que supo de su enfermedad. ¿Recuperarse de qué?, la vida era solo un chiste macabro. Se desconcertó, abrió sus ojos con fuerza intentando entender.
En ese instante aquella figura giro y se abalanzó sobre el sillón, cubriendo por completo la figura humana que allí reposaba. Las fuerzas que lo habían abandonado hacía largo rato de pronto coparon su cuerpo nuevamente, se inclinó sobre la cama de un espasmo. Desde el rincón oscuro donde se encontraba el sillón un leve suspiro se perdió en la nada, un corazón que no era el suyo se detuvo, un alma que no era la suya era despojada.
Nadie en el hospital olvidaría jamás el grito que rompió la noche.




Gui22e: para ser tu primer relato que publicas, al menos en esta red, es muy bueno, con una tema apasionante aunque tenebroso, por tratarse de la muerte.
Sabes narras, tienes cualiades y aquí entre nosotros te sentirás muy bien. Así es que, bien venido.
Mi voto
Saludos
Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México)
Muchas Gracias Volivar, alientan mucho sus palabras, para un “escribidor” novato como yo… un abrazo enorme desde la hermosa Patagonia Argentina.
“¿Recuperarse de qué?, la vida era solo un chiste macabro” muy bueno me gusto mucho y sobre todo el final… mi voto
Simplemente genial. ¡Excelente giro al final!
Va mi voto.
Muchas gracias por los comentarios… un saludo enorme desde Argentina
Muy buen relato. Felicitaciones y mi voto.
Bien creado, mantiene la atención del lector.
Me pareció interesante como uno puede aún en el final o en el abandono dar una pequeña e inconciente muestra de algo egoísmo, así lo percibo al querer despedirse, tal vez el miedo hace que nos aferremos con tenacidad a la vida o lo que nos impulsa a vivir el día a día
Saludos
Muy bueno.