Arde, viva llama
9 de Marzo, 2012 8
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Escuchaba el repiquetear de los trozos de madera ardientes lanzados hacia el cristal protector de la chimenea. Era una fría noche de invierno, uno de los más duros desde que ella tenía uso de razón. Aunque eso era un dato irrelevante teniendo en cuenta que hacía tiempo que razón no tenía, dejada en manos de un cualquiera aprovechado. Decir que la locura se hizo eco en la coyuntura de los hechos sería excesivo, sólo quedaba ausencia de sentido común, predominio de la nada en la mente de aquella mujer.

A veces, volvía la cordura a esta mente descarrilada, pero apenas un resquicio de ella. Ahora sólo se dedicaba a beber vino y pensar, a pensar en soledad durante largas horas.

Había llegado la que era “la noche”. Sólo dos personas conocían lo que iba a pasar cuatro calles a lo lejos, y esas dos la habían intentado persuadir de todas las formas posibles para que desistiese en su empeño. Inútil por su parte, por supuesto. El odio competía más y mejor, y cuando éste es del recuerdo, nada logra arrancarlo. Es triste pensar que no hay fuerza tan poderosa como la de dicho sentimiento.

Así pasaron las horas, esperando la noticia. Él, ¿había sido tan cruel? ¿Merecería realmente la condena y el cartel de maltratador? Eran las múltiples preguntas que condensaban la atmósfera de aquella casa sin vida desde hacía semanas. Se recordaban gritos, peleas hasta el amanecer, llantos y disculpas. ¿Pero un golpe? Nadie sabía qué pensar, aunque nadie tenía en su mano el poder de dar marcha atrás y rectificar, o simplemente clarificar los hechos.

Notó que unos pasos se acercaban, pero no levantó siquiera la vista, pues la tenía fija en su vino, hipnotizada a la par que intranquila… Una voz la despertó de la ensoñación.

-Ya está hecho, señora. Dicen sus amigos que no tendrá usted que volver a preocuparse por él.

-Muchas gracias, Pedro, puedes retirarte…

-¿Desea algo más? ¿Se encuentra bien?

-Con esta noticia perfectamente. De veras- le sonrió a duras penas, ¿realmente se sentía aliviada después de aquello?

-Aparte de los formalismos, sabe usted que si necesita compañía o unas palabras aquí estaré- se alejó por el pasillo cerrando la puerta del salón a su paso.

Amalia dejó la copa de vino sobre la mesa de cristal rectangular y de afiladas esquinas acabadas en madera de roble, oscura, casi tanto como su alma entonces. Frente a ella, la chimenea ardía vivaz. Sacó una nota que tenía guardada en el bolsillo derecho de la chaqueta, bañando la escena con una luz rojiza y amarga. Aun era capaz de distinguir la precisa caligrafía de aquel hombre que la había llevado a esto, el único recuerdo físico que le quedaba de él. Rompió la anotación en cuantos pedazos fue capaz, lanzándola a las llamas, ávidas de materia que destruir y hacer desaparecer del mundo en forma de humo asfixiante. Quisiera haber podido echar todo lo que ella llevaba dentro al fuego tal como un simple papel, fácil de quemar, tan fácil de deshacer. Decían que la venganza era un plato que se servía frío, pero aquello abrasaba como cien fogatas hirientes. Además estaba el peligro. El peligro…

Se compuso tras su enmascarada indiferencia antes de abandonar la estancia. Volvió a coger la copa de vino, rojo intenso, tan rojo como el color de la sangre derramada…

8 Comentarios
  1. Beatriz Losilla: el interés crece línea tras línea… párrafo tras párrafo….
    Qué emocionante relato, que, ahora que lo acabo de leer, a las 4.30 de la madrugada, cuando me dispongo a corregir y corregir textos para la publiación de la siguiente edición de un periódico de carácter regional que dirijo, se me ha ido el mucho sueño que a la computadora (¿cómo le llaman en tu país a este aparato? ¿Ordenador?)me he traido de la cama.
    Volivar, que te felicita y te admira.

    • Eso es, lo llamamos ordenador, aunque por lo que leo lo tuyo sería un portátil, ¿no?
      Muy buenas palabras las tuyas siempre hacia mí, se valora mucho, de veras (:
      Además, ya veo que incluso entre tanto trabajo y a esas horas sacas un ratito para pasar por aquí y leer, eso es pasión por la literatura, ¿eh? Jaja.

  2. Precioso relato, igualmente necesito releerlo y estoy seguro que la calificación crecerá en la relectura. Es el relato que a mí personalmente más me ha impactado de los que te he leído. Felicitaciones y gracias por compartir.

    • Es una historia un poco más atípica de las que suelo escribir, impactante un poquito sí, y la alegría que me da a mi que lo notes. Espero que con esa relectura le saques un poco más de jugo y me digas si esa calificación creció (:
      Es estupendo ver que pasas por cada texto.

  3. Una joya literaria. Eso es lo que acabo de leer.

  4. Muy bueno. Haces que el lector viaje por las líneas, hasta el final del relato de manera fluida. No he perdido el interés, ni un solo instante. Enhorabuena!!.

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