Cafecito con pan
25 de Enero, 2012 10
3
     
Imprimir
Agrandar Tipografía
aromatic coffee

En las noches estrelladas imagino una miscelánea de luna y alba, con aves que ligeramente trinan sus sueños, luciérnagas jugando con la flores que aún no duermen, una voz que silba, arrulla e invita con placidez a cerrar los ojos mientras se encienden en el cielo. Despierto y todo es claro, el vestido acaricia la piel haciéndote temblar y es en el amanecer en donde está él, como una muletilla en mi lenguaje silencioso, en esa labor de despertar y sonreírle al mundo.

Respiro la compañía de la vida, aunque un poco desdibujada, sin embargo es hermoso vivir. Me pongo las zapatillas y el abrigo, y salgo muy temprano a comprar el pan, actividad que nace desde la costumbre, puedo decir, que este sistema cotidiano de adquirir el mismo menú en el desayuno es una herencia de la abuela, es lo que nos dejó, el rico cafecito con pan.

Saludo a los vecinos que abren las puertas de sus casas, parece que invitan a la luz para que entre en sus viviendas, la calidez no solo se siente con cada día, también con el abrazo y beso que dan a sus hijos cuando ellos van a la escuela, las miro muy atenta, contemplo ese amor, eso simple pero delicioso, eso que empuja. Ahora que soy una mujer puedo notar cuanto me sirvió ese cariño para aprender.

Desprendida del tiempo, libre, inmune y fresca, pienso y camino porque el cuerpo está dispuesto a hacerlo, yo sólo tengo pies para andar, entonces adelante hacia el sol y todos van hacia él, todos: los buses repletos, la gente que matiza la vereda de colores estudiantiles, obreros, trabajadores, los pajaritos que aparecen dispersos pero alegres, los perros callejeros que se despiertan perezosos, en la panadería siempre hay uno o dos con sus caras de hambrientos, con las leguas afuera pidiendo que les lancen aunque sea algo, constantemente compro uno cuantos panes para ellos y es cuando escucho a Camilo hablándome desde muy dentro, mezclándose en el movimiento de la mano, en el acto mismo de alimentar a los perros, en los pasos que me llevan devuelta a casa, su mirada aparece besándome con el sol.

Ayer me contó Roberto que Camilo habla de mí, mirando al cielo, como pronunciando algún tipo de plegaria, estoy segura que para él, soy una especie de oración, esas que hacemos por la paz mundial, por los niños de África o por el calentamiento global. También dijo que no suelta el poema que le di aquel día que se fue, lo lleva en el bolsillo del pantalón y cuando camina despistado por los filos de la calle, equilibrándose, se detiene, mira a los lados como buscando a alguien, sonríe y surge ese gesto que nacía cuando estábamos juntos, es allí cuando saca el poema y vuelve a leerlo.

Camilo va en el pelotón primero, está en el frente de la batalla, luchando por un punto que nos separa que no nos permite alcanzarnos, un punto que aísla al querer, algo que es temblecoso, frío, - qué gane el quiero la guerra del puedo-, Camilo dice que todos los días es una disputa constante, una lucha perenne, es como querer acabar con el hambre, la miseria, pero debo ser paciente, las grandes guerras han durado años de años, décadas.

Algún momento anunciarán noticias definitivas, llagarán a colocarle las medallas en su pecho y él, mostrándolas, erguido, firme delante de mí, sacándose el sombrero me dirá: la guerra acabó y yo estaré en la foto que guarda en la billetera, viéndolo y él sonriéndome.

Cada mañana de verano voy a llevarlo en mi mente como una bebida vital mientras todos esperan en la mesa los cincuenta centavos de queso y pancitos calientes, nuestro desayuno diario, un cafecito con pan.

10 Comentarios
  1. Natalia Villalva: Caramba, joven escritora, qué felicidad la mía al levantarme muy temprano y encontrar en… en…. ¿el ordenador? (computadora) este canto a la vida.
    Desde el día anterior he estado muy intranquilo porque a mi esposa la metieron al quirófano para una operación (claro que para una operación, ni modo que para tomarse un cafecito con pan; si te digo… algunos nacemos para macetas que no pasamos del corredor, como dice el dicho popular) muy delicada; eso, en la ciudad capital de Michoacán, Morelia… y yo aquí, en Sahuayo, con la redacción del periódico y la terrible preocupación de mi enfermita.
    Como te decía, al abrir la red literaria Falsaria, me encuentro con tu cafecito con pan, y la vida empezó a caerme bien.
    Por desgracia, al terminar de leer, leer y leer tan preciosa narrativa, mi pocillo (especie de vaso, pero de barro, que hacen los indígenas purépechas que habitan en la ribera del lago de Pátzcuaro, Michoacán) ya estaba vacío; me había tomado mi cafecito, aunque sin pan, porque aún no abren las tiendas (creo que en tu país les llaman micelaneas) -a estas horas: 4 de la mañana , que me calentó el alma que por algunos días ha estado más fría que la conciencia de los malhechores de las terribles mafias que tienen en jaque a toda mi nación mexicana.
    Oh, pero esto se tornó en confidencias, lo que es inperdonable, porque aquí sólo debemos comentar lo que publican tantas plumas, de todas,; uno no tiene por qué pasarle a un amigo (a) la carga que lleva en el alma.
    Espero que Camilo te bese a la luz del sol, de la luz, de las estrellas, a la luz de todo el mundo, vayas o no a comprar pan para tomarte tu diario y matutino café.

    • Estimado Volivar, desde acá el Centro del Mundo espero que tu esposa mejore y pueda estar contigo, en relación a tus actividades laborales confieso que mi madre siendo periodista prefirió la docencia, no lo soportó y por eso entiendo tu descontento, pero todo es así, en lo personal me dedico a las investigaciones científicas y sociales, y la encontrar verdades en la vida social es durísimo, por eso prefiero la ficción, prefiero la literatura, tengo un compañero de trabajo que hace más ciencia que todos aquí y agiganta su ego, se corona científico, realmente le dije: la ciencia puede intentar buscar una verdad relativa y esa verdad puede cambiar mañana, o puede transformarse, mientras tú dices que debo pisar el suelo, yo digo la literatura no caduca, no tiene límites, eres inmortal, genera conciencia social, se empodera de lo más profundo del ser, aunque no sepan ni tu nombre, además prefiero volar. El tipo se quedó callado.
      Yo tampoco estoy tan feliz en lo que hago pero que toca. Por eso estimado amigo me solidarizo contigo, te mando un abrazo y fuerzas que en todos los lugares que estamos vivimos algo diferente pero igual a la vez.
      Natalia.

  2. Que hermoso y tierno tú relato Natalia. El mundo es mucho mejor dibujado en tu cuento. Felicitaciones.

  3. “En las noches estrelladas imagino una miscelánea de luna y alba” que bonito, me encantó, muchas gracias por compartirlo.

  4. Estimada amiga Natalia Villalva, te felicito nuevamente por tu estraordinario Cafecio con pan; ya me enteré que lo han puesto en la lista de los más leídos, y yo agregaría que “En l,os que más les han gustadoa los lectores de esta red.
    Una cordial felicitación; cuando le leí, por primera vez (en diversas ocasiones lo le releído) me enteré, gratamente que merecías estar en los escritores sobresalientes.
    Felicidades, y seguramente seguirán los éxitos literarios.
    Atentamente
    Volivar Martínez Sahuayo, Michoacán, México

  5. Me gusto mucho esta parte. Por cierto un cuento bastante melancólico .

Deja un comentario