Cambio de vida
11 de Mayo, 2012 8
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A.G. son las iniciales del nombre de nuestro protagonista. No desvelaré su identidad porque se trata de una persona conocida en algunos círculos. Hasta hace poco tiempo podíamos encontrarlo en cualquier manifestación a favor de los derechos sociales; en una protesta contra un atentado contra el medio ambiente; en una concentración a favor del Tercer Mundo. Su nombre aparecía en el listado de firmas recogidas para reclamar la liberación de presos políticos, la igualdad de la mujer, la abolición de las injusticias. Su vida era, además, un ejemplo de austeridad, ecología y solidaridad: vivía con lo necesario, renunciaba a los lujos, reciclaba todo lo reciclable y ayudaba a sus vecinos que lo necesitaban. Su talento y su actitud le valieron numerosos elogios y terminó ocupando puestos importantes en la dirección de las organizaciones humanitarias en las que participó. Sus cargos le obligaban con cierta frecuencia a acudir a reuniones con personas de alta responsabilidad en diversas entidades, tanto públicas como privadas, tanto a favor como en contra de sus ideales. No puedo extenderme aquí en este punto; sólo mencionaré la reunión que mantuvo con una dama llamada M.P. (tampoco debo desvelar su identidad). Se trató de una reunión privada para intentar llegar a un acuerdo entre cierto grupo patronal y cierto grupo de trabajadores. Algo ocurrió en aquella reunión. Al margen de la consecución de los objetivos de A.G., lo cierto es que el recuerdo de su interlocutora, su brillante inteligencia, su pausada y serena claridad de ideas, dejaron un bello recuerdo en nuestro amigo. Aquella mujer representaba todo aquello contra que luchaba: adoraba el lujo, las grandes casas, los restaurantes caros, los máximos beneficios económicos; la vida desahogada, el tiempo libre disponible para ella misma. Pero su exquisita educación, sus maneras agradables, su claridad de pensamiento; todo ello le causó una atracción irresistible. Tras aquella reunión hubo una serie de llamadas telefónicas, algún correo, alguna cita. Aquellos días me resultan difusos, tengo pocos detalles. Pero sabemos que al cabo de pocas semanas, M.P. y A.G. comenzaron una relación sentimental apasionada. Tampoco me extenderé en los detalles porque estos no son el objeto del presente relato. Aquí me limito a exponer la tragedia de un hombre atrapado en una dualidad: la fuerza de sus sentimientos le mantuvo junto a aquella mujer maravillosa, conduciendo sus coches, habitando sus mansiones, gozando de las dulzuras del amor en sus camas. La sola visión de su bellísima dama le hacía olvidar las protestas, las recogidas de firmas y las injusticias sociales. En su nueva vida había conversaciones edificantes, lecturas poéticas, noches en la ópera. También viajes, atardeceres románticos, cenas en mesas iluminadas por velas y, sobre todo sonrisas, esas sonrisas sinceras de una mujer enamorada, esos dulces requiebros acompañados de infinitas caricias, esos silencios cómplices y esos estertores de placer antes del sueño.

Muchos juzgaron a A.G. por su cambio de vida. Algunos pensaron que se trataba de un cansancio por tantos años de lucha seguido de una rendición cobarde; otros dijeron que toda su vida había sido una farsa. Pero yo sé bien que él sentía dos fuerzas tirando de él en sentidos opuestos, y, aunque su razón le impulsaba a volver a su vida anterior, su corazón entraba en casa y cerraba la puerta por dentro. Y también sé que, por las noches, cuando su diosa se quedaba dormida, él se levantaba, caminaba hacia la terraza, separaba las cortinas de seda y allí, apoyado en la balaustrada de mármol permanecía muchas noches enteras casi sin dormir, mirando a lo lejos, sufriendo en silencio por el silencio del que sufre y contemplando la jaula de oro en que vivía su vida maravillosa en vez de seguir el camino que había seguido hasta entonces.

8 Comentarios
  1. Antoniosib: qué buena narración, estoy de acuerdo en que el amor es la fuerza que nos arranca de lo que hemos acostumbrado a hacer durante toda nuestra vida.
    El amor, amigo, es terrible, dominante.
    Felicidades. Mi voto.
    Volivar

  2. Muy buena reflexión.

    • Muchas gracias Jorge, me alegro de que te haya gustado la reflexión. Saludos.

      • Bendita dualidad, que equilibrada, puede ser un explosivo de nuevos horizontes, me gusta felicidades Antoniosib

  3. Me ha gustado mucho tu historia. Te voto y te sigo. Saludos.

  4. Me ha gustado mucho tu relato, creo que está magníficamente ambientado. Un abrazo

  5. Muy buen relato, Antonio, no hay que olvidar que hay quien ha dejado un trono por un amor. Felicitaciones y mi voto.

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