Camping “Las sombras”
29 de Julio, 2012 18
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Llegó con prisa, la noche había oscurecido el camino, la luz que proyectaba la caravana emitía grotescas imágenes sobre la carretera de tierra por la que andaban perdidos.

De imprevisto en mitad de la nada emergía una farola, al lado un cartel anunciaba “Camping las Sombras”, por fin, se dijo. Lentamente se acercó a un señor mayor vestido de negro que se apostaba en el porche de una casita de madera pequeña, la puerta estaba cerrada y una ventana de pequeñas dimensiones emitía una trémula luz de baja intensidad. Bajó la ventanilla y preguntó si había sitio, claro le respondió el hombre, hay mucho sitio, siga este camino, y a diez metros encontraréis los servicios que se alzan en un pequeño claro, y a partir de ahí, una bifurcación, pueden elegir el lugar pero siempre bajo los árboles, descansad y ya hablaremos mañana.

Siguió las indicaciones del hombre, la oscuridad era la dueña del lugar, pero el cansancio no les dio tiempo para pensar. Aparcó en la bifuración del camino para luego maniobrar y ocultar la caravana entre las sombras negras de los robles que dormían en la noche, sin que ni siquiera el viento les molestase.

Bajó raudo, abrió la portezuela lateral de la izquierda donde guardaba la manguera de la luz, tenía miedo de meter la mano tan a oscuras, se lo pensó y la cerró, pero un instante después volvió a abrirla, seguía dudando cuando de repente se acercó a la puerta trasera, abrió y la luz interior le recibio cegándole temporalmente, rebuscó entre los asientos y un momento después salió con el frontal en la mano, se lo colocó en la cabeza. Ahora no tuvo nuingún reparo en meter la mano dentro de la portezuela. No había nada extraño, sólo la manguera plácidamente tranquila, esperándole. La enganchó de la cabeza y empezó a sacarla poco a poco de su pereza. La llevó hacia el poste alto que se alzaba en el centro muy cerquita de los baños, la introdujo lentamente sobre la oquedad negra que esperaba indecente don la boca hambrienta. Respiró hondo. Ya tenía luz.

Vio una sombra extraña que corrió veloz ante él. No le dio importancia, algun animal pensó, y siguió su camino. De vuelta a la caravana se metió dentro. Habló con alguien, que le contestó con una voz aterciopelada y melancólica. Salió otra vez. Ahora llevaba en una mano un neceser blanco que brillaba en la oscuridad y en la otra colgaba como un murciélago que duerme, una toalla doblada. Se dirigió al baño.

Esta vez tardó mas tiempo que antes. Dejaba que el agua le cayera en cascada bajo un chorro que le apartaba el polvo sucio que se había adherido a sus poros, haciéndo que se sintiera dichoso. Mientras que él se quitaba el cansancio del camino se adueñó de su caravana la oscuridad de las sombras que entre los árboles anidaba.

Cuando terminó salió silbando una canción. Caminaba con paso decidido, pero a medida que avanzaba y no encontraba la caravana su silbido se fue enmudeciendo, algo raro pasaba, alumbraba con el frontal las sombras de los árboles pero seguía sin verla, retrocedió sobre sus pasos, llegó otra vez a los baños, y empezó a andar hacia delante como movido por un resorte, gritaba su nombre a los árboles, al camino, al viento, pero no le gritó a las sombras y entonces ella no le oyó. Iba y venía por el camino cada vez más angustiado e ignorado. Tropezó con una piedra haciéndole perder el equilibrio, y de su frente brotó sin consideración ninguna, un hilo de sangre. Aterrado decidió volver a hablar con el hombre que le había atendido. A medida que se iba acercando al lugar una opresión en el pecho le impedía respirar con normalidad, no daba crédito, no estaba el hombre, no estaba la casita, no había nada, sólo la triste farola se alzaba altanera con su letrero al lado, que danzaba a merced del viento.

Miedo eso es lo que sentía en esos momentos, buscaría la caravana y se irían de allí inmediatamente, sin pérdida de tiempo.

Pero pensó que a lo mejor se había equivocado y si cuando estaba en el baño había salido por una puerta que no era por la que había entrado, eso explicaría la situación. Corrió hacia los baños, que seguían allí en el claro, imponiéndose atractivo sobre la tenebrosidad del lugar. Entró y fue palapando una a una todas las puertas, abriéndolas y cerrándolas a su paso, descubrió que sólo había una de entrada y salida, aún así volvió a hacer la misma operación. Solo había una puerta. Salió desesperado. Ante el se deslizó la sombra que antes había ignorado, sintió un escalofrío en la columna vertebral, pero decidió seguirla y fue trás ella.

Mientras en la caravana, preocupada por lo que tardaba en llegar él del baño, ella se dedicó a abrir de vez en cuando la puerta y le llamaba con su melodiosa voz, la dejaba abierta gritaba y la volvía a cerrar, se sentaba en la silla de la mesa a morderse las uñas, al minuto se levantaba y volvía a hacer lo mismo una y otra vez. Cansada de este juego. Bajó de la caravana, la negrura del bosque reinaba por todas partes, dejó la puerta abierta un momento y salió en su busqueda. Al llegar al final de la luz un cristal invisible impedía su avance hacia más allá, gritó a la oscuridad, le llamó en la oscuridad pero no obtuvo respuesta y siguió gritando su nombre hasta que se calló, agotada y vencida por la oscuridad. Ignoraba que ya estaba en posesión de las sombras y que no saldría de ellas. Desesperada volvió a la caravana cerró la puerta con llave y se sentó a esperar.

El seguía a la sombra en carrera vertiginosa, buscando una respuesta, en un momento puntual observó como la sombra se triplicó, alucinado por este suceso cesó su carrera y las sombras le empezaron a rodear, acorralado por ellas sollozó como un niño perdido, desesperadamente les preguntó por ella. En un abrir y cerrar de ojos se abalanzaron sobre su cuerpo envolviéndole en la negruna más negra que jamás habría imaginado que existiera.

18 Comentarios
  1. ¡jo, con las sombras, habrá que tenerlas bajo control!
    Muy interesante el relato y bien hecho.
    Besos

  2. Muy bueno. Saludos literarios y besos.

  3. Mejor quedarse en casa! Está bueno! Saludos

    • Gracias federicorudolph, por leer y comentar, y si si lo llegan a saber se quedan en casa.
      Saludos

  4. Buen relato Netor. Pero que miedooo.

    Besos y besos

  5. Intenso, interesante y sombrío relato, Netor.
    Me gusta el estilo.
    Abrazo y voto

  6. Buen relato de terror, Netor, no te conocia esa faceta. Saludos y mi voto.

  7. Netor: en medio del terror, no fata una voz que alivie la insertidumbre y el miedo, y eso sucede con el cómico comentario de federicorudolph, que dice: mejor quedarse en casa.
    mi voto
    Un saludo, felicidades.
    voivar

  8. Netor, como se te echaba de menos… interesante e intrigante relato, como siempre en vilo hasta el ultimo instante, para dejarnos en la más absoluta oscuridad… en las sombras. Mi admiración y mi felicitación. Un abrazo y mi voto

  9. Netor tus relatos son increíbles y este, concretamente, escalofriante. Y más aún cuando lo estás leyendo a a la una de la madrugada como lo estoy haciendo yo. La oscuridad, creo que ese es el peor temor humano, yo todavía me muero de miedo cuando paso por zonas oscuras, ese miedo primitivo a no saber que hay a tu alrededor. Muy buen relato, un voto más para ti.

    • Gracias ZusiOns, me siento halagada, te diré, que el cuento lo escribí en un camping mucho mas agradable, en Coruña, era algo mas de las doce de la noche, los niños estaban ya acostados y como hacia una buena noche, me puse a escribir algo, al terminarlo estaba acojonada, hasta tenía miedo de ir al baño, imagínate, me metí rápido en la tienda y tardé en conciliar el sueño,

      Un abrazo fuerte.

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