Comida familiar en casa del patriarca
25 de Mayo, 2012 9
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Hoy domingo comida familiar en casa del patriarca. A mi padre, siempre lo hemos dicho, le falta el sombrero y el bastón para ser un verdadero patriarca, el resto de los atributos ya los tiene, incluido un bronceado permanente y un rictus de mala hostia y severidad, que sus hijas hace tiempo descubrieron que era pura fachada, pero siguen respetando para conservar la falsa ilusión de que él es el que manda en casa. Nada más lejos de la realidad, mi madre hace tiempo que cogió las riendas, y con la excusa de que bastante se calló de joven, el machismo y no se qué agravios del pasado, reales o imaginarios, el pobre no respira si no es bajo el auspicio y beneplácito de la matriarca, que es en realidad y en la sombra, la que lleva los pantalones.

Él se mantiene en su sitio, en silencio, muy digno, y ejerce de moderador cuando las cosas se salen de madre, que es siempre.

La paz en estas comidas familiares no dura más allá de la primera cerveza; nos saludamos todos con efusividad y cariño verdadero, de eso no falta, pero mi hermana y yo que nos entendemos sin hablar, ya nos miramos con cara de a la de una, a la de dos… que augura los futuros encontronazos, nos queremos decir sin palabras: prepárate, que vamos pallá…y así es…no han pasado diez minutos que empieza el show.

En mi familia, como en tantas otras, ocurre que no sabemos plantearnos la comida sin discutir de política y religión, los dos temas puntales para liarla y montar el pollo, porque comerse las patas de cerdo y el gazpacho que mi madre lleva horas preparando sin movida por medio es aburrido y no tiene gracia. Y como debe ser, en esta santa casa hay rojos muy rojos, fachas muy fachas, y mi madre, católica ultra; así que el éxito está asegurado, y otra cosa no, pero aburrirnos no nos aburrimos.

Los papeles están asignados de forma extraoficial, pero nadie se sale de ellos. Los yernos se colocan en la línea de salida, la única duda y sorpresa es cual empezará primero a atacar. El detonante es lo de menos, cualquiera sirve dependiendo del momento, puede ir desde la subida de las tasas universitarias hasta la reforma laboral, pasando o derivando hacia el imperialismo americano comparado al imperio romano y su declive, como influyó Jesucristo y su nueva doctrina en dicho suceso, y cómo se tergiversó el mensaje del personaje para llevarnos a la etapa de oscurantismo en el medievo, y de ahí saltamos a como los musulmanes en una época estuvieron más avanzados que nosotros, y cómo han involucionado….no hay quién nos siga, todo estos temas se suceden sin pausa mezclados unos con otros entre las aceitunas con hueso, el queso, los berberechos, el rioja de mi padre, y mi madre, que gracias a dios todavía anda montando el aperitivo y no se ha enterado de la misa la mitad.

Cuando se entera, la cosa empeora, porque mientras mi padre ha asumido el papel de simple moderador por si llegamos a las manos, mi madre decide tomar partido sin criterio y sin tener mucha idea de lo que dice (menos que lo demás que ya es decir) e igual ahora apoya a uno, que ahora al otro sobre un principio extrañísimo que sólo ella conoce y que se fundamenta en escuchar las dos últimas palabras de una conversación de diez frases , y sobre esa base sacar conclusiones y decir la suya, vamos, una cosa muy de madre, no me preguntes porqué.

El caso es que normalmente en lugar de aplacar los ánimos siempre consigue liarla más, es una de sus habilidades perfeccionadas con el tiempo y el uso.

Mientras tanto, yo que no se callarme ya he entrado al trapo y ando gritando para hacerme oír entre los dos posicionados en extremos imposibles, tratando de ponerlos en su sitio con una frase incontestable. Los dos se han alejado tanto del tema que ninguno tiene razón, pero no se me escucha, con lo que recurro a mi estrategia para momentos estelares: la barbaridad más gorda, que incluye adjetivos denigrantes, insultos, ordinarieces varias y desvaríos múltiples, todo eso para centrar el tema.

En contraposición, mi hermana, un dechado de virtudes que incluye vivir siempre en su momento zen, ni se inmuta, y yo la miro como diciéndole ¡coño! Que sé que estás de acuerdo conmigo, que somos siamesas, di algo para apoyarme cabrona, no me dejes sola, pero ella sigue levitando en los mundos de yupi.

A estas horas, todavía no nos hemos sentado a la mesa pero el rioja está haciendo su efecto. Pactamos tregua y nos sentamos; tratamos de aplacar los ánimos; a ver… algún tema trivial e insustancial para amenizar la comida…pues las patas te han quedado estupendas, el gazpacho en su punto…tampoco, ahora sale la niña - Ajjjj!, este gazpacho pica!, sabe mucho a ajo! - No,eres tú, que te has empeñado en ponerle más vinagre… que noooooo! Que ya picaba antes…mi madre, a la que no se le puede discutir sobre las virtudes de sus viandas, empieza a despotricar, el cuñao o tete, compañero de juegos de la niña, amenaza con repartir collejas, el abuelo levanta la ceja, el medio padre se da cuenta de que la puñetera está liada con el facebook en el móvil mientras come, y dice la suya, la madre, que soy yo, empieza a pedir la dosis de valium que mezclada convenientemente con el vino y las cervezas la aleje del conflicto…en fin, lo de siempre.

Cambio de escenario, de nuevo al sofá, café, copa y puro. Lo del puro nos lo saltamos y optamos por fumarnos en dos horas el tabaco presupuestado para seis, y bebernos hasta el agua de los floreros, literalmente, porque a la que mi padre da el pistoletazo de salida con la frase: niña (la niña ahora soy yo con cuarenta y cuatro tacos), ahí está el mueble bar, la niña pregunta sin demasiadas esperanzas: mamá ¿ te has acordado de poner hielos en el congelador? Y la respuesta siempre es la misma: claro! Para mi madre eso significa una cubitera a medio llenar, con lo que lo dicho, el agua de los floreros, que parece mentira que todavía no conozca el ansia etílica que destila la familia.

Pues botellita de cava, pero mamá ¿la tienes en la nevera? Uf! Esta vez sí, menos mal.

Y seguimos, no tenemos remedio, nos va la marcha. El patriarca decide renunciar a su cargo y echarse la siesta, que ya está bien. Si nos queremos matar, ya se limpiará la sangre más tarde. Mi madre a lo suyo, ahora habla de Arguiñano ¿Quién ha nombrado a Arguiñano? Yo hace rato que me he perdido y no se de que estamos hablando.

Lo bueno de todo esto es que aunque así relatado parezca que nos llevamos mal, somos capaces de llamarnos de todo en el fragor de la batalla, levantar la voz hasta límites de contaminación acústica y luego, en el último momento despedirnos como si no hubiera pasado nada entre abrazos y achuchones y diciéndonos cuánto nos queremos. Creo que en realidad nos reunimos para hacer terapia de grupo… y terminar con el mueble bar de mi padre, claro.

9 Comentarios
  1. Una preguntita, no tendrás un hijo de 23, aficionado a la escritura y al teatro, que “rula” por estos lares llamado Eidan ¿verdad? Acabas de definir a la perfección una comida de Domingo en mi casa… Me encanta tu forma desenfadada de escribir, voto segurísimo, y seguiré tus publicaciones.

    • Ja ja, nooooo, pero si quieres apuntarte quedas adoptado. Me tranquiliza saber que somos una familia al uso, pensaba que eramos un poco bichos raros.
      gracias Eidan, nos vemos y nos leemos por aquí

  2. De veras, que manera tan simpatica de narrar un acontecimiento familiar. Y una disculpa, porque cuando te llamabas Territorio (que veo que ya cambiaste a Tormenta) pensaba que se trataba de un varon. Pero ahora que veo la foto no me cabe la menor duda, y si me permites, debo decirte que estas guapisima. En el mientrastanto, te felicito, te doy mi voto, te mando un beso, y te sigo.

    • Gracias Vimon, por el piropo y por gustarte el relato.
      Como ves, para que se note que además de nueva soy torpe he liado una con los nombres que mejor no te explico, el caso es que sigo siendo Territorio sin dueño, he borrado lo de Tormenta.
      Nos leemos!

  3. A proposito, mi estimada Territorio-Tormenta, como veo que te gusto mi Santa Muerte, te recomiendo un relato todavia mas macabro que subi ayer. Se llama “Sueno Feliz” y ya esta en la seccion de Cuentos. Te va a gustar. Un abrazo.

  4. Territorio o tormenta, sin dueño: te cuento que dejé esto que has publicado para leerlo después del trabajo diario (dirijo un periódico, que me tiene siempre en la computadora (ordenador, creo que ustedes los españoles le dicen e este aparato), y no me equivoqué porque pasé un rato muy feliz con algo tan ameno; en realidad no sé cómo le haces para escribir así, tan ¿lo digo? Valemadrista (expresión mexicana que significa: nada me interesa lo que piensen los otros).
    En fin, que he descubierto a alguien que en verdad sabe de esto, de escriibir muy bien.
    Felicidades.
    Volivar (Jorge Martínez. Sahuayo, Michoacán, México=
    Pero, amiga, debes de estar preparada, porque a gentes como tú, con esa cualidad, les llueve de lo lindo en su milpita.

    • Volivar, muchas gracias por tus palabras, se agradecen siempre, pero más viniendo de ti, que parece que sabes de que va esto, si te interesa alguna colaboración en tu periódico ya sabes, no tienes más que decirlo.
      Y por pura curiosidad ¿Podrías explicarme que quieres decir con la última frase? es que no la entiendo aunque la intuyo.

  5. Territorio sin dueño (¿cómo que sin dueño?- algo tan bonito tiene dueño, claro que sí): “llover en mi milpita”, en México quiere decir: Si ya estás herido, o mal, seguirte tundiendo -golpeando. Pero, más claro: si una siembra de maíz está bien mojada, las nubes las vuelven a empapar, sin consideración alguna.
    Eso ocurre con frecuencia en la literatura: ayer yo no estaba preparado para un golpe certero, duro, que recibí, y todo por escribir.
    Tú lo haces muy bien, con desenfado, y puede que in piedad alguna se te dejen ir las críticas negativas.
    En cuanto a tu ofrecimiento de colaborción en mi periódico, es un honor publicar algo de tan bella pluma literaria.
    Ese estilo tuyo es tan bonito, tan ameno, tan “a toda madre”=que cae muy bien. Se siente uno tan alegre al leerte, que no nos queda más que releer, y volver a leer.
    No sé si conozcas a un escritor paisano tuyo: Alvaro de la Iglesia… escribe tan jocosamente que tengo toda su colección (unos 15 libros-los conseguí en la librería Gandhy, en Guadalajara_ en donde, en un futuro no lejano estarán tus narraciones, tan lindas, como tú).
    Mi correo: [email protected]

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