Croco era un cocodrilo, pero, a diferencia de los demás de su especie, era vegetariano. Esa característica que en sí misma no debería haber supuesto un problema, resultó todo lo contrario. A consecuencia de ella sufría de un sentimiento de soledad que era incapaz de digerir. Los animales herbívoros lo temían. Cada vez que intentaba acercarse al antílope, la cebra o el ñu, éstos corrían despavoridos; los carnívoros, por su parte, lo despreciaban. “¿Qué se piensa ese cocodrilo? ¿Quién se cree que es?” –parecían preguntarse.
Croco era sociable. Tenía una imaginación desbordante y le encantaba inventar historias, pero por desgracia no tenía público a quien contárselas.
******
Marta cerró de golpe el libro que tenía entre las manos. La historia de Croco le había dado en qué pensar. Vivía en una gran ciudad, en un apartamento luminoso, rodeada de toda clase de comodidades. Sin embargo, no tenía con quién compartir todo aquello. Sus padres pasaban la mayor parte del día en sus respectivos trabajos y Marta se sentía, a menudo, muy sola. Sus pensamientos la llevaron a abrir de nuevo el libro.
******
Un día que Croco andaba más cabizbajo que de costumbre, tropezó por casualidad con Tak, un pluvial de hermoso plumaje. El ave se detuvo y observó, interrogante, al reptil. Tanta lástima sintió por él que al fin decidió preguntarle:
-¿Qué te sucede, joven amigo? –le dijo con desparpajo.
Croco lo miró desconcertado.
-¿Es a mí? –respondió incrédulo.
-¡Claro! ¿A quién si no? ¿Acaso ves a alguien más? –le replicó.
-No, no te enfades, por favor –contestó presuroso-, es sólo que no estoy acostumbrado a que me hablen. Lo normal es que huyan o me ignoren –aclaró con un hilillo de voz.
******
Marta, sin darse cuenta, se mordió el labio inferior intrigada, como estaba, con la aparición del nuevo personaje. Hacía ya diez minutos que la tata la reclamaba para que se diera un baño antes de la cena, pero la historia del cocodrilo vegetariano la mantenía absorta.
-Voy, tata, ya voy –dijo con voz audible, pero no se movió y siguió con la lectura.
******
-¿Y por qué reaccionan así? ¿Eres muy agresivo? –añadió.
-No, no lo soy. Solo me acerco a ellos para contarles mis historias pero en cuanto abro la boca…
-Tendrán miedo de que te los comas –le interrumpió.
-¡Pero si soy vegetariano!
-¡Vaya, esa sí que es buena! –respondió riéndose Tak y prosiguió- no deberías preocuparte. Seguro que ellos no lo saben.
-¿Tú crees?
-Pues ¡claro!
-¿Y qué puedo hacer? –consultó el cocodrilo ilusionado.
-Muchacho –dijo Tak adoptando una pose muy seria- creo que ha llegado el momento de que te pongas a trabajar.
-¿A trabajar? –repitió, Croco, extrañado.
-Sí, así es. Te encantan las historias ¿no es cierto?
Croco asintió con la cabeza.
-Pues lo único que tienes que hacer es escribirlas. De ese modo, te darás a conocer.
Croco se afanó en seguir aquel consejo. La primera historia que escribió fue la de su amistad con Tak.
******
-¡Marta! ¿Aún no te has desnudado? El agua ya está caliente.
-Voy, tata.
La niña cerró el libro y se dirigió al baño, pero mientras lo hacía, en su cabeza se iban sucediendo las ideas. “¿Y si también yo escribo mis historias? ¿Qué pasará cuando mamá y papá las lean?” Marta no tenía todavía respuesta para todas aquellas preguntas; sin embargo, sí tenía el presentimiento de que su vida, como la del cocodrilo Croco, iba a cambiar.



Muy bonito Julieta; una historia narrada con sencillez e inociencia y una sensibilidad preciosa, me ha gustado mucho, mi voto.
Gracias Lualla. Me gusta saber que lo has disfrutado. Un abrazo.
Hermoso, me has metido en dos historias a la vez, e inclusovme has hecho imaginarvla tuya también, mi voto, me ha encantado. Incluso podés seguirla y todo…
Gracias, Pernando. Sí hay dos historias entrecruzadas que podrían ser la misma ¿verdad? Un abrazo.
Qué historia más tierna, es como un cuento infantil de los de antes. Me ha encantado esa tristeza y soledad de los dos personajes. Mi voto. Un beso.
Gracias, Bea. Así nació, como un cuento infantil de siempre. Un abrazo.
Ternura a flor de piel, la vuelta a la niñez en palabras e imaginación, te mando mi humilde voto…
Gracias, Luis. Me halagas con tu comentario. Es cierto, es una mirada a la infancia, a la de algunos niños que , por sus circunstancias, tienen que buscar sus propias herramientas para contrarrestar la soledad. Un abrazo.
Hermoso Julieta, con tan afables personajes le ablandan a uno el corazón.
Un beso y mi voto
¿En serio, Paul? Eso quiere decir que al leerlo he provocado alguna emoción en ti. Me alegra saberlo. Un abrazo.
Mi voto y un saludo.
¿Y ya está, Lourdes? ¿Qué me falta, qué me sobra?
Venga Lourdes, que tu eres de las mías, de las que corregimos y corregimos. Un abrazo
Me ha encantado la historia, y no sé por qué intuyo que Marta eres tú.
Un gran abrazo y mi voto.
Gracias, Lucía. Marta puede ser cualquiera de nosotros. Un abrazo.
Hola Julieta.
¡Cuantos ingredientes!
A ver si entendí.
La soledad de la niña genera en su imaginación un personaje “distinto” ya que ella siente es distinta. Ella es Croco y está buscando apoyo para escribir y desplegar toda la imaginación que posee.
En ese contexto…será una gran escritora.
Brillante.
Un beso y un voto.
Richard, cada texto tiene tanta interpretaciones como lectores y la tuya es tan válida como la de los demás. Gracias por pasarte y comentar. Un abrazo.
Wow! me encantó
Saludos y mi voto.
Gracias Lil. Un abrazo.
Muy buen relato, felicitaciones y voto. Un gran saludo desde Buenos Aires.
Otro desde Valencia, España. Un abrazo, Nanky.
buen cuento felicitaciones…..voto
Muchísimas gracias Florencio por pasarte y comentar mi cuento. Ahora mismo me pongo al día con el tuyo. Un saludo desde España.
Entrañable relato, muy bien intercaladas la historia de la niña y la del cuento que está leyendo. Un saludo y mi voto.
Gracias Jon por leerme y comentar. Un saludo.
La soledad, mi vieja compañera de viaje. Buen relato, Julieta.
Y la de tantos otros, Mafalda. Gracias por leerme y comentar. Un abrazo.
Me encantó, una historia que invita a escribir, a dar a conocer los sentimientos… Mi voto.
Margarita, un placer que me hayas leído y que me hayas comentado lo que te ha parecido. Un abrazo.
Tak es sabio, gran consejo que a mi me ayudó siempre, desde tan niña como la protagonista de este cuento. Escribiendo se siente la soledad como buena compañera de vida. Tierna historia.
Un abrazo
Entonces ¿Tú eras Marta?…jajajaja. Es broma, creo que todos los que estamos aquí, nos hemos sentido un poco así a lo largo de nuestras vidas. Muchas gracias por leer y dejar un trocito de ti en tu comentario. Otro abrazo para ti.
Me dejé envolver, como lector lúdico, y transite encantando por tu relato. Mi felicitación, voto y abrazo. T.H.Merino
Gracias, T.H. Eres muy gentil.
Precioso reltato! tiene mi voto
Me alegra que te guste EstaNoche. Un saludo.
¿Y si también yo escribo mis historias? Todos los que estamos aquí nos hemos planteado alguna vez esa pregunta, Julieta, por eso estamos aquí, Tu personaje habla por todos nosotros. Un ejemplo maravilloso de meta-literatura. Felicitaciones, un abrazo y mi voto.
Gracias, Vimon, por tu comentario.
Bonita historia. Revisa los peros si van o sobran. La literatura infantil es escasa y bien trabajada es encantadora. Saludo cordial.
Amatista, puede que tengas razón y esa palabra la haya usado en exceso. Trataré de buscar algún sinónimo o hacer algún cambio para reducirlos. Muchas gracias por tu advertencia. Un abrazo y Feliz Año Nuevo.
Precioso cuento. Un abrazo y mi voto.
Gracias, Lu. Otro para ti.
Felicidades Julieta. A mi me gusta más Croco y la forma en la que has presentado a los tres personajes hasta fundirlos en una historia de intereses comunes. Un saludo y voto.
Gracias, Pedro, por tu lectura y tu comentario. Un abrazo.