Cuento sobre la Atlántida… o recuerdos de bebé
23 de Junio, 2012 4
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En el origen de los tiempos una super raza habitaba la Tierra”.

Así “El” comenzó el relato. Y yo atentamente, sentado escuchando.

¿Como llegamos a ese momento?

Todo comenzó cuando me encontraba volando por el espacio, totalmente fascinado y maravillado, contemplando lo que ocurría en cada planeta, hasta que sentí un tirón muy fuerte que me hizo regresar.

De pronto me encontré en mi hogar del árbol y “El” parado frente a mí con una cara de perros peleando por la mitad de un gato.

El problema fue que no había sido un solo tirón. Hubo varios. Diez por lo menos.

“Hola”, le dije muy suavecito. “Hola” me respondió en forma seca y severa para mi gusto, ¿“Cuantas veces tengo que llamarte? Tengo que hablar contigo en forma urgente”. Su tono no era amigable. “Perdón” le pedí. Gesto pétreo. Callé.

“Bien. Hablemos. Te tengo que pedir un favor muy grande”. “No, muchas gracias por pensar en mi pero estoy muy ocupado”… Y empecé a correr. Acción arriesgada pero siempre fui más impulsivo que cerebral. Así me fue también. En mi última vida me la pasé sobreviviendo de forma totalmente casual hasta que un día me enterré de cabeza contra un camión a 200 kms. por hora.

Retomamos.

Corría velozmente hasta que sentí que algo me tomaba de la cabeza, me transportaba y me llevaba frente a El, nuevamente. Me miró, me senté y me callé. Esta vez lo tomé en serio. O más o menos.

“Tienes que bajar por última vez, una última vida, necesito que lo hagas para salvar a dos seres muy antiguos, oscuros y que están a punto de perder la Luz”

“NOOOOOOOOOOOOOOO, le respondí…No y no, basta, no quiero ir mas a la Tierra como ser humano. Estoy cansado. ¿Cuantas veces fui ya, 10, 200, 1357 veces?” (Habían sido 7). “Envía a otro por favor”. Con una quebrada y acongojada voz… que no me la creyó ni por un instante. Me lo dijo.

¿Que seré: mujer, varón? Prefiero varón, menos problemas, ya fui mujer en mi 3er. vida y es mas difícil, ni hablemos de parir que es lo mas doloroso del mundo, ni de la sensibilidad femenina. Esas preguntas mariconas: ¿“Me quieres mucho, poquito o nada”? en el justo momento en que miras en la tele, el partido de tu equipo del cual eres fanático y tu mejor jugador acaba de eludir al arquero y se va solo al gol… y otra vez… la misma pregunta y tú le dices algo sacado “DÉJAME DE JODER, POR FAVOR”. Y ella se pone a llorar diciendo “PREFIERES EL PARTIDO ANTES QUE A MI” (frase pelotuda si las hay) y se pone a llorar mas fuerte y tú, que puteando y perdiéndote el gol, debes ir a abrazarla y calmarla, rápido para ver si puedes enganchar aunque sea la repetición.

Y continué.

“Bajar hasta el óvulo fecundado y permanecer allí en ese vientre, calentito, protegido, mirando como me crece todo, el pitito, (pene), las manitos, las piernitas, todo… está bien. Es bastante bueno.

Pero a partir del momento en que hay que encajarse en ese túnel, todo se vuelve loco y vertiginoso.

Primero salir de eso llamado vagina, haciendo fuerza, te mareas, y te dan ganas de vomitar, hacer caca y pis al mismo tiempo.

La cabeza que no pasa y se traba, todo mojado con líquidos de todos colores, sucio, oloroso, cagado de frio, con hambre, te duele todo y lloras como un demente.

Y para finalizar viene una yegua vestida de blanco que te mete un montón de caños por todos lados con la excusa de higienizarte. Después se calma todo un poco y mejora a partir del momento que te abrigaron, comienzas a sentir el calor de tu madre y te pones su teta en la boca.. Muy placentero.

Hasta el momento que llegan “ellas”… las tías abuelas.

Viejas, gritonas, con vestidos verdes, rojos y azules, con escotes que no soportan la presión de un par de tetas enormes y que salen afuera en cualquier momento e irremediablemente. Escandalosas, pintadas hasta las muelas, perfume 99% alcohol, 1% esencia de coliflor para quedarte sin aire y en pedo al instante.

Comienzas a llorar otra vez como un demente aunque lo único que logras es que las “tías” te alcen en sus brazos y bruscamente. La delicadeza la perdieron 50 años antes.

Otra vez mareado. Próximo paso el desmayo.

Pero falta aún lo peor, algo tétrico, espeluznante y traumático por demás, para un bebé o para cualquier ser humano.

El…beso.

Ver esos dos churrascos que tienen por labios, pintados de rojo furioso, acercándose a tu mejilla, un aliento a cebolla con ajo y repollo y cada vez más cerca hasta que llegan y te estampan un beso sonoro en la frente que te dejan el labial todo marcado. Aturdido y sordo. Y para rematarla, al darse cuenta de la marca, la vieja sacaba un pañuelo de dudosa trayectoria, tomaba una punta y lo mojaba con su saliva para sacarte de la frente el labial que te dejó incrustado. Y al día siguiente tu madre preguntándose que era esa erupción que te había salido. Siempre la duda era si te lo había provocado el labial o la saliva de la Tía.

¡Y los regalos!…

Conjuntos horribles con unos gorros de preso, colores decadentes, talles muy chicos o gigantes y algunos del siglo pasado. “Nena, esto era de mi papá. Lo usó cuando bajaron del barco que traía a mis abuelos y a él un bebe de 6 meses, a comienzos del siglo XX”. “Cuídalo mucho” Y se ponía a llorar. De pronto se detenía y sacaba una galletita del bolso para comerla de un bocado. Exquisita sensibilidad.

Y no faltaba nunca la descolgada que cuando llegaba le decía a la madre “ Hola, te traje un vestidito para la nena”. Y la madre que le decía: “Pero tía Aurelia, es un varón lo que tuve”. Y la vieja te miraba fijo y decía: “Linda nena, pruébale el vestidito que le traje”. No había entendido nada y tu madre, para no hacerla enojar o evitar le dé un infarto te probaba el vestido. Dos viejas de mierda, tu madre y la tía.

No faltaba la que traía un perfume de mandarinas que había hecho con sus propias manos y una crema para el culito paspado hecho con palta, vino tinto y salsa golf.

Y para terminar, las discusiones en el cuarto de la Maternidad.

Una que decía a los gritos “Yo al Cholo le dí la teta hasta los 7 años. Mientras tengas leche le tienes que dar”.

Otra, a los gritos también y con voz de cotorra vieja, decía “Yo no le di la teta, le di mamadera con harina de maíz a partir del 3er. mes y antes leche con mate cocido. Mira nomás lo fuerte y grande que está el Rómulo; pesaba 175 kilos a los 14 años, ahora con 47 llegó a los 200”.

Y luego de una hora, hora y media, se iban todas juntas y discutiendo cualquier idiotez y la calma, el remanso se instalaba otra vez en el cuarto. La enfermera tenía que abrir hasta las puertas de la clinica que daban a la calle para que se vayan los “perfumes”. Picaban los ojos.

Llegar a tu nueva casa, comenzar a crecer, seguir comiendo, vomitando y cagándote encima. A la noche dormir solo y en un lugar semejante a una cárcel, privado de libertad. “La cuna.” No sé de ningun niño que se sintiera a gusto, todos intentaban salirse.

Pasan los meses, comienzas a entender y los boludos que te hablan en idioma boludo como si vos fueras idiota. “hoda, bebe, como ta…¿none ta? aca taaa, caca”.

Continuar creciendo, descubrirse, estudiar en el colegio…y aburrirse.

Adolescencia, juventud y adultez con subidas y bajadas, viviendo y construyendo el sueño que soñaste de niño y no tienes la menor idea de cual era pasados los 40 años.

Y llegamos a la vejez. No te sientes viejo pero lo eres.

27 pastillas de todos los colores, desde el desayuno hasta las 3 de la mañana del día siguiente y comiendo plantas todo el día porque el resto lo tienes todo prohibido por el médico maricón ese.

Y otra vez, COMER (ya dije que) , CAGAR (se… encima) Y DORMIR (poco).

Te moriste por suerte ya que tu familia estaba deseando te mueras de una vez por todas. Y tomar el túnel otra vez, negro, oscuro hasta que al final, la Luz te comienza a recibir y tu estado comienza a mejorar notablemente. Por suerte.

¿“Terminaste? “Si” le respondí, “Bien” me dijo.

“Sé que lo que pido es excesivo, aprendiste bien y alcanzaste la Luz. Eres unos de los Primeros Seres de tu generación, pero esta tarea, difícil y dura, solo tú podrás lograr que tenga un buen Final, tu ser se adapta a esta Historia.” Te prometo que es la última”.

“Cuéntame un poco más por favor” En un tono muy amable y sarcástico, pero no se dió cuenta. Creo. Y no paró.

“Bien, estos seres ya han bajado mas de 30 veces, han vivido mas de 30 vidas y continúan sin aprender, no logran llegar a la Luz, son seres muy antiguos. Son muy pocos los hijos de Originales que quedan bajando aún. No llegan a media docena. Entre ellos están estos dos. Tengo aún esperanzas que avancen pero se ha complicado en demasía. Se han mimetizado mucho con la vida terrenal. Caen irremediablemente en el materialismo, envilecimiento, soberbia, vez tras vez y hasta pareciera por momentos que no tienen interés en avanzar.”

Ante semejante argumento accedí pero no sin condiciones.

“Bien, voy pero con una condición.” Mirándome de reojo, muy serio, me preguntó ¿“Cual”? con un tono muy grave.

“Necesito conocer la historia de los Atlantes, nunca me la contaste y siempre me llamó mucho la atención, quiero saber todo”.

“Nunca me voy a olvidar que en la última vida, leyendo mucho sobre mitos y leyendas me encontré con la historia de la Atlántida, que estaba cerca de las Islas Bimini, que era celestial, que una súper raza, que una raza de extraterrestres, que desapareció, que estaba en tierra firme, que la llevaron al mar, que EEUU la invadió y la escondió cerca de Roswell…que los marcianos se la llevaron a la Luna, tantas cosas, que al final te quedabas absolutamente intrigado, sin entender nada y con la imaginación liberada totalmente a cualquier tontería. Y las mías eran importantes. Las tonterías. No era sano para nadie que mi imaginación estuviera fuera de control.

Y me quedé callado aguardando la respuesta…brusca.

Imprevistamente su tono era amable y solícito. Me desconcertó tanto que me retiré unos metros de El. Por si se disponía a utilizar la fuerza bruta.

“De acuerdo” me dijo, “Siéntate, quédate tranquilo y te contaré la historia de los Atlantes.

La termino y bajas……….. o te bajo Yo. Por las malas”

“Bien”. Dicho esto me senté y me apresté a escuchar la historia.

Para mi fascinación, El sacó un Libro quien sabe de donde, lo abrió quien sabe como y comenzó a leer el mismo.

Su tapa era de algo muy brillante con piedras preciosas incrustadas y a fuego grabado en su portada decía: “ORIGINALES DE LA TIERRA”.

Se notaba muy pesado, sus hojas eran como delgadas láminas de cuero amarillento, tendría como mínimo 40 x 35 cms. Pude ver algunas ilustraciones de una belleza incomparable, los colores estaban vivos.

Lo que si me intrigó mucho luego era quien lo había escrito e ilustrado.

Le pregunté: ¿“Lo escribiste en tus ratos libres”?

Y la respuesta fue: “Antes de mi llegada llevaba siglos, en términos humanos, escrito”.

Ahora si me calló y me dejó así por un rato bien largo. Sinceramente, la respuesta me dejó paralizado.

Si El existió siempre ¿no?…hubo alguien que estuvo antes que El existiera?

Hay mas Creadores? ¿Quién o quienes? ¿Cuál era el origen de los mismos? ¿Cómo eran? ¿Como comienza todo?

Dejé de preguntarme tanto ya que no llegaría por mis medios a la respuesta y El no estaba con muchos ánimos como para hostigarlo a preguntas.

Me dediqué a escuchar la historia que tanto ansiaba, aunque ya tenía el tema para que me cuente en otra oportunidad.

“Habían llegado desde el Cielo en naves muy poderosas y con una gran tecnología.

Los Originales los recibieron con gran alegría. Siglos aguardando su llegada”.

Buenas noches.

4 Comentarios
  1. ¡Espectacular! no se si cabe otro término, me atrapó tu relato, hacia mucho que no leía algo así.
    Gracias Richard por tu magia, te dejo un fuerte abrazo. Tienes mi voto.

  2. Estimado: muchas gracias.
    Me considero un aprendiz de escritor tambien y tus elogiosos conceptos me alientan a continuar escribiendo sin perder de vista que escribir es para mi es uno de los grandes placeres de la vida. Y mi recompensa es la sonrisa y la reflexión del lector. ¿Ambicioso? Puede ser.
    Y a veces se logra otras no pero de eso se trata. Sin decepciones no sabremos disfrutar los logros.
    Nuevamente muchas gracias.
    Un abrazo.

  3. Envolvente. Me gusta

  4. Eres un buen narrador, mi voto :)

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