Despiertas en un sembrado de Extremadura desnudo completamente. Pleno mes de enero, no sabes como has llegado allí, pero estás. Notas un dolor en el ano, un malestar intenso que sube por tu recto. Lo curioso es que estás completamente empalmado, quizás por el frío, pero tienes el nabo más duro que el cerrojo de un penal. Tu mente trata de hilar cabos, mientras te congelas a menos cuatro grados. ¡Piensa que hiciste anoche…! No recuerdas nada. Miras al norte, preguntándote si será el norte y caminas hacia allá mientras no ves más que sembrados. Decides que esa dirección no es la correcta y te das la vuelta. Por fin te das cuenta de que te estás clavando un montón de piedras en los pies. Estás descalzo a excepción de un calcetín blanco a medio poner… que, por cierto… no es tuyo. Caminas y caminas, por fin a lo lejos ves una tienda de campaña. Allí en el medio de la nada la tienda emite un resplandor, hay luz. Te acercas sigiloso mientras involuntariamente te llevas la mano al ojete al agacharte a mirar. Te preguntas si alguna vez tuviste hemorroides… no recuerdas. Dentro hay un candil, matasuegras, pitos y serpentinas colgadas. Ambiente festivo, una cubitera llena de hielo con una botella de Freixenet y una Biblia abierta por el Apocalipsis de San Juan. Como se te están congelando las pelotas decides entrar y cierras por dentro. Te sientas sobre tus rodillas porque el dolor del recto te está matando. Tu cimbrel sigue como una piedra. Coges la Biblia y descubres que las páginas están recortadas. Dentro… hay una dentadura postiza. ¡No! es un puente con tres molares a un lado y dos a otro. Inconscientemente te la pones y encaja. Te encuentras allí, en medio de la nada, abriendo y cerrando la boca, contento de que por fin algo esté en su sitio… sonríes. Coges la botella de brut y la miras, quizás un trago te haga entrar en calor. La acercas a tu cuerpo pero antes tienes que retirarte a un lado el nabo que cuelga y bascula con libre voluntad. Ojeas las pocas hojas de la Biblia que aún se pueden leer y cuando llegas al capitulo de los jinetes del Apocalipsis escuchas relinchar en la lejanía a un caballo. Levantas la cabeza como los perrillos de la pradera. Te pones tan nervioso que tiras el candil de gasolina al levantarte y se empieza a prender la tienda contigo dentro. Vacías la cubitera con botella incluida sobre el fuego y te quedas en completa penumbra mientras maldices tu estupidez… pero salvas media botella de brut…sonríes de nuevo como un idiota. Agudizas el oído y lo oyes claro, ¿el trote de un caballo?, si es un caballo. Sacas la cabeza y lo ves venir de lejos. Un corcel negro como la noche que se para delante de ti, cabecea juguetón como invitándote a subir en su grupa. Es cuando ves que el caballo lleva otro calcetín… que por cierto… hace juego con el tuyo. Entonces te acuerdas de tu culo y calculas como de doloroso será cabalgar hasta algún sitio civilizado. Te estás congelando, así que subes y empiezas a trotar ligeramente mientras dos lagrimones resbalan por tus mejillas. No sabes si de frío, de dolor o de doble alegría, una por haber encontrado tan magnífico corcel en medio de los campos de Extremadura u otra por conseguir una erección tan duradera como la que todavía tienes. Allí estás, trotando feliz, desnudo por los campos de Extremadura botella en mano. Cabalgando en un corcel negro, con el culo roto, la polla tiesa y un calcetín a medio poner en el pie. El caballo te mira con amor… te da mal rollo y decides no pensar. Es entonces cuando la luz llega a tu mente… la vida es un campo de daños colaterales donde trotas hacia ninguna parte… viniendo de no se sabe dónde. La vida es un lugar excitante donde cada día te acaba de dar por culo alguien a quien ni siquiera conoces, en un lugar que no recuerdas. Agradecido de las pocas cosas que conservas tienes que seguir adelante y elegir qué camino será el más liviano. Y así desnudos, felices a veces, como venimos… nos vamos.
Daños colaterales
17 Comentarios



Madre mía!!, qué miedo aquello!. Me ha gustado mucho este cuento Don Ferrante, extraños son los campos de Extremadura, pero una fiesta es una fiesta y no te la quita nadie!! (zoofilica, quien te dice). Una depuración valiosa, un viraje interesante en la prosa. Noto tintes Chandlianos, incluso Fiztgerianos, incluso Ferrantianos.
Nos dan por culo, Ferrante y encima hay que aguantar el trote del caballito… y hay que estar agradecido!!
Maravilloso!
Hay demasiados puntos y aparte que, en realidad, son seguidos (eso corta el ritmo de lectura y visualmente estorba). Por lo demás, bien.
Eso, me temo, que no se lo tienes que achacar a Felipe, sino a mí, que soy la que lo corrige y estructura en párrafos…
Menos mal que la vida de vez en cuando nos da un corcel negro sobre el que viajar.
Piensa antes de tomarte la primera cerveza donde y como puedes acabar y asegurate el conocer algún caballo (no creo que la aspirina te libre de ese dolor de culo) jejejeje.
Diferente, me gusta¡¡¡¡
Muchas gracias Nico…si hay influencias de las que uno no se desprende fácilmente…por otro lado buenas referencias…;-). En cuanto a los punto y aparte es parcialmente cierto. El texto es una narración a veces lineal y veces sobre impresiones que perfectamente pueden estar aisladas las unas de las otras. Quizás lo edite de nuevo. Gracias.
Muchas gracias Elena…no obstante el relato, aclaro, no es autobiográfico.
Me imagino, Felipe, no te veo desnudo sobre un corcel negro en medio de los campos de Extremadura, no obstante uno nunca sabe donde puede acabar después de una buena borrachera jejejeje.
Un beso y sigue escribiendo que es un gran talento (de entre otros) el que posees con las palabras.
Muy curiso, me quedé pensando….
No hay ereccion que dure cien años…….
…ni verga que la resista.
creo q trata sobre los obstaculos q nos pone la vida y de la cantidad de gente q no va de cara en plan campechano,y q al final muchas veces estos detalles de las personas es lo q cuenta…como ser agradecio,respetuoso y compañerismo…bueno q me lio y al final el escritor eres tu…me gusta, genial…un saludito amigo.
Hola Richard, que alegría verte por aquí!!. Sí, he construido una figura en la que podemos vernos reflejados todos. Es una forma de metáfora del caminar por la vida. Me alegro que te haya gustado.
Un abrazo.
La verdad me encantó este relato,muy entretenido y divertido( a pesar de las palabras en español, con el sentido que les dan allá,como “rollo”, que por supuesto estoy aprendiendo a descubrir). No se si mi interpretación será la correcta, pero podrá ser que este muchacho sea uno de los jinetes del apocalipsis al que se le fue la mano en una noche de fiesta? Copado!
La verdad es no había imaginado ese sentido para el cuento…pero mira, podría ser
.
La figura literaria está cerca de la alegoría. Los detalles son metáforas que sirven para hacer llegar un mensaje, en este caso los daños colaterales de la propia existencia y su devenir. La ironía de creer caminar hacia alguna parte y el consiguiente pago de ese caminar. El hecho de estar excitado durante todo el relato implica la propia pulsión de vida innata al ser humano. El ser humano desea. El deseo, de la naturaleza que sea, es el motor de la misma existencia.
La reflexión final es esperanzadora, a pesar de todo hay que estar agradecidos…porque conservamos cosas valiosas en nuestro interior y estamos vivos. Me pareció muy interesante que el protagonista continuase desnudo durante todo el cuento porque así se nace y así se muere.
En cuanto al sentido de ciertas palabras te entiendo porque a mí me pasa lo mismo cuando leo frases coloquiales de algunas regiones de América Latina.
Gracias por el comentario.
Un abrazo.
“… la vida es un campo de daños colaterales donde trotas hacia ninguna parte… viniendo de no se sabe dónde.” Creo que esa frase reúne el sentido del cuento. Diferente, arriesgado, bien elaborado. Como en otro texto suyo, una corrección lo dejaría a punto. A mi me pasa: a veces uno esta tan conectado con el relato que no alcanza a leer lo que se esta digitando y se pasa por alto errores mecanograficos. Como, por ejemplo, la redaccion de este comentario, donde como un semaforo me he pasado por alto todas las tildes. Saludos.
Muchas gracias Jhon, viniendo de un escritor con un estilo tan impecable como tuyo, este tipo de comentarios son los que te dan energía para seguir dándole a las teclas. Gracias también por los comentarios en los otros artículos. Me parece una buena idea, revisar los textos y darle alguna vuelta de tuerca más. Tanto a la corrección estilo como, se me ocurre, a los giros cómicos. Un texto cómico a veces sale a la primera y otras hay que volver muchas veces sobre él para encontrar los giros. Además está la dificultad añadida de intentar hacer humor para otro continente, el cual usa otros coloquialismos y otras jergas…
Muchas gracias de nuevo, nos leemos por aquí en breve. Un abrazo.
Redondo. Me ha parecido un muy buen trabajo, tanto que se pueden pasar por alto esos detalles que otros comentaristas han manifestado. Estupenda metáfora, felicitaciones.