Me he ido recortando los ojos con cuidado para entregártelos. Sin envoltorio. Ni siquiera retiré las gafas, que siguen sucias. Aún brilla tu estornudo en los cristales. Camino despacio sin tiempo en la muñeca ni miedo en la cabeza. Toda la mierda se me acumula en el corazón. Pequeños latidos que salpican una y otra vez y otra vez pintando sombras en las arrugas de tu blusa. Tu saliva y mi sangre. Como un yogur compartido con la misma cuchara. He recortado cada una de mis uñas con forma de letras para decir todo lo que te deseo. Me faltan dos vocales y la declaración cojea, tropieza y se arrastra hasta tus pies. Muda desesperación. He recortado mi cabello y el peine hace media luna sobre la arena. Enciendo la mecha, fumo y borro la realidad, donde me duele tanto estar vivo. Bebo, más, dónde el alcohol es un charco bajo mis zapatos. No hay fondo. Bebo, despacio y mucho, hasta que el mar, despacio, desaparezca.
Quieres irte y no entiendo cada uno de tus gestos. No comprendo tu carrera. No asimilo tus palabras. No reacciono en la soledad.
La casa es un cristal sin sombras. La misma canción despierta y no hay silencio al amanecer. Las vueltas desnudan las sábanas y cubren tu cuerpo. Mi última vez contigo ha dejado nuestros nombres olvidados. Hiere lo inmediato y no voy a asimilar el futuro. Digiero y vomito, digiero y vomito, digiero y vomito. Bucle infinito. Los pasos son zarpazos y arañan; escuecen. No es sexo. No es convivencia. No eres tú. Tampoco yo. Simplemente no hay más hojas con frases en el libro. Fin. “¿Dónde vas?” “¡Me voy!”.
El frío de mis nalgas coincide con el cartón de leche entre mis manos. Dentro, el amargor del vino. La luz de la luna iluminando la playa es ridícula cuando escribo sobre la arena mojada todo lo que te echo de menos. Mis pies hundidos nunca escaparán. Tu sombra ya no existe. La busco, pero no existe. Mi botella es mentira. Mi humo es soledad.
Acelero. Acelero. La velocidad es un vacío en las cuencas de mis ojos. Mi dolor es sangre en cada uno de mis dedos. Más rápido, más rápido. ¡No pares! ¡No pares, joder! No, ahora… Es la erección inmensa frente al mar recordándote. ¡Corre! ¡Corre! Es el odio vistiéndose de rabia, calzándose la impotencia y chillando el arrepentimiento. ¡Córrete ya!
Mis manos empujan el agua dejándola atrás. No sé descontarte. Nado, sin piruetas ni estrategia. Ni siquiera coreografía. Rompiendo olas. Insiste la noche. Insisto en ser ciego. El agua sorprende en cada paso de baile. Roto, porque la herida no cicatriza. Sin aire, porque bajo el agua, los pulmones aúllan inservibles. Muerto, porque sin ti, lo soy.



Me ha gustado mucho.
“Tu sombra ya no existe. La busco, pero no existe. Mi botella es mentira. Mi humo es soledad.”
Me ha llenado del regusto amargo de la desesperación. Me va a costar un buen rato desprenderme de él.
saludos.
Es cierto como se comenta en uno de los comentarios, el de Luna, la desesperación es terrible, intensa… supongo que la literatura, como toda expresión artística, es eso: captar la realidad, reinventarla, trasnformarla pero sin desligarse de ella para los demás podamos sentirnos identificados…
Muy bueno!
La desesperación me parece tan brutal y transforma tanto al ser humano… ¡Terrible!
Gracias, Nicolas, por estar por aquí!
Saludos!!
Uno de los secretos de su éxito es ese aroma poético que logra en sus escritos, lo cual no es un mérito pequeño. Y lo imprime a sus narraciones. “He recortado cada una de mis uñas con forma de letras para decir todo lo que te deseo.” “He recortado mi cabello y el peine hace media luna sobre la arena.” Sólo una cosa: en este pasaje: “Bebo, despacio y mucho, hasta que el mar, despacio, desaparezca.” Pienso -en mi opinión, claro está, aunque debe tener una razón para hacerlo- que la frase fluiría mejor prescindiendo de las comas: bebo despacio y mucho hasta que el mar despacio desaparezca. por lo demás, el relato es cautivador y erótico, como solo lo sugerente puede presentarlo. Saludos.
Gracias, Gabriel!! Espero que sigas viniendo a leer por aquí…
Las comas tienen toda su intención, y es frenar al lector y empujarlo a megusta con pausa ese trago.
Un abrazo!!!