Desnuda, cruza despacio y de puntillas la casa. Oigo sus pisadas sordas retumbando en el parquet. Entra en la cocina, abre el frigorífico y se pone un poco de agua. Ha quedado flotando en el ambiente su olor, un olor a paz, a deseo. Supongo que la felicidad tiene que oler así. Desde la cama puedo ver su sombra en el pasillo. Hay poca luz, pero la suficiente como para poder intuir su perfil contra la pared. Sus pechos, pequeños y perfectos, altivos e irreverentes me hipnotizan y pienso, mientras miro su sombra, que aquí me gustaría ver a Newton para que me explicara cómo es posible que desafíen de esa forma tan descarada la fuerza de la gravedad.
Yo mientras, me enciendo un cigarro. La boca aún me sabe a ella. Su sexo es ambrosía, cálido maná terrenal. Como una Magdalena pudorosa y recatada, me dio de beber por sediento y de comer por hambriento. Sigo sudando y mi respiración comienza a normalizarse. Las sábanas están revueltas. Dan buena cuenta de esta guerra sin cuartel, ni trincheras, porque ella es una despiadada guerrera del arcoíris y a mí me gusta dejarme vencer.
Entra en el servicio. Estoy seguro de que ahora se mirará en el espejo y se recogerá el pelo. De vuelta al dormitorio, el gato se enreda entre sus piernas. Ella lo acaricia. Desde el umbral de la puerta, me mira y sus ojos negros, como dos sicarios de las sombras, se clavan en mi alma como queriéndome traspasar. Mira en mi interior, como solamente puede mirar una mujer, y a pesar de ver todas mis flaquezas, mis errores pasados, mis miserias, se tumba a mi lado y me abraza. Me besa en el pecho y se aprieta contra mí, como queriendo encajarse. El sueño la vence y noto como se va quedando dormida.
Yo tengo la vista clavada en el techo y su calidez me abriga y así, velando su sueño, viéndola tan frágil y pequeña, pienso que ya podría reventar el mundo. Que me dan igual la OTAN, los tsunamis y las centrales nucleares, la izquierda y la derecha, la crisis, el paro, el IPC o la madre que lo parió. Nada va a cambiar cuando amanezca. Ahí afuera seguirán silbando las bombas y los despertadores y habrá que sobrevivir. Pero en mi cama duerme abrazada a mí una mujer que ha depositado su sueño en mis brazos. Así que, si en este preciso momento nos fuéramos todos a tomar por culo, juro por mi Dios de ateo que no me iba a importar un carajo.



Qué belleza! No me canso de repetirte cómo me gusta lo que escribes! Se pueden palpar tus palabras. me encanta la saboreada del momento, la lucidez de las emociones. Me encanta.
Muy agradecido por tus palabras, Liliana. Un saludo.
Álvaro, de nuevo, me dejas con ganas de más. Al terminarte de leer me quedo unos instantes en silencio, para digerir la belleza natural de tus palabras. Inevitable, despues, releerte.
Lo mío contigo es pura adicción.
Simplemente genial!
Un abrazo
Muchas gracias, Carmen. Había sido muchas cosas pero nunca una adicción…me gusta! jajaja Un abrazo.
Un texto excelente, sin dudas. La descripción, cargada de amorosos detalles, de la mujer amada. Y la certeza de que, cuando entre dos seres se crea ese clima, ya nada importa lo de fuera.
Es como aquello que decía Lope de Vega: “quien lo probó, lo sabe.” Un saludo.
Este es un relato genial. Sin duda. Vaya forma la tuya para describir lo que pasa “después de”. La belleza de la simplicidad
Tienes mi voto.
Es la gran diferencia entre eso y el sexo sin amor. Ojo, no seré yo el que critique el sexo sin amor porque me parece maravilloso también y tiene otros matices…pero cuando hay amor, es otra historia. Un saludo.
Excelente relato. Muy bien narrado. Saludos.
Muchas gracias. Un saludo.
Es un muy buen relato, realmente muy bueno. Felicitaciones.
Me alegra saber que te ha gustado. Un saludo, nanky.
Compañero, nunca me había leído un blog entero, y te aseguro que ayer lo hice. Como dicen por ahí arriba,después de leer cada relato tuyo me quedaba en silencio unos segundos, terminando de saborearlo.
Con este te has vuelto a superar. Tienes un positivo más. Nos leemos
Muchas gracias, compañero. Como tu bien dices, nos leemos!
Bonito relato. Todo un mundo, toda una historia cotidiana en pocas palabras.
Tus relatos me transmiten de todo… pero éste concretamente, es pura luz. Me maravillas.
Hoy, un día gris y pesado, me has llenado con una inevitable sonrisa.
Un abrazo, Álvaro.
Luna
Qué descripción tan real, tan bonita y tan desnuda del amor; me ha llegado.Enhorabuena.
…”Desde el umbral de la puerta, me mira y sus ojos negros, como dos sicarios de las sombras” ¡Qué imagen! no marco todo el cuento porque está escrito arriba. No sé qué decirte. Es excelente! Más que eso. Escribís muy muy muy bien. Un maestro. Quiero ver tu libro en las librerías de Buenos Aires! Te felicito. Gracias por dar esto.
Después de la mitad adquiere una personalidad y ritmo muy agradable. Me parece sencillo pro muy honesto. Felicidades. “Mira en mi interior, como solamente puede mirar una mujer, y a pesar de ver todas mis flaquezas, mis errores pasados, mis miserias, se tumba a mi lado y me abraza.”
Voto.