Despedida accidental
9 de Enero, 2012 4
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“¿Sientes como en medio del ruido blanco de las olas se pierden todos los pensamientos?

Tu mirada se pierde entre la espuma y las rocas, se desvanece, se extravía por rutas inexploradas de tu mente mientras juegas a soñar que puedes, que eres, que podrías ser.

¿Alguna vez has tratado de sentir la arena que juega bajo tus pies mientras el agua helada mueve los granos, otorgándote esa alegre sensación de movimiento?

Las huellas que dejas no duran mucho en la orilla. Me han dicho que deberíamos correr sin mirar atrás -no porque sea lo correcto, sino porque es imposible volver tras tus pasos.

¿Pensaste que tu vida duraría tan poco cuando estuviste en tu mejor momento?

Las olas mueren en la orilla, junto a las rocas, cuando están en su punto más alto. Caen sobre sí mismas, su peso las consume y las derrota. Y no creas que es sólo la cima la que se viene abajo; en lo profundo del mar las olas son derribadas por la arena, se vuelven demasiado grandes para una cantidad de agua cada vez menor.”

Mientras decía esto, apoyaba su cabeza entre sus brazos y suspiraba. El agua se desplazaba entre su cabello, los movía con gracia de adelante a atrás, de un lado a otro.

“No podría decirte lo mucho que te extrañará el mundo, puesto que somos demasiado pequeños para que tantas personas nos puedan conocer. Somos tan sólo un pequeño grano de arena en la orilla de la bahía, movidos por el viento y aplastados por la espuma de la resaca.

No podré decir jamás si tu futuro era grandioso mientras nos mecemos en telarañas oxidadas por el tiempo. Ver como el día se vuelve tarde, como el sol baja desde las nubes más puras en la bóveda sobre nuestras cabezas hasta besar el manto azul donde nos hayamos.

No diré que siento todo esto. No diré que tengo pena por esto, porque estaría mintiendo, y eres demasiado importante (todo esto es importante) como para siquiera pensar en mentirte. Y no lo olvides, nunca te mentiría.”

Las gaviotas a lo lejos danzaban entre las corrientes cálidas del mediterráneo, posando para el cuadro de un artista al otro lado de la costa junto al telón naranja que el sol había teñido. También las nubes estaban teñidas de naranja. Y rojo, y azul, y todos esos colores imposibles que a los artistas de pincel les gusta tanto imaginar.

Esto no debió pasar nunca ¿sabes? Hubo un momento en que pensé que seríamos felices junto a una hoguera, mirando tus ojos y sujetando tus delicadas manos por periodos de tiempo que ningún reloj hubiese sido capaz de medir. Tocándote.

En ocasiones pensé que podría morir sólo por ver tu sonrisa iluminar mi rostro, encontrando la felicidad que hace tanto tiempo perdí en manos ajenas, robadas, usurpadas por un demonio de sutiles artimañas que se valió de mi soledad para sembrar en mi alma la oscuridad, la abulia, la desesperación.

Pero tus manos, aún siento tus manos. Incluso ahora parecen tan delicadas, incapaces de dañar a un ser humano. Manos delicadas, creadoras.”

El viento comenzó a soplar con mayor fuerza. La arena se levantaba y flotaba en el aire, como un velo invisible, y se pegaba a la piel sudada de los hombres, en sus frentes arrugadas, en sus manos cansadas. Y se pegaba como un halo en las mujeres, en sus caderas bronceadas, en sus labios secos.

“Me pregunto que harás cuando me vaya. ¿Seguirás jugando en aquél bar todas las noches? Pretendiendo ser alguien que no puedes ser, arrastrándote bajo las luces como una polilla sin alas, mientras a tu alrededor el cielo se oscurece con fiereza tragando tus miedos incomprendidos.

¿Extrañarás mi olor por las mañanas? Ese que aspirabas mientras dormía, mientras me observabas en la cama cuando me hacia el dormido. Ese que inundaba tus pulmones y te llenaba de felicidad, que te hacía sentir cabal, radiante, feliz.

¿Lavarás tus dientes todos los días? ¿Cuidarás esa sonrisa que amaba? ¿Tomarás tu cepillo mientras te observaba, reflejada en el espejo, ocultándote de mis inquietos ojos que sólo ansiaban ver tu rostro más que cualquier otra cosa en el mundo?
¿Lo harás, aún?

Un pescador y su bote salían a la mar por el muelle sur, lejos del ruido de las olas y el viaje de las gaviotas. Su día comenzaba cuando el de otros acababa, depositando sus esperanzas en la benevolencia de las aguas que se agitaban bajo su débil cubierta de cedro algo desgastada por el tiempo, pero que aún era la envidia de los pocos colegas que quedaban en el sector.

Las casas a esta hora comenzaban a iluminarse, contrastando con la noche inminente.

“Sé que algunas veces te hacía sentir acabada, destrozada. Sé que tu corazón muchas veces lloró por mí, por mi culpa. También sé que en más de una ocasión tus manos quisieron arrancar mi rostro de tu pecho, mi aroma de tu piel, mis caricias de tu rostro.

Sabes que mi intención no fue arruinar tu vida. Tampoco quise atar tus alas y sumirte en la miseria de caminar por el piso, lejos de las estrellas y la luna azul.

Esas veces que llorabas por mí fueron aún peores para mí. El no saber como consolarte, como acallar el dolor que partía tu alma en dos. El no conocer lo suficiente de ti me hacía sentir incompleto, inútil.

¿Pero todas esas veces valían la pena por estar juntos, no? Por estar en el jardín, jugando sobre el pasto verde que crecía en la plaza, cubierto por árboles que custodiaban nuestras sombras de los ojos extraños.

No te preocupes por mí ahora, no te culpo por dejarme. No te culpo por dejarme… no lo haré

La caleta duerme bajo las estrellas. La zona se inunda del ruido del viento húmedo que corre entre las calles, que rodea las casas, que va y viene como un ladrón sustrayendo olores que pertenecían a alguien más.

Mientras, en la orilla, una silueta delgada avanzaba dejando tras de sí un mundo incompleto, una vida robada se hunde en medio de las olas. Y sin un sollozo, siquiera un grito, se sumergía en un sueño imposible lleno de ruido y silencio, de frío y calor, de goce y final.

4 Comentarios
  1. Beck, hablas del estado siguiente al de haber reconocido que una relación sentimental ha terminado. Cuando después del dolor, se asume que ya no será lo que tantas veces se soñó que sería, cuando el vacío y la soledad vuelven a hacer acto de presencia, y tienes que volver a reconstruirte para seguir caminando.

    Un par de cosillas:

    sin mirar atrás -no porque sea lo correcto, si no porque (sino. Va junto. )
    Y no creas que sea sólo la cima (Y no creas que es sólo la cima)
    ¡Buen trabajo!

    • Gracias por los aportes, siempre tengo ese tipo de fallos. Y gracias por leer ^^
      Por cierto, aunque traté de escribir lo más neutro posible para que cada quién le de una interpretación, la historia es acerca de una madre que deja su bebé en el mar, ahogándole.
      Y reitero, gracias por leer y por las correcciones ^^

  2. Tienes un estilo que me encanta, gracias por compartir.

    • Ah, gracias, aunque no creo tener algún estilo particular. Creo, es sólo azar xD
      Gracias por leer ^^

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